sábado. 02.07.2022
Después de la espera, la vacuna siempre llega. MARCIANO PÉREZ

Vacunarse es una aventura para mayores de 80. Pero están dispuestos a correrla por inmunizarse contra el covid. Amalia Fidalgo y Laureano Castro, de Cembranos, recibieron ayer la primera dosis de la vacuna de Moderna en el Palacio de Exposiciones después de esperar un buen rato porque, además de la cola habitual, hubo que dar tiempo a la remesa recién llegada de Valladolid a que se descongelera. Fueron de los afortunados que esperaron sentados. «Tenemos que marchar para Benidorm, ¿qué pintamos aquí? A ver si nos dejan libertad. Vinimos en julio y ya no podemos marchar. Antes no nos dejaban venir y ahora no podemos marchar», lamentan. Estaban impacientes, como el resto, por la espera. «Nos trajo el hijo porque él ya no conduce», decían resignados. Josefina Rodríguez Pozal ya estaba servida, pero aprovechó para departir con su vecina de Piedrafita de Babia, y Carmen Gutiérrez. Ambas pasan el invierno en la capital y ya están deseando que les pongan la segunda dosis para irse a Babia: «En mayo o así ya marchamos, hasta octubre, cuando se ponen los días tristes». Cuesta llegar a la vacuna pero llegar y empezar a soñar es todo uno: «Dicen que en septiembre vuelven los viajes del Imserso».

Con ganas de volver a Babia y a Benidorm
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