sábado 27/2/21

El cielo rompe barreras

Volar ya no es un sueño para 22 personas con discapacidad. El CRE de San Andrés, el Ejército del Aire, Fundación Cielos de León y Sillas Voladoras lograron ayer que el cielo se volviera accesible.
Los usuarios esperan su turno para volar
Los usuarios esperan su turno para volar

carmen Tapia | león

Ibán Bragado cumplió ayer un sueño. En suspensión, en el aire, pensó en las oportunidades que creía perdidas desde que a los seis años lo operaron de un tumor cerebral. En el Centro de Referencia Estatal de San Andrés del Rabanedo aprende a superar su discapacidad física. «Estoy cumpliendo muchos sueños». Ayer voló.

Cuatro instituciones se han unido en León para hacer realidad la aspiración de 22 personas con discapacidad. El Centro de Referencia Estatal de San Andrés del Rabanedo, Ejército del Aire y las fundaciones Cielos de León y Sillas Voladoras han dedicado tres meses de trabajo a planificar una jornada con efectos terapéuticos. Un centenar de personas del Ejército del Aire y dos aviones ultraligeros de la Fundación Cielos de León colaboraron durante todo el día de ayer para que las personas con discapacidad usuarias del CRE rompieran una barrera más en la lucha por la conquista de su independencia. Bastaron un avión adaptado, una grúa con polipasto, unos arneses y mucha voluntad. «La entrada al avión se hace por encima de plano. Van de copilotos». El coronel Juan Ángel Treceño describe la orden de operaciones diseñada para una jornada «de sol y moscas», que en el argot militar es el mejor día para volar.

Media hora en el aire, «inicialmente preocupados, pero en el momento del despegue, cuando ven que flotan, se les abre la cara». Así lo describe Vicente Cordier, presidente de la Fundación Cielos de León que fue uno de los pilotos de la actividad.

Para Sonia Natal Sarmiento fue su primer vuelo. Con 38 años y una ataxia degenerativa desde los 17, nunca había subido a un avión. «Es la primera vez que vuelo, una experiencia única. No esperaba que fuera así, no puedo describirlo. Estaba nerviosa pero todo ha salido muy bien. Cuando estás arriba parece que estás parado en el aire, que no te mueves». Pero se mueven. A una velocidad media de 170 kilómetros por hora.

Al acto no pudo asistir Elisabeth Heilmeyer, presidenta que Sillas Voladoras que sí estuvo en la rueda de prensa de presentación. Heilmeyer es piloto y se quedó en silla de ruedas tras un accidente de avión. Fue la primera persona en conseguir un carné para vuelos adaptados. «Tenía claro que quería seguir volando y empecé un largo periplo para poder disponer de licencia de piloto a pesar de mi discapacidad física». Lo logró hace seis años. Es una de las cuatro personas que disponen de este carné en España.

La idea de la Fundación Cielos de León es promocionar la aviación de ocio en la provincia «y una manera de lograrlo es que las personas con discapacidad puedan volar, hay aviones adaptados. No es difícil ni caro adaptar un avión para que ellos puedan pilotar». En la actividad de fueron al lado del piloto, aunque no a los mandos.

«En este tipo de aviones el despegue es lo más bonito. Les hemos dicho que se relajen y lo gocen». El coronel Treceño aconsejó a los participantes «que se dejen impresionar por lo que van a vivir».

Impresionado quedó también José Martínez, de 63 años. «Ya he viajado en avión, pero esto es otra historia, se ve todo. Parece que estás parado en el aire. He disfrutado mucho. Tengo la sensación de que dentro de un momento va a sonar el despertador de siempre y me voy a despertar y todo ha sido un sueño y no he volado. Llevo luchando 25 años con los peldaños y las rampas. Jamás hubiera pensado que podría hacerlo».

El despertador no sonó.

El cielo rompe barreras