jueves 21.11.2019

El Icamcyl recupera talento

El Icamcyl recupera talento

ELENA F. GORDÓN | LEÓN


«Nadie te pone una pistola en la cabeza para que te vayas, pero evalúas las perspectivas de futuro y si se te presenta una oportunidad atractiva, lo haces». Es la primera reflexión que pone sobre la mesa Juan Riaza, de 35 años, ingeniero de Minas que junto a su esposa, Estefanía Ledesma, de 34, ingeniera química, acaba de incorporarse a la Fundación Centro Internacional de Materiales Avanzados y Materias Primas (Icamcyl). Ambos, doctores y con varios años de experiencia internacional, regresan a España desde el Reino Unido, para fortalecer con sus conocimientos e iniciativa el capital humano de la entidad.


Son ejemplos del retorno de talento que las instituciones predican pero que, en la práctica —aseguran en base a su vivencia y a la de sus amigos—, no se lleva a cabo de forma suficientemente interesante para los afectados. Ellos, ambos asturianos, se consideran privilegiados, porque en su caso la oferta laboral de Icamcyl les permitió iniciar una nueva vida cerca de sus familias, en una tierra que sienten como propia y con posibilidades de conciliar la vida laboral y personal.


«Yo siempre quise venir; vivir en León. Mi padre es de Valsemana y de veinteañeros dábamos vueltas por el entorno de la central térmica de La Robla, cuya fotografía es la portada de la tesis doctoral de Juan. Era nuestro sueño», resume Estefanía. Se conocieron hace diez años, cuando disfrutaban una beca Erasmus en la República Checa y desde entonces son un equipo, integrado ahora también por su pequeño Adrian (sin tilde), de tres años, nacido en Reino Unido.


Ambos apostaron por la carrera del otro, lo que supuso algún traslado y cambio de trabajo hasta que los dos estuvieron asentados, ella en la Universidad de Leeds y él en la mayor planta de energía renovable de Europa, Drax Power. «Tenemos muchos amigos con la misma trayectoria. Nos reuníamos y las caras eran de ‘no sé cuándo vamos a volver’. No es que se esté mal fuera, porque hay cosas que a veces en España son imposibles de encontrar y piensas ‘cómo voy a dejar eso’, pero siempre teníamos en mente la idea de regresar a España», detalla ella.


Ellos querían retornar pero no encontraban la entidad que les proporcionara las condiciones que buscaban. Casualmente vieron un anuncio de Icamcyl en una página de investigación y desarrollo y comenzó la cuenta atrás para su regreso. «Teníamos claro que se estaba creando y que las líneas de investigación encajaban sobre todo en el perfil de Juan. Cuando te ofrecen algo aquí que no sabes muy bien qué duración puede tener asumes un riesgo muy importante. Somos conscientes de que el futuro de este centro también depende de nosotros y vamos a luchar», argumenta Estefanía, para quien un organismo como el Icamcyl «es lo que necesitaba esta zona».

El Icamcyl recupera talento