lunes 24.02.2020

La pobreza se hereda

Cáritas constata que «no existe la igualdad de oportunidades» Un informe alerta del estigma social .

daniel rondán | madrid

La pobreza es una carga muy difícil de soltar. Desligarse de ese sufrimiento personal y, a menudo, también de su estigma social, cuesta un mundo. Tanto que una situación paupérrima de los padres se transmite a los hijos. Incluso, en algunos casos, se traslada a los hijos de los hijos. «No es extraño que en las ONG que actúan en el terreno de la acción social se estén atendiendo a los nietos de aquellos que acompañaron hace treinta años», asevera Raúl Flores, coordinador del informe La transmisión intergeneracional de la pobreza de la Fundación Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada (Foessa), dependiente de Cáritas.

Este concepto, la transmisión intergeneracional de la pobreza (TIP), se refiere a las dificultades que tiene una generación que ha pasado sus primeros años en una casa con pobreza para generar un cambio ascendente en su estatus socioeconómico. Unas dificultades que, en España, impiden romper de círculo y de paso tener más oportunidades. «No existe la igualdad de oportunidades», afirma Sebastián Mora, secretario general de Cáritas. El informe ahonda en otros estudios para centrase en en tres aspectos que contribuyen cde forma fundamental a este alargamiento de la pobreza. El primero, la educación. Ocho de cada diez adultos cuyos padres no pudieron superar los estudios de Primaria —en la gran mayoría de los casos porque se tuvieron que poner a trabajar de muy pequeños hace décadas para ayudar en sus casas—, no han conseguido completar los estudios secundarios.

«En 2011, los adultos cuyos padres no completaron ninguna etapa educativa registraban una tasa de pobreza del 38% frente al 21% general, multiplicando casi por dos el riesgo de pobreza», señala Flores. «El sistema educativo no ha sido capaz de compensar la desigualdad de estos padres», indica el coordinador que, además, señala que esta situación se puede revertir si las administraciones ponen «los medios necesarios» parar cortar esta ‘comunicación’.

El segundo aspecto es la renta, aunque está intrinsecamente relacionada con lo anterior: cuantos menos problemas financieros, más nivel educativo. Por ejemplo, cuatro de cada diez adultos que vivieron una adolescencia con problemas para llegar a final de mes, no consiguieron terminar la Secundaria. En el otro lado de la balanza, solo el 8% de los estudiantes que nunca tuvieron dificultades económicas pasaron problemas con los libros. Estas dificultades económicas en la juventud se ven en el presente: ocho de cada diez personas que vivieron graves dificultades económicas en su infancia y adolescencia, las están reviviendo en la actualidad como adultos. «La pobreza presente genera pobreza futura», remacha el coordinador, quien ha señalado que el tercer aspecto es la situación laboral de los progenitores.

Las familias

El estudio hace especial hincapié en las pobreza de las familias. «Tener hijos se ha convertido en un factor de la pobreza», apunta Mora, quien alerta de esta situación. La tasa de pobreza en los hogares sin menores es del 16%: por el contrario, asciende asciende al 28% en las casas con niños, al 42% en los hogares monoparentales con hijos y al 44% cuando las familias tienen tres o más hijos. «Es urgente que la política pública actúe ya con las familias con hijos», añade Flores, quien reclama una mayor inversión en educación o una inversión en políticas sociales y políticas redistribuidas que consigan de manera eficaz la reducción de las desigualdades.

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