viernes. 01.07.2022
Medio Ambiente

Empresas y trabajadores tendrán que pactar formas de ir al trabajo que contaminen menos

Tendrán un plazo de 18 meses desde que entre en vigor la normativa que se espera para finales de este año 
patinete
Una persona se desplaza en patinete eléctrico frente al edificio Botines de León. J. CASARES

Coche, moto, autobús, metro, bicicleta o, una de las últimas, patinete. Estos son algunos de los medios de transporte que usan los españoles para desplazarse cada día a la oficina. El vehículo privado continúa siendo la opción mayoritaria para cumplir con las obligaciones laborales. Aunque cada vez más ese viaje que se solía hacer solo, ahora se hace con compañeros de trabajo.

Es el coche compartido o lo que los anglosajones y las nuevas generaciones llaman carpooling. Antes, esa 'quedada' para ir a trabajar se hacía en el comedor con gente que vive cerca, ahora existen aplicaciones que permiten conectar con vecinos del barrio y compartir gastos y vehículos para ir a trabajar.

Sin embargo, estas medidas alternativas son aún minoritarias. "El 85% o 90% de las emisiones al trabajo provienen del transporte privado", advierte la oenegé Greenpeace en un informe de marzo de 2021. "Con el confinamiento, el CO2 en las ciudades disminuyó drásticamente", apunta el mismo documento.

Es por ello que los trayectos al trabajo sea una de las principales preocupaciones de los gobernantes, ya que los planes de movilidad sostenible al trabajo entran en el ordenamiento jurídico español. Así, al menos, los establece, de momento, el anteproyecto de Ley de Movilidad Sostenible que tendrá que ser ratificado ya como norma en el Consejo de Ministros "antes de final de año", asegura el ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.

"Es un camino aún por explorar por las empresas", destaca Ana Solá, CEO de Cinesi (consultora catalana de movilidad y transporte). "No existe hasta el momento una regulación estatal, sí hay alguna normativa a nivel autonómico", añade.

Obligado cumplimiento

Aunque será de obligado cumplimiento en todo el país "en el plazo de 18 meses desde la entrada en vigor de esta ley", determina el artículo 26 de este aún anteproyecto. "Aunque cada plan se adaptará a las circunstancias concretas del caso, el anteproyecto establece una serie de materias o soluciones que todo plan debe incluir", puntualiza Eva Díez-Ordás, counsel del Departamento Laboral de Garrigues.

La normativa establece unos mínimos, ya que no todas las empresas tendrán que diseñar y planificar una serie de planes para que los trabajadores lleguen a su puesto de trabajo de la forma más sostenible posible. Según la normativa, "las empresas del sector público y aquellas compañías que tengan más de 500 trabajadores en un centro de trabajo o 250 por turno" tendrán que desarrollarlo. Además, "los planes de transporte sostenible al trabajo serán objeto de negociación con la representación legal de las personas trabajadoras", apunta el ministerio dirigido por Raquel Sánchez.

Teletrabajo, un aliado estratégico

Hasta el momento, muchas compañías ya habían apostado a los planes de movilidad, pero para garantizar la seguridad de sus trabajadores en los desplazamientos a los distintos centros de trabajo. "En Indra venimos apostando desde hace tiempo por implementar medidas para racionalizar los desplazamientos de nuestros empleados", responde su departamento de comunicación.

Una de las medidas estrellas es el teletrabajo. "Es una de las cosas buenas que nos ha traído la pandemia", destaca Solá. "Seguramente sea una de las medidas que más se tendrán en cuenta", añade.

Greenpeace le ha puesto cifras al trabajo a distancia: "podría ahorrar 406 toneladas de CO? diarias en Madrid o 612 toneladas en Barcelona", anotan en su informe. Unos números que son más del doble si de los cinco días de jornada laboral, dos se hacen desde casa. "Supondría un 5% o un 6% de las emisiones producidas por la movilidad de personas en dichas ciudades", anotan. "En 2021 hemos conseguido reducir más de un 50% las emisiones por commuting de los profesionales gracias al trabajo remoto respecto al 2019", avanzan desde Indra.

