lunes 18/10/21
Un año del confinamiento

Cuando la medicina fue el encierro

Calles desiertas, aulas cerradas, oficinas en casa y un silencio de miedo. Se cumple un año del primer estado de alarma que dio lugar a un confinamiento inédito en España. León aplicó la medicina social contra la pandemia del covid-19, que ya tenía en jaque a residencias y sanidad, bajo la coordinación de la Subdelegación del Gobierno.
Camino Alonso era limpiadora del Servicio Municipal. RAMIRO / M. PÉREZ

Aquella mañana de sábado no se desplegaron en la plaza Mayor, ‘la plaza’, los vendedores de fruta y verdura. El 14 de marzo de 2020 pasará a la historia como el único sábado en siglos en que León amaneció sin su tradicional mercado. En La Moncloa el Consejo de Ministros, en reunión extraordinaria, se prolongó por más de siete horas, para aprobar el estado de alarma por la pandemia que suponía el confinamiento de la población. Fue la primera ‘medicina’ para frenar el covid-19. Antes de que el BOE publicara el Real Decreto 463/2020 la población asumía la cuarentena.

«Cerramos por solidaridad pero ya es tarde», se podía leer en un cartel escrito a mano, con bolígrafo rojo en un negocio de León. Los hoteles y restaurantes colocaron en sus puertas pasquines informativos del cierre por el decreto de alarma. Se cerraron templos y locales parroquiales —la escuela había sido suspendida un día antes en Castilla y León— se suspendió la Semana Santa y los hosteleros empezaron su calvario pandémico.

Marco legalHoy se cumple un año del decreto de alarma que se aprobó por quince días y se prolongó durante 14 semanas. El Congreso aprobó seis prórrogas desde el 27 de marzo para mantener el confinamiento, que duró hasta el 21 de junio, aliviado desde el 5 de mayo. Por encima de la ley se apeló al patriotismo para vencer al virus.

«Si no hubiera sido por la colaboración de la población no se hubiera conseguido el confinamiento que se logró», asegura el subdelegado del Gobierno en León. El virus se expandía rápidamente y un decreto metió en casa a la mayor parte de la sociedad como medida de protección y contención. Una norma que marcó, como el covid, un antes y un después en la vida cotidiana leonesa.

La consigna era moverse solo imprescindible. Lo esencial. El mismo día 14 de marzo de 2020 el Boletín Oficial del Estado publica el decreto firmado por Felipe Rey y la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, como titular de la cartera de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática. Tres días antes, el 11 de marzo, la OMS declaró el estado de pandemia después de semanas de dudas.

La mayoría de la población se vio abocada sin darse cuenta a la tele-vida, mientras un puñado de trabajadores y trabajadoras se cruzaban por la mañana en las calles y carreteras como fantasmas de la vida de antes. Transportistas, personal de supermercados, tiendas de barrio, farmacias, industria y hasta peluquerías fueron declarados servicios esenciales mientras el epicentro del terremoto pandémico amenazaba la capacidad de respuesta hospitales.

«Era desolador salir de casa de noche y no encontrarte a nadie por la carretera y salir de León por la tarde y la misma soledad», recuerda Camino Alonso, una de las limpiadoras del Servicio Municipal de Limpieza Viaria de León que acudía cada mañana, antes del amanecer, a su trabajo en la capital desde Sopeña de Curueño. La parte buena: «Te sentías útil de poder aportar algo trabajando». Terminó el contrato en agosto. Ahora espera el examen para acceder a la plaza mientras prepara los módulos como trabajadora sociosanitaria.

El efecto del confinamiento fue inmediato. La movilidad cae el domingo 15 de marzo un 38% y hasta el 80% en las fechas puntas de Semana Santa, los domingos 5 y 12 de abril, en los días del cierre total. Se podía salir a comprar comida, medicamentos, a pasear las mascotas, a atender el ganado y el campo pero...¡ay! no a los huertos particulares, justamente cuando empezaba la época de la siembra o plantación de la mayor parte de las hortalizas. El caso de los huertos, por la insistencia con que fueron reclamados, está en la memoria,

«Nunca olvidaré el Real Decreto 463/ 2020», asegura el subdelegado del Gobierno en León, Faustino Sánchez Samartino. La cabeza visible del Gobierno de España en León recuerda que la medida articuló un mando único, pero la gestión de la Sanidad «no cambió». Desde las oficinas de la plaza de la Inmaculada el reto era «coordinar todas las administraciones, agentes sociales y sociedad civil».


