miércoles. 17.08.2022
Producción local

León apuesta por rescatar el esplendor textil

«Estamos renaciendo». El desfile organizado por Liper sirvió para visibilizar a los nuevos diseñadores de León. La directora, Brezo Rodríguez, cree que el textil de León puede recuperar su esplendor perdido «si se aprovecha esta corriente que busca producción local y moda sostenible».
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Es el momento. «El sector textil de León tiene futuro porque tenemos historia. Hay que recuperar esa sabiduría de los talleres, espero que no sea demasiado tarde para rescatar a todas esas personas, profesionales, que abandonaron ese sector, e incorporar a los nuevos». La directora de la Escuela de Moda Liper de León, Brezo Rodríguez, organizó ayer el desfile de Moda de Jóvenes Diseñadores 2022, junto con la Agencia de modelos Liperzone, con la participación de quince firmas, de las que diez tienen colección propia. «Estoy viendo mucho movimiento» en un sector que después de la pandemia del coronavirus y la deslocalización de la producción iniciada en los años 90, apuesta por la moda lenta, de producción local y sostenible. «Con la pandemia nos hemos dado cuanta de la necesidad de tener cerca a los talleres locales. Ahora hay muchas firmas que buscan talleres y producción local. En Liper trabajamos con una firma gallega y nos han llamado también de Oviedo. No se encuentran talleres porque toda la producción se llevó a Marruecos y Asia». Brezo cree que León está a tiempo de recuperar su «brillante» tradición textil como impulso económico y creación de empleo en la zona rural. «Ahora el producto local es un valor añadido, una apuesta que no debemos perder porque la industria ha desaparecido, pero cada vez hay más demanda».

Para no perder ese tren, además de la recuperación de manos expertas, hace falta dar formación a las personas que quieran trabajar en el sector. Liper tiene 35 alumnos, 18 en el primer año, y tiene sus matrículas abiertas para el próximo curso. «Estoy muy esperanzada con el futuro textil de León».

Quince diseñadores

El desfile contó con los trabajos realizados por quince diseñadores emergentes de León

La diseñadora Beatriz Salvador también apuesta por la recuperación de la industria textil de León. «Si invirtiéramos un poco más en la industria textil en León, como ya fue conocida antaño esta provincia, podrían volver a resurgir grandes oportunidades para gente de la industria en todas sus ramas».

La diseñadora Aitana Santamaría del Río, opina que con la despoblación y la falta de inversión, León pierde oportunidades. «Es una pena, porque geográficamente estamos muy bien ubicados. León es calidad de vida. De hecho, es mi último proyecto hablo del retorno a mis raíces, a mi tierra, León, un viaje hacia la tradición local, dejando de lado el fast fashion y la moda de lo masivo».

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Susana García, sin embargo, ve el futuro negro. «Con todo lo del covid hemos tenido que pelear mucho, falta concienciación de los consumidores. Este consumo de usar y tirar no es sostenible».

Paula Muñiz destaca que «tras años enfrentándose al fast fashion, una crisis económica profunda, una venta masiva en internet potenciada exponencialmente tras una pandemia y una guerra de precios entre comercios por la libertad de rebajas, el comercio textil se tambalea y debe proyectar su futuro en una re-educación del consumidor centrada en el consumo sostenible y responsable. El ‘cómo hacerlo’ es algo en lo que estamos trabajando. Desde Doña Gila ya hemos empezado a impartir alguna masterclass enfocada a ello y tenemos más iniciativas en nuestra agenda. La velocidad del cambio nos obliga a ir adaptándonos sobre la marcha».

Más concienciación

El consumidor necesita más concienciación para revalorizar la producción propia y de cercanía

Otra diseñadora, Paula Martínez Flórez ve incierto el futuro «puesto que al ser una ciudad pequeña no hay mucho movimiento. Aunque debo destacar también que este último año se han estado haciendo más proyectos de moda».

Francisco Javier Llorente, FranJa Llorente, lleva cinco años formándose en la industria del textil en León. Comenzó sus estudios en Arte textil, donde aprendió bordado, tejidos y estampación, y continuó en la Escuela de Moda Liper para el diseño, patronaje y confección de prendas. «Mi colección se llama How’s it feel to be the hunter, parte de los estampados del mismo nombre que creé en mis estudios previos y mezclan flora y fauna selvática. La colección son prendas muy sexualizadas para mujeres que quieran ‘salir a cazar’ cambiando las tornas del machismo clásico de ser ‘las presas’».

