viernes 10.04.2020
LEONESAS DE AYER Y HOY

«De niña ya me preguntaba por qué no había mujeres curas»

Yolanda Alba, investigadora y autora de los libros 'Sacerdotas' y 'Masonas'
«De niña ya me preguntaba por qué no había mujeres curas»

Berciana de nacimiento y leonesa de corazón, porque es la tierra de su padre, Yolanda Alba (Cacabelos. 1959) se marchó a Madrid a estudiar periodismo y empezó a trabajar en el diario Pueblo cuando aún no había terminado aquella carrera de cinco años. Tenía prisa por escribir. Desde entonces no ha parado.

El feminismo lo llevaba puesto sin saberlo desde la adolescencia y empezó a hacer activismo desde el Ágora Feminista que fundó en aquellos años de la transición. Periodismo y feminismo, un dúo que ahora suena bien, lo empezó a practicar Yolanda Alba desde los comienzos, en sus entrevistas de la última página de El País, como asesora de Carmen Sarmiento en un documental en la Confererencia Internacional de Pekín y en el Boletín de la Unesco que dirigió y le abrió los ojos a las mujeres del islam, de África y del Mediterráneo.

Y cuando llegaron los malos tiempos, se reinventó. Y lo hizo de la mano de las mujeres y de mundos ocultos, desconocidos y casi inéditos. Su libro Masonas, que publicó Almuzara en 2014, indaga en las razones de por qué la masonería inglesa no permitió la entrada de las mujeres y rescata del olvido a masonas que hicieron historia como Clara Campoamor, que consiguió en España el voto femenino. Y encontró el rastro de mujeres masonas en la fundación de Cruz Roja y en la revolución portuguesa.

Que haya masonas, vale. Hasta Franco las persiguió, al igual que a los masones. Pero, ¿Sacerdotas? «Definitivamente sí. O mujeres curas, o presbíteras….Y por ende, reverendas y obispas, arzobispas, mujeres cardenales y mujeres papas, y también mujeres popes, mujeres mulás, mujeres dalai-lama, imanas y rabinas...», subraya. Sacerdotas es el título del último libro de esta periodista inquieta que ya de niña, cuenta, se preguntaba «por qué no había mujeres curas».

Desde la distancia de quien no practica, pero con la clara idea de que «las religiones mueven el mundo» se puso manos a la obra con un tema «novedoso y necesario». Y empezó por escarbar en la historia, removió capas del tiempo y descubrió que hubo una etapa en la humanidad que ella llama matrismo en el que había diosas y sacerdotisas.

En Grecia, Roma, en la cultura sumeria y particularmente en Egipto estas mujeres oficiantes de ritos sagrados ocupaban un estatus importante. Pronto los dioses empiezan a ser patriarcales y las mujeres casi desaparecen de esos puestos de poder. La falocracia religiosa tomó las riendas hasta hoy en todas las religiones, aunque en unas más que en otras. La budista o la hinduista son de las más contrarias a las mujeres, pero entre las grandes religiones monoteístas ha encontrado Yolanda Alba excepciones en la historia y en la actualidad que a su jucio «son el resquicio por el que vendrá el cambio».

Sacerdotas, que acaba de echar a andar en la Feria del Libro de Madrid, rescata la memoria de la papisa Juana, una mujer del siglo VIII, que ha sido borrada de la historia y recoge el papel protagonista de una mujer en la iglesia sueca, la papa de Suecia, con quien se ha llegado a entrevistar el mismo papa Francisco.

Más allá de la iglesia luterana, la protestante que con la reforma dejó entrada a las mujeres, Yolanda Alba se preguntó por qué unas ramas del cristianismo sí y otras no admiten a las mujeres como oficiantes. Y así dio con la Asociación Internacional de Sacerdotas Católicas de la que dependen más de 80 comunidades pastorales: «Somos la fuente de regeneración de la iglesia», le confesaron a la investigadora. También ha contactado mujeres rabinas en París, «siempre las hubo», apostilla.

El libro se convierte en el momento actual en «una punta de lanza para la igualdad en la iglesia», que ya empujan muchas mujeres «que son muy feministas y por eso están en la lucha», entre ellas una española que ha sido ordenada fuera de España y está al frente de una comunidad.

Yolanda Alba continúa así con su labor periodística, después de una incursión en la literatura de ficción que le valió un premio de la Unesco. Siempre tendremos Pekín, es el título de la obra inspirada precisamente en aquella estancia en la capital China durante la Conferencia Internacional de la Mujer cuyos acuerdos sobre igualdad aún están lejos de cumplirse.

También en los medios de comunicación. Yolanda Alba sigue como vicepresidenta de la Red Europea de Mujeres Periodistas que fundó y que presidió durante varios años. «El despertar de ahora de las periodistas me produce mucha emoción pero tampoco va a ser fácil», apunta.

«De niña ya me preguntaba por qué no había mujeres curas»