viernes. 07.10.2022

García Zurdo, Antonio Gamoneda, Modesto Llamas, Woody Allen, Clint Eastwood y el mismo Cervantes que publicó su Quijote en lo que era «la ancianidad biológica para su tiempo, 58 años» son algunos de los nombres que rescató ayer Eduardo Aguirre en la conferencia que pronunció en el salón de los Reyes del Ayuntamiento de León con motivo del Día Mundial de las Personas Mayores.

Son ejemplos de creatividad en la edad tardía. Eastwood acaba de dirigir una película con 91 años, Luis Sáenz de la Calzada estudió alemán ya mayor, Vela Zanetti «pintó una de sus obras antes de morir, un tronco tirado en el suelo y que él mismo concibió como si fuese un autorretrato», explica el escritor y columnista de este periódico. Con la edad, los artistas «pierden fuerza y ganan conocimiento» y no quieren hacer una obra inferior a su trayectoria.

Aguirre defendió que «la creatividad no está reservada a los artistas. Se puede enseñar y aprender». Cualquier edad es buena para empezar a ser creativo, porque «conlleva un ejercicio perfecto: trabajan al unísono cerebro y corazón».

Muchas personas, añadió, desconocen su potencial creativo y todas han de saber que la creatividad es «inspiración y pero aún más trabajo», apostilló. Aguirre concluyó su charla con una invitación a dar rienda suelta a la creativa: «Cread amigos y amigas mayores… porque sabéis por experiencia lo que más importa que, pese a todo, vivir es maravilloso. Y, por favor, contádnoslo», concluyó.

Eduardo Aguirre demuestra que la creatividad no está reñida con la edad
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