lunes 16.09.2019
I SIMPOSIO MUJER Y MINA

«La mina engancha»

A las mujeres también. La ingeniera de minas Conchi Casado Sulé, gordonesa pionera de las minas de interior en León participó en Huelva en el primer simposio Mujer y Mina junto a una treintena de mujeres del sector minero y energético
Casado, tercera por la izquierda, en el simposio Mujer y Mina celebrado en Huelva recientemente.
Casado, tercera por la izquierda, en el simposio Mujer y Mina celebrado en Huelva recientemente.

Vivir en una cuenca minera, el ambiente laboral y ¿por qué no?... son algunas de las razones que esgrimieron las 27 mujeres que participaron como ponentes en el primer simposio de Mujer y Mina que se celebró en Huelva organizado por el Colegio Oficial de Ingenieros técnicos y Grados en Minas y Energía de Huelva, Sevilla, Cádiz, Badajoz, Cáceres y Canarias.

La ingeniera técnica y superior Conchi Casado Sulé, la primera leonesa en ejercer la especialidad en una mina de carbón de interior entre 1997 y 2013, fue la encargada de romper el hielo con su experiencia. Desde el día en que se matriculó en la Escuela de Minas de León, acompañada de su padre, que era topógrafo en la Hullera Vasco Leonesa, hasta las experiencias machistas en algunas entrevistas en las que «me llegaron a pedir la cartilla de la mili».

Conchi Casado Sulé mamó la vocación en casa y en una cuenca como la de Ciñera-Gordón, donde hoy las minas de interior están cerradas y sólo queda algo de cielo abierto. En la escuela tuvo que escuchar comentarios «la mujer y la sartén en la cocina están bien», pero nunca dio un paso atrás. Al contrario, fue la primera leonesa en graduarse en Oviedo como ingeniera superior de Minas. Dentro de la Hullera Vasco-Leonesa, donde logró entrar al segundo intento en 1997, llegó a ser consejera y secretaria del consejo de administración de una de las empresas creadas

La ingeniera destacó varios aspectos tanto de su trabajo en la Hullera Vasco-Leonesa como de profesora en la Escuela de Minas de la Universidad de León, donde también impartió docencia. Sulé concluyó con una frase que se hizo viral en las siguientes ponencias: «La mina engancha». Tanto las trabajadoras con titulación universitaria como con capacitación en operaciones mineras compartieron el sentimiento de la leonesa.

El simposio puso sobre la mesa que «la mujer ya está completamente incorporada al sector milenario de la mina y la energía, tanto como operadora en cualquier trabajo habitual en explotaciones mineras, como en lo que se refiere a puestos técnicos y directivos, asunto mucho más significativo aún», precisa Sulé.

En Andalucía, donde la minería metálica tiene una importante presencia, hay empresas como Insersa que tiene en mina a un 30% de mujeres en todos los puestos, desde perforistas, mecánicas a camioneras de interior en operaciones mineras como Río Tinto y Aguas Teñidas.

En sus testimonios reflejaron algunas que en los inicios llegaron a tener dudas sobre el desempeño del trabajo, como el manejo de un camión en interior de la mina o de llaves de gran peso. Todas lo consiguieron.

Maxam, la multinacional que se ocupó de la voladura de la torre de refrigeración de la central térmica de Puertollano. Marta Cerati, jefa de marketing de esta empresa en la actualidad, fue una de las artilleras que participó en esta operación que conmovió a la población y supuso un hito desde el punto de vista técnico y de seguridad.

Por su parte, Belén Martínez Rodrigo, jefa de la sección de Minas de Málaga relató su participación como ingeniera de minas en el rescate de Julen, el niño de Totalán que se cayó en un pozo. «Recibí una llamada del jefe del servicio del 112 pidiendo que me incorporara como especialista en minería a las labores de rescate».

Fue la única mujer que se incorporó al equipo técnico, integrado por ingenieros de caminos, geólogos y la Brigada de Salvamento Minero de Asturias. «En ningún momento fui objeto de ningún tipo de diferenciación, ni para bien, ni para mal». Durante 11 días con sus noches trabajaron «codo con codo» para cumplir la misión y rescatar al niño.

Meses después de la experiencia, «tengo muy claro que todo lo que aprendí desde la escuela de minas de Almadén hasta este enero lo puse al servicio de ese niño y de ese equipo de personas. A pesar de no terminar como nos hubiese gustado, supuso para mí un antes y un después, como profesional y como persona», señaló.

Con este simposio se quiso «transmitir a la sociedad en general y en particular a los padres y madres que oigan a sus hijas que desean estudiar alguna titulación relacionada con la minería, que no les desanimen y que no les digan que eso no es para ellas, sino todo lo contrario», señaló el comité organizador.

Animaron a las familias a que «las apoyen y ayuden a elegir una profesión de futuro, con una tasa de empleo de las más altas de la comunidad universitaria y un sinfín de ventajas que ofrece la tecnología del siglo XXI sobre las operaciones ordinarias de una explotación minera».

Entre las personas asistentes se encontraban titulados en minería y energía, colegiados, empresarios mineros, profesores y estudiantes de bachiller de ramas tecnológicas que mostraron mucho interés.

«La mina engancha»