viernes. 27.01.2023
                      Dispositivo de seguridad en Doha con IA. ALBERTO ESTÉVEZ
Dispositivo de seguridad en Doha con IA. ALBERTO ESTÉVEZ

La inteligencia artificial (IA) «no nos quitará el curro, la personalidad ni el pensamiento», y tampoco «nos anulará», sino que puede «ayudar a que vivamos mejor y más sanos», asegura Karina Gibert, experta en esta tecnología y catedrática de la Universidad Politécnica de Cataluña.

«Las cosas nuevas siempre generan un miedo a lo desconocido y una resistencia al cambio en las personas que conocen menos el intríngulis de lo que hay detrás. Oyes que las máquinas te quitarán el trabajo y te anularán, te asustas y genera una reticencia», afirma en una entrevista con EFE Gibert, que este miércoles interviene en Málaga en las jornadas de tecnociencia FuturOn, organizadas por el centro cultural La Térmica.

El actual auge de la IA va de la mano de «una gran desarrollo de las telecomunicaciones e internet, de la tecnología ‘cloud’, de los supercomputadores y del internet de las cosas».

«La combinación de todo esto genera una cantidad, calidad y variedad de datos que nos permiten hacernos preguntas que antes no se nos habrían ocurrido y disponer de herramientas capaces de tomar esos datos, buscar patrones en ellos y hacer modelos predictivos y fotos de cómo funcionan las cosas».

Así, la IA servirá para, «analizando los datos de una tomografía, ver indicios de cáncer donde ningún ojo humano se entera de nada», o con el Alzheimer, «al tomar datos históricos y ser capaz de encontrar patrones, a seis meses vista podrá detectar que se desarrollará la enfermedad».

Gibert admite que, «como todas las tecnologías potentes, si se usa mal comporta riesgos», por lo que habrá que «desarrollar una manera de relacionarnos con la IA».

«Ahora estamos en un momento de tierra comanche, porque te bajas una aplicación y te han metido un espía en el móvil», apunta esta experta, que resalta que la IA no solo ofrece posibilidades en la salud, sino también en la sostenibilidad.

«Tenemos un proyecto precioso que utiliza imágenes de satélite para buscar a ballenas, seguirlas y descubrir dónde van a reproducirse las especies en extinción, para pedir que se proteja esa zona de ruidos y se reproduzcan tranquilas».

LA CARA OSCURA

Reconoce que puede tener «una cara oscura de un uso para un marketing agresivo, que toma todos tus datos de actividad en internet para decidir qué noticias te enseñan en el buscador», señala Gibert, que añade que, «si somos capaces de centrar un marco ético, las ventajas son enormes».

La IA «no nos quitará el curro ni nos anulará»
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