Una línea que también han seguido los responsables de la energética Endesa. "Con la pandemia, tanto la implementación como los resultados de estas acciones se han visto transformados con el impulso del teletrabajo, lo que ha favorecido a la reducción de los desplazamientos con un impacto positivo en la calidad del aire", cuenta su gabinete de comunicación.

Compartir coche o autobús

"La línea más demandada es la del bus de empresa", asegura Grifols. El autobús fletado por la compañía es una de las soluciones más habituales entre las grandes firmas con centros de trabajo alejados del centro. "En Asturias, hemos potenciado el servicio de transporte colectivo a nuestras plantas, además hemos realizado mejoras en la accesibilidad a los servicios de transportes públicos próximos a las factoría", explican los responsables de comunicación de Arcelormittal. "Es una medida interesante, porque no siempre llega el transporte público y eso no depende de la dirección del centro, sino de otra Administración", advierte Solá.

Es en estos casos, donde las aplicaciones de coches compartidos han visto una oportunidad de negocio. Las empresas de movilidad como Uber o Cabify ofrecen un servicio para empresas o, simplemente, los taxis de toda la vida. "Es una de las iniciativas que mayor éxito han tenido, tanto por las cifras alcanzadas como por la percepción de los usuarios (un 100% de satisfacción entre los mismos). En 2021, el 70% de los trayectos se han realizado con vehículos 'eco' y el 32% de los pasajeros han compartido servicio", comparte Endesa.

La energética, además, ha impulsado un parque de automóviles "100% eléctricos" para el "uso de los empleados en gestiones laborales", añaden. Un sistema de "car e-sharing", así lo han llamado, para que los empleados de sus centros en Madrid, Barcelona y Sevilla eviten el uso del coche privado "con la consecuente reducción de emisiones que esto supone", señalan.

De retribución flex a flexibilidad horaria

Estas son dos de las más comunes en las medidas de los planes de movilidad empresarial en España. La retribución flexible es un tipo de remuneración que permite al empleado destinar parte de su salario bruto al consumo de determinados productos o servicios. "Hay muchos trabajadores que no están de acuerdo con esto", desvela la CEO de Cinesi.

"Ponemos a disposición de nuestros profesionales percibir parte de su retribución anual mediante determinadas rentas en especie", explican desde Indra. La tarjeta transporte es una de las opciones ofertadas. "En los últimos años, una media de 760 empleados se ha acogido a este producto", añade Endesa.

Junto a los planes flexibles, las empresas apuestan también por abrir el abanico a la hora de 'fichar'. "En relación con los centros de trabajo de más de 1.000 personas trabajadoras situados en municipios o áreas metropolitanas de más de 500.000 habitantes, las entidades públicas y empresas deberán incluir medidas que permitan reducir la movilidad de las personas trabajadoras en las horas punta y promover el uso de medios de transporte de bajas o nulas emisiones", detalla el anteproyecto del ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Pública.

Más bicicleta y eléctrico

La fiebre de lo eléctrico no sólo se queda en las flotas, cada vez hay más zonas reservadas para coches eléctricos, cargadores colectivos y "hay algunas más avanzadas", asegura Solá.

La micromovilidad es una realidad y desplazarse al centro de trabajo en patinete, cuando se puede, es una alternativa al transporte público, al privado e, incluso, a la bicicleta. "Ha aumentado la demanda de estos últimamente", comentan desde Siemens Gamesa. "Hemos impulsado la reserva de espacios para vehículos ligeros, como bicis y patinetes, en los distintos emplazamientos de la compañía", añaden.

Sin embargo, la bicicleta aún no es para el trabajo. Seis de cada diez españoles, según Ipsos, rechaza ir a su oficina en este medio por falta de seguridad. "Nuestro plan de movilidad para empleados en el aeropuerto de Barcelona cuenta con un carril bici de conexión con los municipios del entorno y aparcamientos cubiertos para estos", detalla Aena. "Lo iremos ampliando a nuestra red en cuanto sea posible", apostillan.

"No siempre es fácil, porque si se impulsa el uso de la bicicleta, también hay que poner a disposición de los trabajadores, por ejemplo, unos vestuarios para asearse", recuerda Solá.

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