jueves 1/10/20
Tecnología

Un ecosistema para la innovación digital

Fab Lab León es un proyecto de desarrollo, innovación e investigación para formar a niños, jóvenes y adultos en las habilidades tecnológicas. Sus programas proponen retos sobre problemas reales para solventarlos con las habilidades técnicas adquiridas en un ambiente de ‘networking’.
La coordinadora Nuria Robles con la maqueta de un ferrocarril de un alumno. JESÚS F. SALVADORES
La coordinadora Nuria Robles con la maqueta de un ferrocarril de un alumno. JESÚS F. SALVADORES

Fab Lab León es un espacio de innovación, donde se realizan actividades de formación práctica, basadas en el aprendizaje por proyectos y utilizando técnicas de fabricación digital y electrónica que permiten al alumno tocar las máquinas y los materiales, y ‘fabricar sus propias ideas’ en forma de prototipos como antesala de cualquier producto que se pone en el mercado.

En este lugar, el alumnado interacciona y trabaja con tecnología industrial y materiales de todo tipo que el Fab Lab pone a su disposición en un entorno que genera inspiración, innovación y networking. Esta iniciativa nace gracias a la empresa leonesa Telice, dedicada a las infraestructuras ferroviarias, para constituir una fundación con el ánimo de estimular el interés por el emprendimiento y el entusiasmo por la ciencia y la tecnología a los ciudadanos de León.

El primer proyecto fue la creación de Fab Lab León mediante el contacto del director de la empresa con el Instituto de Tecnología de Masachussets (MIT), donde se creó el primer Fab Lab en el año 2000. Posteriormente, se fundó en Barcelona un proyecto similar y los actuales trabajadores del centro leonés fueron a formarse a este espacio en el año 2010. Un año después la ciudad de León acogió el primer Fab Lab, el segundo de España y el número 94 a nivel mundial con el propósito de formar a jóvenes y adultos en las nuevas tecnologías.

fablab2Nuria Robles con material de piel de salmón​. JESÚS F. SALVADORES

Fab Lab (acrónimo de Laboratorio de Fabricación o Laboratorio Fabuloso) consiste en un lugar donde se puede construir «casi cualquier cosa», según cuenta Nuria Robles, responsable del espacio. Robles señala que «este es un espacio donde se concentra una serie de tecnologías, máquinas y recursos de fabricación digital para construir diversos aparatos».

En el laboratorio leonés, su principal tarea consiste en formar a niños y jóvenes, aunque también imparten talleres para adultos. «Queremos crear la cantera de los líderes del mañana», afirma la directora.

En un futuro, un gran porcentaje de los puestos de trabajo van a ser altamente tecnológicos, por lo que es necesario que las nuevas generaciones se formen en este campo. En esta escuela tecnológica, se reparte la enseñanza en tres cursos y divididos todos ellos en dos niveles: iniciación y avanzado. En el primer curso, los ‘fabitos’ a partir de 4 años, asisten a talleres prácticos para aprender nociones básicas sobre diseños, recursos tecnológicos y otros conocimientos científicos. En el segundo curso, dedicado a niñas exclusivamente de 7 a 11 años, las ‘poderosas’ desarrollan un proyecto personal para resolver un problema social mediante la adquisición previa de técnicas.

El objetivo es la estimulación de su interés por la ciencia y la tecnología y, con ello, aumentar el número de vocaciones científicas de las mujeres en la temprana edad, gracias al contacto directo con el método y la práctica innovadora. Poderosas se imparte en dos niveles también: iniciación y avanzado adecuados a la edad de la niña y a su experiencia en habilidades Steam (en sus siglas en inglés, Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas). Un proyecto destacado es ‘la pulsera de la amistad’, dos bandas inteligentes que se iluminan cuando dos niñas se acercan. Una tecnología, que ha sido utilizada en otros Fab Labs para darle la vuelta al sistema y alertar cuando alguien está demasiado cerca de quien lo lleva — muy necesario en tiempos del coronavirus, donde la distancia es primordial para evitar contagios. Por último, el tercer curso de los ‘jóvenes makers’ de 12 a 18 años, se dedica al diseño y a la creación de un proyecto personal y la posterior documentación de su trabajo en una página web. «En ‘jóvenes makers’, los alumnos comienzan a escribir su curriculum desde los 12 años y terminan con un portfolio con todos los proyectos que han hecho», narra Robles.

Para poder acceder a estos cursos, los interesados solo necesitan acceder al formulario de su página web – habilitado próximamente— o escribir un correo a [email protected] El curso de ocho de meses de duración (‘Fab Academy’) y una hora y media semanal, comienza en octubre y se divide en dos partes: unos primeros meses para enseñar destrezas y skills técnicas mediante la elaboración de proyectos cortos y pequeños, y una segunda parte, donde se completa un proyecto final personal mediante la inclusión de todas las habilidades aprendidas.

En cada nivel, se adaptan los grupos en función de las edades para no juntar a niños con más de dos años de diferencia, aunque los grupos nunca superan los 8 alumnos.

PROYECTOS DESTACADOS

En este espacio multidisciplinar, se han elaborado diversos proyectos y con variadas aplicaciones. Los ‘jóvenes makers’ y las ‘poderosas’ se proponen retos para solventar diversas problemáticas. Algunas elaboraciones destacados son: una prótesis de cadera para un perro con problemas, una lámpara con hologramas, un huerto urbano con alta tecnología e incluso, unas réplicas de aviones militares a partir de fotografías. La coordinadora indica que «de un hobby puede salir una oportunidad de negocio o una colaboración. Por eso, es muy importante escuchar las inquietudes de los niños y jóvenes».

INVESTIGACIÓN DE MATERIALES

En el laboratorio, la investigación es una parte fundamental de los proyectos. Muchos materiales utilizados en las máquinas están producidos en el mismo Fab Lab y son conocidos como ‘biomateriales’. El PLA, empleado en las impresoras 3D, es un material que viene del almidón de maíz y se mezcla con aglomerantes. Otro de los productos destacados es la kombucha, un especie de cuero vegano que viene de la levadura del té mazclada con mucho azúcar. Este material está siendo usado en granjas para fabricar diversos productos.

El Fab Lab posee una amplia gama de maquinarias para sus cursos y producción de inventos como impresoras 3D y máquinas de corte, entre otras. Una de las máquinas es el plotter de corte, una herramienta para cortar sobre un material y otra es la cortadora láser para trabajos de mucha precisión como grabados o cortes pequeños.

LA TECNOLOGÍA ES EL FUTURO

El gobierno de España está promoviendo la digitalización de las empresas y el cuerpo laboral del país. España Digital 2025, como se conoce a esta nuevo plan, cuenta con 140.000 millones de euros. Unos fondos para promover actividades Steam, que buscan convertir a ecosistemas como el Fab Lab en centros generadores de ideas y proyectos que promuevan la digitalización mediante la mejora de las habilidades de las trabajadores en esos campos, su empleabilidad y su integración social.

En Castilla y León, la Junta también apuesta por la transformación digital de los sectores productivos como el área de cultura–un área clave para la economía de la comunidad– mediante ayudas a la modernización, innovación y digitalización de este campo.

En el mundo rural, se están estudiando también vías para paliar la despoblación en la ‘España vaciada’ mediante los recursos tecnológicos digitales.

Ecosistemas de innovación como el Fab Lab son claves en un contexto marcado por la tendencia a la transformación digital de la economía gracias al creciente apoyo de instituciones. Y es que si hay una cosa que se puede afirmar con certeza es que el futuro será digital.

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