domingo 27/9/20

No eran tiranosaurios enanos, eran adolescentes

Jane y Petey eran dos ejemplares adolescentes de Tiranosaurio rex, pero cuando se descubrieron sus fósiles en Montana, Estados Unidos, se creyó que ambos, con una altura similar a la de un caballo aunque el doble de largos, eran una especie pigmea de algún temido depredador. Los investigadores del Museo Burpee de Historia Natural de Rockford, en el estado norteamericano de Illinois, les clasificaron como Nanotyrannus. Casi 20 años después, un estudio de la Universidad de Oklahoma ha descubierto que eran individuos jóvenes del T. rex, que podrían haber alcanzado los doce metros de largo y desarrollado sus potentes mandíbulas y dientes, de no haber sucumbido a los cataclismos que extinguieron a los dinosaurios. Para conocer mejor el desarrollo de estos grandes saurios, los investigadores extrajeron pequeñas piezas del interior de los huesos fósiles de sus patas traseras. Al examinar con gran detalle la microestructura y contar los anillos anuales óseos, descubrieron que los animales murieron cuando tenían trece y quince años. El mayor era Petey.

Las pistas

«Siempre me he sorprendido al encontrar que la fosilización de los enormes huesos de dinosaurio llega hasta un nivel microscópico», dijo Holly Woodward, investigadora del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad Estatal de Oklahoma, y autora principal del estudio. «Podemos encontrar pistas sobre el metabolismo, la tasa de crecimiento y la edad si se compararan las características de las microestructuras fosilizadas con las de los huesos actuales».

El hallazgo de unos T. rex adolescentes parece mayor que el de una nueva especie de saurios. Al estudiar estos dos esqueletos completos, los científicos pueden reconstruir cómo era el desarrollo de estos fieros gigantes. El artículo El crecimiento del Tyrannosaurus rex, publicado en la revista científica Science Advances, rellena lagunas existentes en el conocimiento del gran tirano prehistórico. Por ejemplo, se ha determinado que Jane y Petey crecían «tan rápido» como los mamíferos y las aves, y eran juveniles ágiles.

No eran tiranosaurios enanos, eran adolescentes