miércoles. 17.08.2022

La Hermandad de Donantes de Sangre de León celebra su 50 aniversario. Martín Manciñedo es su presidente desde 2014, y anteriormente ocupó el cargo de secretario general. Además, Manceñido también preside la Fundación para el Fomento Global de la donación altruista (Fundaspe), de carácter nacional, que tiene su sede en León. Según cuenta, todas las fundaciones dedicadas a la hemodonación tanto a nivel nacional como regional trabajan en red para fomentar esta práctica y concienciar a la población de la importancia de colaborar con esta acción que a diario beneficia a 2.000 personas en toda España. A pesar de reconocer que León no está entre las provincias punteras en número de donaciones en Castilla y León, asegura que esto se debe a las propias características del lugar y confía en que existe una buena cantera ya que registran una media de 1.200 donantes de primera vez cada año, la mayoría de los cuales son jóvenes universitarios que conocen su labor a través de las campañas de concienciación que realizan en las facultades.

—¿Cuál es la situación actual de las donaciones en León?

—Recientemente hemos tenido un bajón en los grupos 0- y A+. Las donaciones se destinan a mantener las reservas de los hospitales para las posibles necesidades que surjan. Conocemos el consumo necesario aproximadamente gracias a las estadísticas y por tanto se puede calcular el mínimo necesario. Las alertas se producen cuando las reservas bajan demasiado. En todos los hospitales tiene que haber reservas para 6 días de todos los grupos. Cuando éstas bajan por debajo de dicho umbral se da una pequeña voz de alarma. Ahora mismo no diría que estamos bien, estamos normal porque esto hay que vivirlo día a día. En León se consumen en torno a 50 bolsas de sangre cada día, en Castilla y León 450 y en toda España 5.500, ese es el flujo de sangre que tiene que llegar cada día según el territorio. A pesar de contar con estos datos, es complicado porque los días pasan rápido y los donantes no están siempre pendientes. Hay factores que alteran un poco que el flujo de donaciones sea normal y hace descender las reservas y por eso se producen estas alertas.

—¿Uno de estos factores es la llegada del verano?

—Siempre nos encontramos que en las épocas vacacionales desciende el número de donaciones, en verano principalmente pero también en Navidad y Semana Santa, cuando la gente sale de casa. Ese es nuestro devenir y ya contamos con ello. Ahora, por ejemplo, todas las hermandades pusimos en marcha campañas para recordad que de vacaciones también se puede donar y que la demanda de sangre continúa todos los días para hacer un recordatorio continuo a la población.

—¿Y la demanda de sangre aumenta también en esta época?

—La demanda se mantiene estable todo el año. En verano hay algunas patologías o sucesos que provocan el requerimiento de sangre que se hacen más frecuentes como los accidentes de tráfico, los accidentes deportivos, sangrados por diversos motivos... En contraposición hay una actividad en cuanto a intervenciones en hospitales un poco más floja por lo que se compensa una cosa con la otra. En septiembre aumenta la actividad quirúrgica de nuevo y mucha gente aun no ha vuelto de las vacación y puede haber un pequeño desequilibrio pero no es lo normal. En definitiva, lo que hay que tener en cuenta es que la necesidad de la sangre es constante.

—Respecto a otras provincias, ¿cómo valoras el nivel de donaciones en León?

—En Castilla y León hay unos 150.000 donantes en numeros redondos que hacen 100.005 donaciones al año en la comunidad. En el caso de León hay que tener en cuenta que hay dos áreas sanitarias, la de León y la que ocupas las zonas del Bierzo y Laciana. Además, lo que ocurre en esta provincia es que tiene unas características especiales que complica las donaciones. Por una parte hay un envejecimiento tremendo de la población y una fuga importante de gente joven y por otro lado existe una dispersión poblacional muy grande, tenemos un gran número de pueblos con muy pocos habitantes. Eso para nosotros no es útil porque no podemos desplazar un equipo médico entero que supone un médico que dirija la extracción y el número de enfermeros que se requieran, donde no hay apenas materia prima. Esas son las razones por las que León tiene menos donaciones respecto a otras provincias más punteras, que son principalmente Burgos y Valladolid pero tiene que quedar claro que son las circunstancias de la propia provincia, no se nos puede pedir más.

