lunes 25/1/21
LAS CIFRAS REALES DE LA PANDEMIA

 Exceso de mortalidad: 13.000 fallecidos en la segunda ola y 58.000 desde marzo

El INE y el Carlos III registran 23.000 muertos más por la pandemia que el Ministerio de Sanidad, que sólo incluye a los que dan positivo en los tests
Un paciente ingresando en el área de urgencias de un hospital de la Comunidad. EFE/NACHO GALLEGO
Un paciente ingresando en el área de urgencias de un hospital de la Comunidad. EFE/NACHO GALLEGO

Oculto entre los altisonantes debates sobre restricciones, estados de alarma y toques de queda, el número de muertos en España a causa de la covid-19 aumenta día a día a niveles dramáticos sin que se adivine un frenazo a corto y a medio plazo. Según los datos oficiales del Ministerio de Sanidad, ya han fallecido por el coronavirus desde el inicio de la pandemia 34.752 personas y de ellas, unas 6.000 lo han hecho en la segunda ola, desde finales de julio. Pero desde el 15 de septiembre, la tendencia es muy preocupante: fallecen cada día de media 120 personas, aunque la falta de datos en festivos invita a pensar que el número se queda corto, y ha habido picos de hasta 261 muertos en una jornada (6 de octubre) o 242 el pasado lunes. De hecho, desde este 19 de octubre, todos los días se han superado los 150 fallecidos.

Pero las cifras oficiales del Ministerio de Sanidad esconden una realidad todavía más insoportable. Los dos organismos oficiales que están contabilizando el exceso de mortalidad desde marzo sitúan el número de víctimas durante la pandemia, directamente por coronavirus o por causas vinculadas a él (supresión de operaciones, retrasos en los diagnósticos...), en alrededor de 58.000 personas, 23.000 más que las registradas por el departamento de Salvador Illa. Para esas muertes, hasta el momento, no hay explicación. Y es que la contabilidad de Sanidad, pese a los polémicos ajustes que han tratado de mejorar la calidad de los datos sin mucho éxito, parte de un problema de base que prometió corregir, pero que hasta ahora no ha cambiado: en marzo y abril sobre todo, la falta de tests y la imposibilidad de realizar autopsias por el riesgo de contagio provocó que no se conociera la causa de la muerte de un número importante de víctimas. Lo más probable es que fallecieran por covid-19, pero no existía una prueba que lo demostrase.

Además, el Ministerio de Sanidad ha sido reacio a seguir el criterio que estableció la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un documento del 20 de abril: "Una muerte por covid-19 se define para fines de vigilancia como una muerte resultante de una enfermedad clínicamente compatible, en un caso covid-19 probable o confirmado". O sea, debían incluirse también los sospechosos, aunque no tuvieran prueba positiva. El director de Emergencias, Fernando Simón, admitió el 8 de junio que España tendría que adaptar sus datos a la directriz de la OMS, pero hasta el momento no lo ha hecho. Así que, a la espera de la actualización del Ministerio de Sanidad, sólo el informe 'Estimación del número de defunciones semanales durante el brote de covid-19', realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), y el Informe MoMo, del Instituto Carlos III, ofrecen un panorama general sobre las muertes durante la pandemia. Ambos utilizan las informaciones de fallecimientos proporcionadas por los Registros Civiles, aunque con algunos cambios en la interpretación.

La metodología del INE es sencilla: comparar las defunciones semanales ocurridas durante 2020 con los datos históricos de defunciones desde el año 2000. Según su última actualización, desde el 1 de enero hasta la semana 41 del 2020 (del 5 al 11 de octubre), habían fallecido en España 384.618 personas, 57.617 personas más que en el mismo periodo de 2019, cuando murieron 326.801, una cifra que resulta bastante asimilable a las de los mismos periodos de años anteriores. En las primeras 41 semanas de 2018, fallecieron 336.211 personas; en las de 2017, 328.335 y en las de 2016, 316.354.

El sistema del Carlos III, un instituto adscrito al Ministerio de Ciencia, requiere de más complejidad. Su informe MoMo compara la mortalidad de un año con la observada en los 10 años anteriores, pero en los últimos meses, según esta estadística, el exceso de mortalidad había caído sin ninguna causa que lo justificara. Los expertos dieron la voz de alarma y en su último informe, datado el 20 de octubre, MoMo comunica que ha corregido el error que habían detectado: la línea de mortalidad esperada se había ido hacia arriba porque había incorporado los datos de marzo y abril, de manera que el exceso de mortalidad de 2020 cada vez era menor porque la cifra estimada con la que se comparaba cada vez era mayor.

Pues bien, después de este cambio, el informe MoMo notifica que el exceso de mortalidad desde marzo se sitúa en 57.736 personas, una cifra casi igual que la del INE. Por periodos, 44.585 fallecimientos por encima de lo esperado ocurrieron entre el 10 de marzo y el 9 de mayo; 4.728 entre el 20 de julio y el 29 de agosto y 8.423 entre el 1 de septiembre y el 23 de octubre. Sumando las dos últimas cifras, se concluye que el exceso de mortalidad en la segunda ola ya es de 13.151 fallecidos.

Si en la primera ola, la práctica totalidad del exceso de mortalidad tenía su causa en la covid, en esta segunda ola, cuando ya hay tests suficientes y los casos de coronavirus no se escapan tanto al diagnóstico, los profesionales sanitarios comienzan a afirmar que una parte de este nuevo exceso de mortalidad (a falta de estudios que digan si es grande o pequeña) ya no es achacable directamente a la pandemia, sino también por los tratamientos, operaciones y cirugías retrasados a causa de la saturación de los hospitales en marzo y abril.

 Exceso de mortalidad: 13.000 fallecidos en la segunda ola y 58.000 desde marzo
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