jueves. 08.12.2022
Diversidad sin barreras

«Las familias luchan sin armas por la inclusión educativa»

Silvia Camino presenta el sábado en León el libro ‘Una lucha sin armas’ en el que a partir de los retos e incertidumbre de la pandemia, y con el caso de una familia leonesa, reflexiona sobre otra educación posible.
Portada del libro. DL

«Los padres con hijos con diversidad funcional sólo tenemos una meta en la vida y es que nuestros hijos lleguen y logren todo lo que ellos sean capaces de lograr». Gemma Fradejas, presidenta de Somos Diversos y madre de Adam, un niño leonés de 9 años con necesidades especiales, es uno de los testimonios clave en el libro La lucha sin armas (Europa Ediciones) que la asesora psicoeducativa Silvia Camino (Monforte de Lemos. Lugo. 1982) presenta en León el sábado 5 de junio a partir de las 12.00 horas en el Palacio del Conde Luna.

El problema es que lograr alcanzar la meta de la que habla esta madre leonesa supone «encontrarse día tras día con piedras en el camino; es una lucha sin armas contra las dificultades que no deberían hacer en solitario», afirma Silvia Camino, autora del libro que repasa los retos de la educación poscovid, con una atención especial a la educación inclusiva.

Es el primer libro publicado y el último escrito por esta gallega que escribe desde niña y a quien la situación de incertidumbre de la pandemia le movió a poner negro sobre blanco sus inquietudes respecto al trato que recibe la educación en España en general y cómo se reflejó en el abordaje de la pandemia. Frente a la anticipación y previsión de países que son modelos educativos y de bienestar —Nueva Zelanda, Finlandia y Dinamarca— en España las familias se enfrentaron a un verano, el de 2020, sin saber qué iba a pasar en septiembre. «En vísperas de iniciarse las clases estaba todo sin organizar», comenta.

En estos países, todos ellos dirigidos por mujeres, apunta Camino, empezaron a la vuelta a la escuela en el mes de mayo. En España, finalmente, «copiaron el modelo de grupos burbuja de estos países» que, junto con los equipos covid de educación, han sido claves en que el curso llegara a su fin. Para Silvia Camino, el éxito se debe sin duda «al profesorado y a los niños». «La pandemia nos ha vuelto más empáticos y más cercanos y entre nosotros nos hemos ayudado», explica.

El origen

«Es una fuerte protesta contra la injusticia que sufren los escolares»

Para Silvia Camino la esperanza en un cambio «está en la concienciación de la gente» más que en unos gobernantes que, mandato tras mandato, «cambian las leyes educativas» sin que la educación observe una mejora.

Para las familias de alumnado con diversidad funcional, en muchos casos con complicaciones de salud, la batalla por la seguridad parecía alejarse de los objetivos de la inclusión. Gemma Fradejas fue una de las madres que solicitó en León la atención educativa domiciliaria y una de las pocas que lo consiguió. «Las familias que han tenido atención domiciliaria en general tienen una experiencia satisfactoria», subraya. No es que no defiendan la inclusión educativa en el aula, sino que esperan que se produzcan cambios en las aulas y en la forma de enseñar para que la inclusión sea real. Es otra de las cosas que Silvia Camino ha visto en los tres países que considera más avanzados en educación y bienestar: «El aprendizaje basado en proyectos, más actividades al aire libre, contenidos no repetitivos y experiencias propias son algunas de las cosas en las que nos debemos fijar de lo que se hace en esos países y copiarlas», subraya.

Este tipo de métodos son válidos para todos los niños y niñas, defiende. «Los niños con diversidad funcional pueden estar dentro del aula y participar en actividades fuera del aula. Ayuda mucho en general», precisa.

Silvia Camino mira con escepticismo los cambios que se avecinan con la Ley Celaá en el ámbito de la educación inclusiva. «Es verdad que no se puede hacer una ley educativa para cada persona, pero cerrar los centros de educación especial, como se insinúa, prolongará la desigualdad de niños con diversidad funcional», sostiene.

La especialista argumenta que las familias con niños y niñas con mayores dificultades y afectación «no quieren el cierre de estos centros especiales porque conocen cómo funcionan los colegios ordinarios».

La educación emocional y la gestión de las emociones frente a las etiquetas es otra de las herramientas con las que se tiene que afrontar la escuela pospandemia, añade la autora de La lucha sin armas. Un libro escrito como protesta, y fuerte, «contra la injusticia que se está cometiendo con los escolares en España» y desde la esperanza de que la concienciación de la gente ayude a cambiar las cosas. «Contiene historias, investigaciones, información real y testimonios que reflejan plenamente el sentimiento de profunda inseguridad y decepción con las autoridades gubernamentales, y la profunda desorganización para afrontar una situación como la de covid-19, que nos ha cogido por sorpresa, cambiando totalmente nuestras vidas», como indica en su presentación.

«Todo el trabajo que se ha realizado ha demostrado que la educación escolar ocupa el último lugar en la escala de prioridades de un país, especialmente de España», sostiene la autora. La pregunta que se hace ante la difícil situación de la pandemia, con una coyuntura económica y social inédita, es cómo remontarla tomando la dirección correcta.

Silvia Camino señala que afrontar el reto de la educación poscovid es una tarea en la que la merece la pena esforzarse desde todos los frentes. «Los niños de hoy se convertirán en adultos del mañana», insiste,

«Las familias luchan sin armas por la inclusión educativa»
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