Interés

El interés por aprender y crear en el mundo textil llevó a Natalia Ayala Andrés hace cuatro años a la Escuela de Moda Liper, donde ha estudiado patronaje, diseño, confección, bordado y reciclaje. Ambientólologa de formación previa, los dos itinerarios formativos se nutren uno del otro para su desarrollo. En este desfile de jóvenes diseñadores presentó su colección Mies, trabajo de fin de curso en Liper. «Es una colección inspirada en la gozada que siente mi padre cuando va al campo a realizar las diferentes tareas agrícola. Con ella quiero poner en valor el arraigo, la cultura de la tierra y de aprecio al campo que él ha heredado, y que se afana en transmitir ahora a sus nietos, como una semilla que pasa de generación en generación». Mies intenta representar el ciclo vital del trigo a través de prendas atemporales, de género neutro, elaboradas con fibras naturales, fundamentalmente lino. «He tenido la suerte de poder dar una nueva vida a los tejidos de lino antiguos, restos de sábanas o sacos, que cuidadosamente habían guardado en la familia. Tambuén he empleado lino actual, con el que poder realizar origami, una técnica de patronaje experimental, con la que representar las espigas de trigo. En una de las prendas he utilizado lana merina trashumante, para crear unos surcos con la lana donde poder sembrar».

Los diseños de Virginia Presa son prensas de distintas colecciones con colores neutros. «Me suelo inspirar en formas arquitectónicas, en la naturaleza, en las construcciones naturales, tanto animales, vegetales o minerales». Virginia Presa estudió cuatro años de diseño de moda en Burgos y acabó el último año en la Escuela de Arte de Valencia. Tras diversos proyectos, prácticas en EE UU, diseño gráfico e ilustración, un curso de marketing y diseño gráfico y prácticas en una star Up de Barcelona, realizó un curso de patronaje y confección en Liper. «La moda es un mundo difícil al que acceder, así que me ha tocado trabajar en tiendas, reponedora de mercados...llevo seis años buscando trabajo en lo mío y está complicado, pero a pesar de ello sí he conseguido diferentes proyectos para llevar a cabo. Soy diseñadora freelance, trabajo desde casa para marcas como Mango, Taly Weijl, Asos, Promod, Kiabi.. El futuro en León lo veo prácticamente inexistente. Las empresas se externalizan, producen fuera para abaratar costes y no apuestan por la moda local. El sector de la moda necesita más concienciación por parte del consumidor, así como revalorización del sector».

Diferentes estilos e imaginación

Beatriz Salvador Mercedes cursó el Grado Superior de Arte Textil en la escuela de León, mientras lo compaginaba con sus estudios de Diseño de Moda en la Escuela de moda Liper. Ayer presentó su colección Zeitaku que en japonés significa extravagante. «Esta micro colección esta inspirada en dos deidades japonesas llamadas Raijin y Fujin, las cuales controlaban los rayos y el viento, respectivamente, están representados con los colores y la estampación en las partes inferiores de los looks.

Aitana Santamaría presentó las colecciones Identitity’s, inspirada en lo Fake como pérdida de identidad, reflejando así, como las redes sociales y la sociedad. En las prendas, se aprecia la  técnica del trampantojo. También presentó su marca personal inspirada en abrigos de lana merino, tomando como principales valores la innovación y la sostenibilidad. «Enfocando al sector premium con productos y deseños innovadores y ecológicos».

Susana Martínez tiene 25 años. Su colección en tonos rosas y blancos rinde un homenaje al apoyo de sus amigas en los momentos más difíciles, por eso sus vestidos llevan el nombre de cada una de ellas. «El rosa es un color que me induce a disfrutar y es el hilo conductor de toda la colección». Aunque ve el futuro «un poco negro» apuesta por especializarse en el oficio de sastrería. «Este oficio se ha perdido por el consumismo, la gente ha dejado de valorarlo y me gustaría que el desfile de hoy (por ayer) sirva para poner en valor el trabajo que hacemos en León».

Paula Muñiz Álvarez es leonesa y tiene de 38 años. Tras acabar sus estudios superiores en Trabajo Social y poner en práctica un par de años la profesión, se decidió a formarse para profesionalizar unos de sus mayores hobbies, diseñar ropa. «Lo hice en la escuela de moda Liper. Tras mi paso por la escuela, varias colecciones, desfiles y diseños a medida, surgió la pasión por el diseño de vestidos de novia, algo que compagino con mi trabajo en Doña Gila, un family concept store situado en la calle Gil y Carrasco, 4 del que soy copropietaria y donde se fusionan los conceptos de boutique de moda de mujer e infantil con la decoración, los artículos para el hogar y la celebración de eventos y talleres y como decimos nosotras... lo que surja. Para mis novias trabajo solo por encargo, así que presenté algunos vestidos de novia que fueron diseñados para mujeres únicas que ya pronunciaron el «sí quiero».

Paulina Martínez Flórez presentó Venomous, inspirada en cuatro plantas venenosas asociadas a la brujería: el acónito, la belladona, el estramonio y la niena, nombres que llevan cada uno de los diseños. «Tanto los colores como las formas de estos representan dichas plantas, sus frutos o sus flores. Son diseños cómodos, por su patrón y material, a la par que elegantes. Aparte de esta colección también desfiló mi vestido de novia que destaca por ser de color verde inspirado en la moda de los años 20».

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