lunes. 08.08.2022
                      Imagen del LHC en Ginebra. SALVATORE DI NOLFI
Imagen del LHC en Ginebra. SALVATORE DI NOLFI

El Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del Centro Europeo de Física de Partículas (CERN) de Ginebra (Suiza) producirá a partir de hoy colisiones de protones a una energía jamás alcanzada, lo que le permitirá recrear con mayor facilidad las condiciones que había en los primeros microsegundos después del Big Bang.

El objetivo será responder a grandes interrogantes que persisten sobre el funcionamiento de la naturaleza y de la vida, y ver lo que ninguna tecnología ha permitido hasta ahora: el inicio del universo.

Durante casi cuatro años el LHC funcionará a una energía de colisión récord de 13,6 billones de electronvoltios (TeV), simulando prácticamente la densidad que había al instante mismo del inicio del universo.

Ninguna tecnología es capaz de ver lo que ocurrió en ese momento, no porque hayan pasado 13.800 millones de años desde aquello, sino porque durante los primeros 300.000 años después del Big Bang no había luz en el universo. «Bueno, no es que no hubiese luz, pero es que estaba tan caliente que la materia absorbía la luz, con lo cual todo era totalmente negro, no había luz libre», explica a Efe el investigador del Instituto de Física de Cantabria y experto en altas energías, Celso Martínez, quien también es el representante en España del experimento del CMS, uno de los detectores del LHC.

Esa es la razón por la cual no se puede contar con el desarrollo de telescopios más potentes para ver lo que pasó en ese entonces, incluso si ya existen algunos que se han instalado en misiones espaciales y potencialmente podrían tener ese alcance.

«La única forma es recreando las condiciones (del Big Bang) en la Tierra, con aceleradores que generen la densidad de energía que había en ese momento y ver qué es lo que sale», dice Martínez.

Esto equivale exactamente a ver el pasado del universo, como ocurre de forma más habitual cuando percibimos por la noche una estrella que ya ha muerto, pero cuya luz sigue viajando por el cosmos.

El LHC alcanzará su potencia máxima justo al día siguiente del décimo aniversario del descubrimiento del Boson de Higgs, que el 4 de julio de 2012 representó un hito en la historia de la ciencia y valió a sus teóricos —el británico Peters Higgs y el belga François Englert— el premio Nobel de Física al año siguiente.

La energía que alcanzará el LHC permitirá multiplicar la recolección de datos no solo para seguir estudiando las propiedades del Bosón de Higgs, sino para observar procesos que hasta ahora eran inaccesibles.

El Gran Colisionador producirá hoy energía nunca antes alcanzada
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