Apurando el tiempo de libertad frente a la Catedral la tarde del 14 de marzo de 2020. JESÚS F. SALVADORES

El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, se puso a disposición del Gobierno. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, asumía el mando en un comité de crisis en el que también estaban los titulares de Interior y Defensa, con la leonesa Margarita Robles al frente, y Transporte, Movilidad y Agenda Urbana junto con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

A partir del domingo el Ejército se movilizó por la ciudad por la ciudad y la Unidad Militar de Emergencias (UME) desplegó un operativo de 80 efectivos en 20 vehículos a Villaquilambre, Villaobispo, San Andrés del Rabanedo, Trobajo del Cerecedo, Trobajo del Camino y la capital leonesa para identificar las zonas con mayor riesgo en la provincia

La Junta alertaba de la falta de material sanitario en los hospitales y la sanidad privada se puso a disposición de Sacyl. Los respiradores que habían quedado en la clínica Altollano, cerrada, fueron trasladados al HM La Regla para atender a pacientes con coronavirus.

otro año
14-03-2020.

PLAZA DE SANTO DOMINGO. La plaza de Santo Domingo quedó vacía el 14 de marzo cuando se decretó el confinamiento por el estado de alarma. Quedó el rumor del agua. El 15 de marzo se desplegó la UME. El 15 de marzo se desplegó la UME. 

este año
13-03 2021.

LA MISMA PLAZA UN AÑO DESPUÉS. Un año después del confinamiento, ayer sábado, la plaza de Santo Domingo presentaba un tráfico atenuado por la peatonilización de Ordoño II. Las bicicletas y patinetes también han ganado terreno en la ‘nueva normalidad’.


Los colegios de Odontólogos y Veterinaria ofrecieron material para respiradores, la Universidad de León se volcó con las pruebas PCR, Cruz Roja puso en marcha el mayor operativo humanitario de su historia en España que acabó bautizando como Plan Responde, el Banco de Alimentos abrió una lista propia para dar cobertura a la población nueva que empezó a llegar, Cáritas, la Asociación contra el Cáncer, empresarios, sindicatos.... En la calle solo quedaban las personas sin techo. habilitó el pabellón San Esteban e ingresaron una treintena. Unos pocos quedaron en las calles más visibles que nunca.

Muchas mujeres quedaron encerradas en casa más cerca de sus agresores y más lejos de los recursos de ayuda. Aumentaron las llamadas al 016 y cayeron un 20% las denuncia por maltrato. En los burdeles se produjo una estampida y las mujeres sin papeles quedaron sin sustento. Otras fueron desplazadas a pisos.

El subdelegado del Gobierno tenía el mando sobre los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, Policía Nacional, Guardia Civil, como siempre, y tmbién de las policías locales. La respuesta, asegura un año después, fue ejemplar. Las 8.443 multas que se pusieron en la provincia hasta el 21 de junio —muchas de reincidentes— equivalen al 1,8%% de la población.

Los escaparates de las tiendas con los carteles de las rebajas prolongaban el invierno y congelaban el tiempo en un cristal sobre el que no había reflejos de vida. El sector textil, deslocalizado en China y países orientales, se reivindicaba a través de la legión de costureras que se afanaron en confeccionar mascarillas para el personal sanitario. La falta de material de protección fue otro reto que tuvieron que afrontar los sectores esenciales.

Marcos García, presidente de la Asociación de Vendedores de Prensa de León, recuerda que no encontraba guantes ni gel hidroalcohólico. Tenía que seguir al frente de su kiosko de prensa en la calle Daoiz y Velarde, donde cumplirá 37 años en verano. Abría de siete de la mañana a tres de la tarde y aquellas horas eran una liberación del encierro, aunque el miedo y la incertidumbre andaban al acecho. «Tuve la suerte de encontrar a un carpintero de Alcoba de la Ribera que tenía metacrilato, también agotado, y el 23 de marzo ya puse la mampara», comenta. «Cuando fui a buscarla al pueblo iba con temor a que me multaran», recuerda. No se cruzó con nadie.


Marcos García en su quiosco de Daoiz y Velarde. RAMIRO / JESÚS

La coordinación entre administraciones es otro elemento que destaca Faustino Sánchez. «Desde el primer momento todas las administraciones, tanto autonomía como Diputación y ayuntamientos, y Consejo Comarcal del Bierzo, tuvimos claro que lo parábamos todos o la situación iba a ser complicada». Había que coordinarse y no solaparse. Las puertas de la Subdelegación del Gobierno se cerraron, la mayor parte de los funcionarios se pusieron a teletrabajar y quedó el retén imprescindible. Junto a Sánchez quedaron la secretaria general, la asesora Olga Palacio, una secretaria y los dos informáticos además del policía de la puerta. El agente de la Guardia Civil fue rebajado de este servicio para pasar a disposición de la Comandancia de León.

