jueves 19.09.2019
RELATOS DE CARBÓN, VIDA Y MUERTE

Historias de la 'puta mina' contadas por las mujeres

Carbón, vida y muerte. Los mineros ponen las imágenes del pozo Aurelio y las mujeres se metieron a picar en la memoria de la vida alrededor de las cuencas mineras. El resultado es el documental ‘Puta mina’ que el viernes se proyecta en el Musac
Imagen del pozo Aurelio tomada para el documental colaborativo. LAAV
Imagen del pozo Aurelio tomada para el documental colaborativo. LAAV

El detonante fue una llamada. Era junio de 2016. «¡Hay cuatro mineros encerrados en el pozo Aurelio!», alertó Conchi Unanue, antropóloga nacida en Ciñera. «Hay que grabar», dijo, «porque va a ser, sin duda, el último encierro de mineros en León». El cineasta Chus Domínguez y el Laboratorio de Antropología Audiovisual del Musac recogieron el guante. Los encerrados cambiaron el barreno por las cámaras y grabaron el grito final de la minería. A los pocos días salieron. Se grabaron algunas tomas más con la mina vacía y en silencio. Mientras esperaban las imágenes decidieron reunirse con las mujeres de Ciñera. Alrededor de una mesa en una cafetería del pueblo empezaron a ‘excavar’.

Sobre el sustrato negro de las galerías de las que durante décadas había salido el carbón discurren las voces de las mujeres que han picado en la memoria del carbón y de las cuencas minera.

Puta mina, como decidieron titular el trabajo audiovisual que el viernes se presenta en el Musac a las 20.10 horas, aporta una mirada femenina sobre un trabajo que ha sido profundamente masculino. La voz con una autoridad de una parte esencial de la comunidad minera, poco escuchada hasta ahora. Durante una hora desgranan historias que van desde la fundación del pueblo de Ciñera, a partir de un aluvión de emigrantes de todos los puntos de España, hasta el accidente del pozo Emilio, el último y uno de los más trágicos de la cuenca. Es la vida de las mujeres alrededor de la mina.

Unas aportaron sus vivencias como mujeres de mineros ante los temidos accidentes: «Hace años cuando había un accidente salías a la calle y preguntabas ‘¿quién es?’. Te dolía quien fuera pero cuando oyes el nombre y no es el tuyo también hay una sensación de alivio», confiesa Mari Fernández, de las Mujeres del Carbón en la cuenca de Laciana. «Era raro el día que no había accidente», señaló. «¡Que no me toque a mí!», pensaban, de niñas, cuando iban a anunciar el accidente al colegio.

Ya de casada, Mari Fernández, recuerda que «era duro saber que se va y no sabes si va a volver». «A mí eso no se me pasaba por la cabeza», apunta Raquel Balbuena.

Más allá de la visión dramática tradicional de la mina, las voces de las excavan también en «el control social» que ejercieron empresas como la Hullera Vasco Leonesa o la MSP sobre las comarcas en las que tenían las minas. «La empresa nos daba todo. El pueblo era suyo. Se fundía una bombilla y venían a ponértela. Tenían el cine, el economato, te financiaban las vacaciones, el colegio, el equipo de fútbol...», comentan las mujeres.

«Cuentan que ‘el viejo’ —como llaman en la cuenca a Emilio del Valle, padre— decía que su mayor error había sido poner la ‘fusca’ (el transporte) a León. Los trabajadores se iban a vivir fuera y escapaban de su control», explican.

Belen Sola, del Deac, Chus Domínguez, Mari Fernánmdez y Raquel Balbuena. RAMIRO

El paternalismo que se ejercía desde la empresa alcanzó a una de las pocas iniciativas empresariales que surgió fuera de la mina. Una cooperativa textil de mujeres que se pusieron a coser para ganarse la vida. «Enseguida fue la empresa y les dio las fundas». En la película las mujeres también hablan de la diferencia entre cómo llevaban la empresa ‘el viejo’ y sus sucesores.

«En la MSP había pasado igual», añaden. Los problemas económicos que tuvo esta empresa ya desde los años 80 hicieron el paternalismo empresarial desapareciera antes. La excavación crítica que hacen las mujeres toca otros temas que han marcado la vida de las cuencas y mucho más allá.

El alcoholismo, la irrupción de las drogas con todas sus consecuencias no fueron exclusivos de las cuencas: «Fueron los años en que la droga y el alcohol machacaron a tanta gente». En el documental se cuela también la voz de una mujer que piensa en verde. La hija de un minero que recuerda que de adolescente visitó la mina. Aquella imagen quedó marcada en su memoria como «un trabajo de esclavos». Sin ningún complejo aboga por terminar con la extracción del carbón también por sus connotaciones como combustible contaminante.

La lucha de las mujeres en las marchas y en las movilizaciones mineras ocupa otro de los capítulos del relato. «Siempre hemos estado en la lucha», comentan las Mujeres del Carbón. «Eran muy duras las huelgas», subraya Mari Fernández. En Laciana, añade, vivió «huelgas de tres meses y no teníamos ni un duro para ir a cortar la carretera, que había que ir lejos».

La relación de amor-odio con la mina, porque «la mina es vida y es muerte», sumerge al espectador en la negritud del pozo. Las mujeres van alumbrando la historia de la mina con sus experiencias y voces. Pican el carbón de la vida que crepitaba por encima de los pozos y las galerías hasta que llegó el silencio total. La diversidad de perspectivas enriquece el trabajo colaborativo. Han sido partícipes de todo el proceso de montaje. Son codirectoras del documental que ya ha traspasado ya fronteras.

Puta mina, título que toman de la voz de una mujer asturiana que fue a recibir a los mineros a la salida del encierro, fue seleccionado para el festival de cine Etnográfico de Ecuador en agosto, participó en el festival de cine documental Alcances de Cádiz en octubre, en el Etnovideográfica de Zamora, del 9 al 18 de noviembre y está hoy y mañana en el Festival Internacional de mediometrajes La Cabina de Valencia. También se visionará en el Festival Audiovisual Obrero en Bilbao y puede verse en la plataforma online Filmin del 14 al 24 de noviembre. Tal vez se equivocó Andy David cuando dijo que Puta mina no pisará la alfombra roja.

Historias de la 'puta mina' contadas por las mujeres