viernes 18.10.2019

«Las mujeres no podemos seguir cuidando gratis»

NURIA VARELA / ESCRITORA Y PERIODISTA
«Las mujeres no podemos seguir cuidando gratis»

Nuria Varela (Mieres. 1967) acaba de presentar la versión ilustrada de Feminismo para principiantes, con dibujos de Antonia Santolaya, y ya va por la segunda edición. Y todo esto después de haber vendido más de 30.000 ejemplares de la que es la que casi una biblia del feminismo en España. Esta asturiana de la cuenca minera venía a León «a secarme en mi juventud, pasé unos veranos estupendos en Valencia de Don Juan y Cistierna», recuerda. Durante su etapa como periodista en Interviú denunció con sus reportajes los feminicidios de Ciudad Juárez y experimentó lo que significa ir oculta bajo un burka paseándose por las calles de varias ciudades españolas.

—¿España sigue siendo principiante en feminismo?

—Lo que sé es que la gente que entra se queda. No hay colectivo con más ganas de aprender, leer y saber. Es difícil la entrada porque no está en el aula, ni en los medios de comunicación. Con excepción de la reciente campaña de #MeToo, no es una constante ni habitual y nos falta mucha gente.

—¿Qué es lo que hay que hacer entender al mundo sobre la denostada palabra feminismo?

—Me vale la cita de Celia Amorós: El feminismo ha mejorado todas las sociedades en las que se ha desarrollado. Son las más igualitarias, ricas y justas.

—Aunque sea como resumir su libro en un párrafo, ¿Cuáles diría que son los principios básicos?

—El feminismo es una historia hermosa hecha de manera hermosa. Una historia épica que dura ya tres siglos. A medida que vas recorriendo esa historia te acercas a mujeres extraordinarias y muy atractivas. En suma, es una teoría política y movimiento social basado en la justicia, y eso sana y mejora la sociedad.

—¿Por qué se teme al feminismo?

—Porque es crítico con el poder y para quienes se benefician de él. Porque cuestiona las estructuras de poder, el lenguaje, la historia. Es un cuestionamiento profundo sobre un mundo injusto, desigual y violento con las mujeres. Pero sobre todo porque ataca las bases del patriarcado: la desigualdad, la brecha salarial, la ausencia de educación afectiva sexual y la violencia.

—Hay una reacción fuerte a todas estas voces, incluso desde las mujeres, que parece deslegitimar el feminismo.

—Vivimos un momento importante porque se está rompiendo el silencio, especialmente en violencia de género y violencia sexual. Ya no es una mujer aislada, como fue el caso de Ana Orantes, en 1997 (la mujer quemada viva por su marido después de denunciar su situación en una televisión), que ya fue un punto de inflexión de una mujer valiente. Ahora hay millones de voces en el mundo desde Hollywood hasta la India, frente a la Manada, con Juana Rivas. El éxito del patriarcado es que se mantiene gracias a la impunidad.

—¿Hay algo de moda en estos momentos con el #MeToo, las camisetas, etc.?

—No, no hay ninguna moda que dure tres siglos. Cada vez que las mujeres aumentamos los derechos y mejoramos la situación hay una reacción patriarcal, pero una vez roto el silencio no hay marcha atrás. El patriarcado va a atacar con muchas fuerzas, con ese modelo de hombre depredador, que ha hecho que todas las mujeres hemos sufrido algún tipo de violencia sexual, de niñas o jóvenes. Que antes no se dijera no quiere decir que no existiera.

—¿Cómo le suena portavoza?

—Lo bueno de estas polémicas es que desenmascaran a mucha gente con una sarta de insultos y descalificaciones. Yo creo que la RAE debe dejar de ser machista militante, incluso misógina y ponerse a revisar el diccionario y trabajar por una forma de hablar que nos incluya a todas y todos.

—¿Ha elegido ilustrar el libro para llegar más a la gente joven?

—Todo mi trabajo ha sido de divulgación y el relato gráfico más habitual para la gente joven y también para la gente que no lee un ensayo.

—¿El feminismo le ha dado una pasada por la izquierda a la izquierda?

—El feminismo siempre ha tenido un discurso crítico y de cambio. Siempre se ha dicho que el feminismo y el marxismo son un matrimonio mal avenido, porque siempre ha cuestionado su sesgo de género. La izquierda tiene mucho que aprender del feminismo, aunque siempre lo incluyó en su vanguardia. De hecho, la radicalidad de ayer es el sentido común de hoy.

—Sus razones para ir a la huelga del 8-M.

—La economía de los cuidados recae sobre las mujeres, la feminización de la pobreza es real, las mujeres hemos pagado el coste de la crisis, nos han precarizado más y expulsado del mercado de trabajo. Los recortes en servicios sociales se han cubierto con nuestras espaldas.

—Dice Inés Arrimadas que es una huelga ideológica.

—Es la reivindicación de un reparto económico justo. Quienes dicen que es una huelga ideológica hablan desde un falso feminismo.

—¿Entonces es feminista la líder de Ciudadanos en Cataluña?

—No lo sé. Pero en la respuesta que dio el otro día, no.

—¿Es un hito histórico? ¿Marcará un antes y un después?

—No trata de marcar hitos, sino de movilizar a la sociedad entera para que vea la desigualdad porque todavía hay gente que discute la brecha salarial. Movilizarse y trabajar juntas, lanzar un grito para decir que hasta aquí hemos llegado, que no es tolerable la desigualdad ni la violencia, era algo necesario. Es una convocatoria acertada que tiene éxito antes de que suceda porque es el resultado de un proceso muy interesante, con mucho trabajo interno, debates en los partidos, en las familias y en las universidades. Es un proceso rico en sí mismo.No se trata tanto de hitos históricos, llevamos tres siglos y los hombres mantienen el 100 por 100 del poder religioso, el 100 por cien militar, el cien por cien económico y el 80% del poder político. Ojalá marcara un antes y un después, pero el patriarcado está aún muy potente.

—Dice en su libro que la palabra solidaridad la inventaron las sufragistas. Sin embargo a las mujeres aún nos cuesta ser solidarias con nosotras. Eso que llaman sororidad y tampoco está en el diccionario.

—El patriarcado siempre ha intentado enfrentar a las mujeres porque saben que unidas somos una fuerza imparable.

—¿Cuáles son los retos de la agenda feminista actualmente?

—Es difícil hacer una agenda común, pero hay tres ámbitos fundamentales: erradicar la violencia de género. la feminización de la pobreza, la mayor participación económica de las mujeres y el cambio en el reparto de los cuidados. No podemos seguir haciendo gratis los cuidados. En suma se trata de cerrar la brecha entre la igualdad formal y la igualdad real. Paralelamente, esta agenda va con la defensa del derecho al aborto, que es una prioridad en ciertas regiones del mundo u otros temas sobre los derechos reproductivos. En cada ámbito hay unas prioridades. Y hay una asignatura pendiente que es la entrada en las aulas.

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