viernes 23/4/21

El Gobierno pide a la población no secundar las concentraciones el 8-M

Podemos se desmarca y alienta a la participación en las marchas feministas
Participantes en la cadena feminista del año pasado en Madrid. FERNANDO VILLAR

El Gobierno cambia su postura respecto al 8-M al pasar en 24 horas de una posición de aparentemente neutralidad a pedir activamente a la población que no secunde los llamamientos a actos feministas más o menos masivos para evitar la propagación del virus. El movimiento feminista de Madrid se manifestará el 8 de marzo en la Plaza de Callao, en un recinto cercado con un aforo para 250 personas y con un registro de participación previo, según asegura la representante del Consejo de las Mujeres de Madrid, Ana Sánchez de la Cova, quien dijo que no van a «renunciar a hacer una actuación este día», aunque con medidas más exigentes que las propuestas por la Delegación del Gobierno.

Igualdad salió al paso para dejar claro que, ante el próximo 8M, seguirá las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, además de las pautas que marquen las delegaciones del Gobierno y las consejerías de Sanidad autonómicas.

El delegado del Ejecutivo en Madrid, que hasta ahora había rechazado desincentivar la participación o censurar su convocatoria, se mostró ayer rotundo. «Espero que las organizaciones que están convocando desconvoquen y hagan un llamamiento a la responsabilidad», apuntó José Manuel Franco, en el ojo del huracán desde que anunció que permitiría en la capital cualquier movilización que no superara las 500 personas, sin especificar cómo iba a controlar el aforo en la vía pública. «Lo responsable ahora de cara al 8-M es que no haya movilizaciones masivas en la calle», insistió el delegado, quien recalcó que «nuestro deber es hacer compatible el ejercicio de un derecho fundamental con preservar la salud de los madrileños».

El ‘no’ de Sanidad
La ministra de Sanidad critica cualquier convocatoria por la grave crisis sanitaria

El giro de Franco no fue casual. Como tampoco lo fue la contundencia con la que la ministra de Sanidad criticó el miércoles por la tarde cualquier convocatoria en el escenario de grave crisis sanitaria por la pandemia en el que sigue inmersa España, en situación de alerta «grave» y con signos cada vez más evidentes de que se está desacelerando la caída de la transmisión del virus en varios territorios. «Por coherencia con mi llamada a la responsabilidad, la celebración de las manifestaciones del 8-M no ha lugar. Creo que estoy siendo clara y diáfana. La situación epidemiológica no permitiría estos actos ni se entendería llevarlos a cabo».

Darias fue tajante en público, pero los responsables de Sanidad ya lo había sido poco antes en privado, reclamando a Moncloa durante todo el miércoles que dejara claro que el Gobierno no solo no apoyaba ningún tipo de acto público multitudinario, sino que censuraba su convocatoria. Y todo ello sin que se planteara prohibir estas convocatorias ni en Madrid ni en ningún otro lugar del resto de la geografía nacional para salvaguardar el derecho fundamental a la manifestación.

Sanidad logró convencer a Moncloa para que metiera en vereda a la delegación del Gobierno, pero no logró que Podemos se plegara a la consigna de Darias de «precaución». Pablo Echenique llamó a los afiliados y simpatizantes de la formación morada a participar en las manifestaciones que se convoquen al margen de las recomendaciones de las autoridades sanitarias. En su opinión, las dudas no son más que fruto de un debate «poco edificante» sobre el 8-M, que se ha abierto al recordar lo sucedido hace un año, cuando se intentó «estigmatizar» esta convocatoria «mientras Vox se unía en Vistalegre» en fechas previas al estado de alarma.

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