martes 28/9/21
La otra batalla de Villadangos

Desapariciones forzosas en busca de memoria

La villa famosa por la batalla en la que se decidió la supervivencia del reino de León se ha convertido en un símbolo de lucha por la memoria en el Día Internacional de las Víctimas de Despariciones Forzosas, que se conmemora todos los 30 de agosto. El vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, garantizó ayer a las familias de los 71 desaparecidos que la votación del concejo del viernes no es válida.
Francisco Igea, con el alcalde de Villadangos, Alejandro Barrera, y otros cargos en la zona polémica del proyecto de la ARMH. RAMIRO

«Todas las administraciones están obligadas a colaborar» en la exhumación de las víctimas de la Guerra Civil en Villadangos. El vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, zanjó ayer el «malentendido» del concejo del viernes en el se rechazó, con 22 votos, frente a 12 a favor el proyecto de exhumación de los restos que puedan encontrar en la parte donde no se han construido panteones.

El maestro Tomás Toral Casado es uno de los 71 desaparecidos de Villangos. Fue detenido delante de sus alumnos el 10 de octubre de 1936 en la escuela de Villaornate. «No sé si volveré a veros, pero nunca dejéis de estudiar», dijo los niños que, asustados, rezaron una oración. Paramilitares de la Falange alineadas con los golpistas de Franco le habían detenido en agosto y estuvo tres días detenido en Valencia de Don Juan.

Le habían salvado una vez, pero en esta ocasión solo se sabe que del calabozo de Coyanza le llevaron preso al campo de concentración de San Marcos. Una semana más tarde, por la noche, salió del penal en un camión con otros cinco hombres. A la una de la madrugada fueron fusilados en el monte de Villadangos, en el conocido como pozo Melgar.

Cuando le detuvieron

«No sé si os volveré a ver, pero nunca dejéis de estudiar», dijo Tomás Toral a sus alumnos

En el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas el caso de las 71 víctimas de la represión enterradas en fosas en el cementerio de Villadangos ha cobrado protagonismo por el rechazo del pueblo, tras la votación en un concejo abierto, al proyecto de la ARMH para intentar rescatar los restos del cementerio donde fueron enterrados en fosas comunes entre septiembre y noviembre de 1936.

exhumaciones

Tomás Toral Casado, natural de Valderas y maestro en Villaornate, salió en una de las 22 sacas de presos de San Marcos que fueron ejecutados en Villadangos y enterrados en fosas comunes en el cementerio de esta localidad. Son las 71 personas cuyos familiares quieren buscar en este camposanto a través de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). Otros 12 individuos fueron inhumados en las pedanías de Celadilla y Fojedo.

Tomás Toral Casado, que tenía 36 años, fue identificado tiempo después por las señas de su vestimenta, recogidas en el acta de defunción levantada en el Registro Civil de Villadangos, cuando su mujer acudió en búsqueda de una partida de defunción que acreditara su viudez en 1937. María González Carnero estaba embarazada cuando mataron a su marido y dio a luz a un niño en noviembre.

El maestro Tomás Toral con los niños de Villaornate. DL

«Mi abuela nunca hablaba del tema y mi padre poca cosa», señaló Susanna Toral. La nieta del maestro fusilado quería dejar unas flores en el lugar de Villadangos cuando pasó por este pueblo como peregrina del Camino de Santiago. No pudo, porque nadie le indicó dónde se encontraba su abuelo. Tres lustros después de aquella etapa que no olvidará en la ruta jacobea porque «me echaron a voces de un bar donde se me ocurrió preguntar» forma parte del grupo de familias que han solicitado a la ARMH la exhumación de los fusilados en el monte de Villadangos.

León ha sacado de las fosas del franquismo a 168 personas desaparecidas en similares circunstancias a las de Tomás Toral Casado. Un total de 155 corresponden a las realizadas por la ARMH desde que en 2000 abrió la primera fosa en Priaranza del Bierzo con la exhumación de los cuerpos de 13 individuos, Son un 10% de los restos recuperados en España por la ARMH, 1.520 en total.

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En León, otras 13 personas fusiladas en 1937 fueron rescatadas por la Guardia Civil, con mandamiento del juzgado de Cistierna, de una sima en Lario, en el conocido como pozo Grajero, en 1998. Puntualmente, algunas familias consiguieron sacar de fosas a sus seres queridos. Las últimas actuaciones llevadas a cabo en León fueron en el cementerio de León, en 2019 y 2020. Las fosas del cementerio de Villadangos son su objetivo de este año. El proyecto está pendiente del permiso urbanístico municipal y ha sido rechazado por el pueblo, en una votación en la que participaron 36 vecinos, con 22 votos en contra, 12 a favor y dos abstenciones.

La exhumación «se va a realizar, solo hay que solventar algunos detalles del proyecto, que han modificado», aseguró ayer el alcalde, Alejandro Barrera. 

El vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, tomó cartas el asunto y se reunió ayer con representantes de la ARMH, en Ponferrada, y con representantes de Villadangos por la tarde en el consistorio. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica registró el proyecto modificado en el Ayuntamiento de Villadangos ayer, con la ampliación a 10 metros cuadrados de la zona objeto de la intervención. La Junta dará audiencia a este modificado el 7 de septiembre.

La modificación del proyecto de intervención fue uno de los argumentos para rechazar el proyecto de la ARMH en el concejo por parte del concejal de Obras y vocal de la Junta Vecinal, Alberto González. Se argumentó que en dicho lugar están enterrados los niños sin bautizar, aunque está cubierto por hormigón y solo la señal de una antigua puerta lo identifica. En el concejo no estuvo el alcalde ni tampoco los dos ediles del PSOE, uno por motivos laborales y la otra aduciendo que es de Celadilla; tampoco el representante de UPL de Celadilla, ni la de Ciudadanos.

Los familiares que buscan a los desaparecidos de Villadangos han vivido esta situación «con mucha rabia y dolor» desde la distancia, excepto Begoña, una de las últimas en unirse al grupo de la búsqueda que tuvo que escuchar en el concejo que «ya están dignamente enterrados en el cementerio, porque los llevaron con cuidado».

Vecinos del pueblo comandados por el cura, Manuel García, y el médico de entonces, Tomás del Riego, dieron sepultura a los fusilados y el juez de paz asentó los fallecimientos con todo tipo de detalles en el libro de defunciones. Estas descripciones junto con carnés de identidad o militancia han sido cruciales para identificar a de desaparecidos, como el maestro de Villaornate.

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