lunes 23/5/22

He tenido muchos problemas. Estoy deprimida. Ya he intentado suicidarme cuatro veces. Cada vez me cuesta más pensar en motivos para seguir viva». Es la llamada de auxilio de una adolescente de 14 años, una de la 2.709 chicas y chicos que el año pasado contactaron con los psicólogos de la Fundación Anar para confesarles que han intentado quitarse la vida o que lo meditan muy seriamente. La cifra estremece. Pero si se contextualiza aún es peor. Son más del doble de los jóvenes que un año antes marcaron el número o entraron en el chat de la ONG que gestiona los principales teléfonos españoles de ayuda urgente a la infancia. «Es un hecho alarmante», advierte Benjamín Ballesteros, director de Programas de Anar. Lo dice por el tremendo aumento (90,9%) en doce meses, pero también porque el alud de niños en riesgo pulveriza los registros pese a que en 2020 ya se dispararon las llamadas por ideaciones suicidas. En el año uno de la pandemia 14 niños y 300 adolescentes y jóvenes se quitaron la vida en España, duplicando el dato oficial de 2019. Las autoridades deben tomarse muy en serio las alarmas, porque delatan una tendencia en constante ascenso desde hace más de una década, avisa Ballesteros.

Se duplican los intentos de suicidio y autolesiones entre adolescentes
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