sábado. 04.02.2023

La Guardia Civil ha liberado a un empresario gallego del sector de la madera que estuvo secuestrado en un cobertizo de Xar, aldea de Lalín (Pontevedra), y ha detenido a siete personas, entre ellas un padre y un hijo, los "cabecillas" de una banda que pidió 70.000 euros de rescate.

Fue el pasado día 18 cuando esta organización capturó en Betanzos (A Coruña) al emprendedor, de entre 30 y 40 años y vecino de Cambre, al que engañaron con un falso negocio para así poder conducirlo a un bosque alejado. Luego fue introducido en el maletero de un vehículo y trasladado a un primer hangar, donde pensaban tenerlo muy poco tiempo convencidos de que la familia pagaría de inmediato.

Sin embargo, según el relato del Instituto Armado, dado el frío y la humedad del lugar, los raptores decidieron mover a su rehén a otro cubierto anexo a la vivienda de un matrimonio de jubilados que vivió en Francia, ahora en Xar, y que está implicado en esta trama.

En este núcleo apenas hay quince casas, y en un habitáculo de dos metros de largo por uno de ancho, este empresario pasó su cautiverio en condiciones infrahumanas, encapuchado y maniatado, con un colchón raído, y obligado a hacer sus necesidades sobre el serrín del suelo.

Bajo la vigilancia de esta pareja y de otros dos hombres, estuvo en estas condiciones casi una semana, mientras la familia recibía constantes amenazas de que iba a ser asesinado o a sufrir graves amputaciones si no se entregaba cuanto antes esa cantidad de dinero.

Fue un día después del secuestro cuando la familia denunció a la Guardia Civil este suceso, tras el cual se movilizaron unidades de investigación criminal de este cuerpo en A Coruña y el Equipo de Secuestros y Extorsiones de la Unidad Central Operativa (UCO), que se desplazó a Galicia.

Tras comprobar que el plazo dado por los secuestradores para pagar el rescate expiraba hoy, una vez localizado el lugar, los agentes de la Unidad Especial de Intervención (UEI) irrumpieron esta madrugada en el cobertizo, liberaron al empresario y detuvieron a siete personas, todas ellas de nacionalidad española y con edades próximas, casi todas, a los 60 años.

Durante la operación, en la que se incautaron de una pistola, los agentes detuvieron a un padre y un hijo en Melide (A Coruña) cuando intentaban darse a la fuga y embistieron en su amago de huida al vehículo policial que les perseguía.

Fuentes de la investigación han señalado a EFE que el padre es el cerebro de este secuestro, planeado desde hace más de tres años.

Ambos, no obstante, cuentan con antecedentes policiales y penales por extorsiones anteriores, un delito muy grave que la banda ha ido perfeccionando hasta el punto de llegar a dejar muy pocas pistas.

La gestión del rescate fue la que permitió a los efectivos tirar de un hilo que les condujo a la localización del empresario en un lugar de muy difícil acceso, que además era vigilado con importantes medidas de seguridad.

Lo principal se fraguó de madrugada, desde las 2.15 horas hasta las 2.43. A la hora de la liberación, la temperatura en el lugar era de 6,5 grados centígrados. Los investigadores tratan de averiguar ahora si algún pariente de esta persona debía dinero puesto que su familia ha dicho que él no tenía deudas.

El delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, ha considerado este operativo modélico y ha recordado que las pesquisas continúan.

La liberación de este empresario, secuestrado en un cobertizo destinado a la cría de cerdos, ha devuelto a la actualidad mediática a Lalín, un tranquilo municipio de la provincia de Pontevedra que es capital de la comarca del Deza.

Este ayuntamiento, que se encuentra en plena celebración del 'Mes del Cocido', su fiesta gastronómica estrella, está hoy sobrecogido.

Sus habitantes todavía no han borrado de la memoria una tragedia ocurrida en estos lares en 2010. Entonces, un matrimonio con problemas económicos, el formado por Carmen Reboredo y José Mouriño, mató de un mazazo en la cabeza a su hija Sonia, de 22 años, y a un octogenario y antiguo empleado, Amador Vázquez.

Siete detenidos por secuestrar a un empresario gallego para cobrar 70.000 euros
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