En la montaña por ejemplo es imposible ir, los pueblos tienen muy pocos habitantes y además la inmensa mayoría son personas muy mayores.

Las comarcas del Órbigo, que incluye varios pueblos grandes, y del Páramo son las más potentes de población y por tanto en donaciones y luego las cabeceras de comarca como Astorga, La Bañeza, Santa María del Páramo, Valencia de Don Juan, la Robla, Sahagún, también agrupan mucha gente.

—¿Cómo se gestionan las campañas de donaciones en estas poblaciones?

—En Castilla y León el Centro de Hemoterapia y Hemodonación controla la estructura técnica. Ellos tienen los autobuses que se colocan en diferentes puntos de la provincia. Además, la Hermandad cuenta con delegados en 170 pueblos y ellos funcionan como el brazo de la Hermandad en ese pueblo y por tanto ayuda a fomentar la donación, con carteles, contactar con el alcalde... Además, cuando se organiza una donación en cualquier punto se envía un SMS a los donantes de la zona para avisarles y que puedan acudir.

—¿Han notado alguna bajada notable de donantes en los últimos años?

—Se ha mantenido, y ese es nuestro objetivo. No se trata de acumular donaciones, no tiene sentido porque la sangre no dura más de 6 días y el consumo es el que es. Por tanto lo que hay que hacer es mantenerse.

—¿Que tipo de iniciativas concretas llevan a cabo para fomentar la donación?

—Ahora en verano gestionamos la Olimpiada Roja para fomentar la donación en la época de vacaciones. La fundación nacional Fundaspe ha puesto en marcha este proyecto y cada año hace campañas diferentes principalmente en Navidad, Semana Santa y verano. Para nosotros es vital también la colaboración de los medios de comunicación, el hecho de que se nos de visibilidad desde los medios y se difundan los puntos de donación y la forma de acceder a ellos es clave.

En general trabajamos en red todas las hermandades en estas campañas. Cuando de Fundaspe se lanza una iniciativa todas las comunidades se ponen a trabajar para aplicarlas en cada zona.

—¿Y el resto del año cómo trabajan la captación de donantes?

—Durante el resto del año realizamos campañas más focalizadas a cada objetivo y lugar. Por ejemplo, nos centramos mucho en las universidades, la juventud universitaria es nuestra esperanza. Hay que reconocer que las campañas aquí funcionan bien, hay una respuesta muy interesante por parte del estudiantado. Todos los meses se va a una facultad. En la Universidad de León hay una emisora y un departamento de redes sociales que nos ayuda a difundir las campañas que hacemos allí.

Si miramos las estadísticas además nos muestran que las captaciones van bien. Aquí en León se incorporan 1.200 donantes de primera vez cada año y de esos el 65% son menores de 30 años lo cual es esperanzador. De ese 65% más de la mitad además son universitarios.

—Y antes de recibir esas campañas de concienciación, sienten que la gente joven conocía vuestra labor?

—No, pero es normal. Evidentemente quien no haya tenido ocasión de contactar con este tipo de asociaciones no lo puede saber.

—Por tanto, a nivel social ¿cree que aún hay un desconocimiento generalizado de este tema y de su importancia?

—A nivel social y global hay que incidir todavía más pero no es fácil porque es un tema muy complejo por la multitud de variantes que hay. Lo que llamamos sangre completa se lleva a Valladolid donde la separan en 3 componentes (plaquetas, plasma y glóbulos rojos) y pasan 8 pruebas y en ese momento ya están listas para quien lo necesite. Todo el proceso de donación es muy largo y complejo y es normal que la gente no lo conozca.

—¿Actualmente, a qué tipo de pacientes se destina principalmente la sangre donada en la provincia?

—El volumen de donaciones más importante se destina a oncología, sobre el 34%, eso quiere decir que más de 1/3 de las donaciones van allí y las personas apenas lo saben. Para compensar los efectos de la quimioterapia muchas personas van al hospital para recibir tranfusiones de plasma. Los paritorios se llevan también entre el 5-10 %... los usos son muy variados.

—¿Y los grupos sanguíneos más demandados suelen fluctuar mucho?

—Eso permanece inalterable. Generalmente los grupos más demandados son los más comunes. Casi el 70% de la población tiene de grupo sanguíneo A+ o 0- por lo que siempre son los que más se necesitan.

«La juventud universitaria es nuestra esperanza»
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