sábado 21/5/22
                      Una niña recibe la vacuna contra el papiloma humano. BERNARDO RODRÍGUEZ
Una niña recibe la vacuna contra el papiloma humano. BERNARDO RODRÍGUEZ

España lleva 15 años vacunando a las niñas del virus del papiloma humano (VPH) y ahora la ponencia de vacunas estudia ampliarla a los niños; solo Cataluña ha preferido adelantarse al dictamen de estos técnicos, pero no es la primera vez —ni será la última— que una comunidad se sale del calendario común.

«No hay diferencias de género en una enfermedad de transmisión sexual: si quieres evitarla, independientemente del cáncer, y tienes una vacuna eficaz para ello, tienes que vacunar a hombres y mujeres, si no, no erradicas esta infección», concluye a Efe Valentín Pineda, miembro del Consejo Asesor de Vacunaciones en Cataluña y del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP).

«En el varón está justificada primero por un tema de equidad e igualdad, y segundo por un efecto directo positivo para que también puedan prevenir cánceres asociados al VPH», añade el vicepresidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), Fernando Moraga-Llop, que cita otro beneficio indirecto: proteger a mujeres no vacunadas y a hombres que mantienen sexo con otros hombres que tampoco lo están.

Actividad sexual

Alrededor del 80 % de las personas con actividad sexual se infectan de papiloma, aunque la mayoría lo cursa de forma leve o asintomática; sin embargo, en los que persiste, puede acabar desembocando en un tumor. La práctica totalidad de los de cervix, un 99%, están provocados por el VPH.

De ahí que se empezara vacunando solo a las niñas: «cuando se comenzó hace 15 años, había una evidencia clara de la relación del VPH con este cáncer», comenta el pediatra; después, se fue comprobando su vínculo con los de vulva y vagina, pero también con otros no exclusivos de la mujer como el de ano, pene y el orofaríngeo —boca, lengua, laringe y faringe—, del que se está viendo un incremento en hombres en los últimos años.

«Me recuerda un poco a lo que ocurrió con la rubeola en los ochenta, cuando se vacunaba solamente a las niñas para que previnieran la rubeola congénita cuando alcanzaran la edad fértil». Entonces se constató que la «forma más lógica y eficaz» de limitar la transmisión era vacunando también a los chicos para evitar que fueran fuente de contagio.

Tampoco va a ser la primera vez que una comunidad financie una vacuna que otras no; existe un calendario común a lo largo de toda la vida que recientemente ha actualizado la Comisión de Salud Pública, pero que no es igual en todo el territorio, pues son las autonomías las que, al tener las competencias sanitarias transferidas desde 2018, deciden qué fármacos incluir.

Es lo que ocurre con el meningococo B, que cubren solo Castilla y León, Canarias, Andalucía y Cataluña, comunidad que también sufraga la de hepatitis A, junto a Melilla. Asturias es la única que usa la trivalente Tdpa (Difteria-tétanos-tosferina) en adolescentes.

España estudia vacunar a los niños contra el papiloma en 2023
Comentarios