Entre las nueve de la mañana y las once de la noche, los teléfonos sonaban frenéticamente. Para los móviles no había horario. «Fue un shock para la sociedad, los responsables actuábamos intentando tapar goteras, luego fuimos encajando el engranaje de forma adecuada para actuar de forma coordinada», explica. Las reuniones ‘por teléfono’ con los gerentes sanitarios de León y Ponferrada se sucedían sin parar. La emergencia marcaba la agenda. La gente llamaba para pedir y también para dar. «Recuerdo al añorado pedáneo de Oteruelo, Bernardo, que recaudó dinero para mascarillas y quería traerlas. Le dijimos que las llevara directamente al hospital»


Camino Alonso era limpiadora del Servicio Municipal. RAMIRO / M. PÉREZ

Del acopio de papel higiénico y otros productos en los días previos se pasó a salir sigilosamente al establecimiento más cercano. Ganaron las tiendas de cercanía y los riders se convirtieron en los habitantes que más frecuentaban la calle. Como muchas otras cosas con la pandemia, el reparto de comida a domicilio en moto, en bicicleta o en patinete, llegó para quedarse. La escuela online al principio fue un caos, recuerda una maestra de inglés. «Hasta que nos organizamos. Estoy en el CRA de Santa Marina del Rey, tenemos pocos alumnos y todo el confinamiento lo hicimos con videollamadas. Hicimos más horas que en la vida. Menos mal que este curso es presencial», apunta Marian Fernández.

Muchas de la herramientas que utilizaron se han quedado como parte de la escuela y «los niños se portaron como campeones», comenta. Lo dice como maestra y también como madre. Marcos García, desde su kiosko, fue una extensión de esa escuela a distancia. «Familias que no tenían ordenador nos enviaban por el móvil el material. A veces era difícil imprimirlo: no era el dinero, era el trabajo», apunta. Aumentó la venta de frutos secos y los pasatiempos y mucha gente le pedía llevar el periódico y el pan a casa. Había miedo y mucha gratitud por estos gestos que hicieron la vida más fácil a la población. «Mis suegros no lo entendieron. Y eso que mi suegra superó el covid». Tenían 92 y 87 años y «murieron,, él en noviembre y ella hace unos días, sin entenderlo». No comprendían, como muchos mayores, por qué no podían salir de casa. Algunos se sentían culpables, comenta Noelia, una trabajadora de ayuda a domicilio de Sahagún. «Teníamos que explicarles que no podían salir por culpa del virus», afirma poco antes de recibir la vacuna.

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El abogado Pepe Muñiz iba con la credencial de letrado ejerciente y sendos ejemplares del Código Civil y Código Penal en su trayecto de casa al despacho por si le paraban. Apenas recibía consultas, pero las más frecuentes fueron de testamentos, Incluso una de testamento ológrafo —de puño y letra del testador— que regula el artículo 688 del Código Civil. «Me preguntaron cómo y en donde y cómo lo poda guardar para que lo encontrasen, y le dije, medio en broma pues en el calcetín, pues a los muertos casi siempre se les quita el calcetín, si los lleva», recuerda. En medio de la tragedia —el 1 de abril se alcanzaron 472 ingresadas en la provincia con covid y el 2 de abril, 19 defunciones en los hospitales leoneses—no faltó el humor y brotaron los aplausos al personal sanitario que mucha reivindica ahora se hagan extensivos a sectores esenciales como el comercio de alimentación.

Un año después, el país está bajo otro decreto de alarma, el aprobado el 25 de octubre de 2020, que bajo un marco legal común, da potestad a las comunidades autónomas para regular las medidas de contención del virus. Ayer fue día de mercado en León. La plaza leonesa está al 50% por las medidas anticovid. La ‘nueva normalidad’ mantiene restricciones de aforo en comercios, hostelería, mercados, centros culturales,,, y por segundo año no habrá Semana Santa en las calles de León. El Palacio de Exposiciones acoge el mayor evento de la pandemia: vacunación y PCR. Con toque de queda entre las 10 y las seis de la madrugada en Castilla y León, el deseo compartido es «que todo pase» aunque, como dice Pepe Muñiz, «muchas cosas van a cambiar, o han cambiado ya, y no volverán».

Cuando la medicina fue el encierro