viernes 27/5/22

«Quiero que te asustes, que actúes como si la casa estuviera en llamas, que es lo que pasa. Es cuestión de vida o muerte. Se acaba el tiempo». Fue el SOS que una adolescente sueca menuda y con trenzas, que cada viernes se plantaba sola ante el Parlamento de Estocolmo con una tabla en la que pintó «Huelga escolar por el clima», lanzó en el otoño de 2018 a los hijos del nuevo milenio, a los chicos y chicas de su Generación Z. Con claridad e incluso crudeza reclamó que saliesen del letargo y presionasen sobre todos los centros de poderr.

Aunque sean sus padres y abuelos quienes llevan a la Tierra al desastre son ellos, la auténticas víctimas, los que no tendrán donde vivir, quienes deben impedírselo. La revuelta juvenil planetaria que encendió Greta Thunberg, que creció a la velocidad de una bola de nieve auxiliada por las redes sociales, sacó a millones de escolares a los patios, plazas y calles para exigir a gobiernos y empresas que frenen ya, de inmediato, sin excusas, el cambio climático. ¿Por qué? Como rezan sus pancartas, porque «No hay planeta B», pero «Hay más plástico (en el mundo) que sentido común».

La marea escandinava del ‘Fridays for Future’, que llegó hasta el último rincón del planeta, desencadenó entre los adolescentes españoles un ‘15M climático’ que ya ha comenzado a medirse. En solo cuatro años, de 2017 a 2021, se han duplicado las chicas y jóvenes que militan en grupos ecologistas.

Así lo desvela el Ecobarómetro que elaboran las fundaciones Sociedad y Educación y Endesa. Hay un 14% de activistas en grupos como Greenpeace, Ecologistas en Acción, WWF, Extinction Rebellion o las múltiples siglas globales y locales que luchan por salvar el planeta, pero, sobre todo, en el movimiento nacido al calor del ‘efecto Greta’, Juventud por el Clima.

El chequeo, basado en encuestas de GAD3 en todas las autonomías, muestra que los chicos están en todo de acuerdo con la activista sueca, que dejó estupefactos, noqueados y avergonzados a los líderes mundiales cuando les espetó a la cara: «Ustedes dicen que aman a sus hijos, pero les están robando su futuro». Dos de cada tres jóvenes españoles afirman que políticos y poderosos engañan con su supuesto compromiso firme contra el calentamiento global.

Los frutos del ‘efecto Greta’
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