lunes. 05.12.2022
ME SIENTO OBLIGADO A confesar que yo no sé casi nada de economía. Ni siquiera de economía doméstica, acostumbrado, como buen español, a que de los dineros de la familia se encargaran las mujeres, o sea la que verdaderamente manda en la casa. Y sin embargo me doy perfecta cuenta de la tremenda importancia que tiene la economía doméstica en los tiempos complicados que nos está tocando vivir. Porque sin una economía más o menos científica y sólida, no hay grupo humano que se mantenga en pie y mucho menos en gracia. De ahí que en la composición de cualquier ministerio, Ayuntamiento, Diputación o Comunidad, dos puestos resultan perfectamente insustituibles: el de presidente del Gobierno, por ejemplo, José Luis R. Zapatero y el señor Solbes, que es el que regenta la economía total de España. Ni siquiera el cargo o compromiso de la vivienda o de las aguas que suelen bajar turbias, se pueden comparar. El señor alcalde de la ciudad, Don Francisco Fernández, anticipándose tal vez a cualquier otra exigencia dineraria, se ha adelantado para reclamar para León, que es su tierra, la sede social de cualquier sociedad financiera que pudiera crearse en la Comunidad y que estuviera implicada, como parece obvio adelantarlo, la Caja de Ahorros y Monte de Piedad¿ (Con razón, allá en el tiempo de nuestros abuelos se cantaba por calles y plazas aquello de «La Caja de Ahorros/ es nuestra madre/ que con sus aportaciones/ nos quita el hambre»¿ ¡Menos lobos cabría añadir a la copla, más bien humorística, porque la verdad es que hasta hace bien poco la Casa del Bisonte andaba más a su aire que a los malos vientos económicos que sacudían a la comunidad. Pero el grito de guerra del alcalde ha resonado con tanta fuerza que ha movido otros espíritus no menos creativos y se disponen a formar la Gran Comunidad de León, «Centro Financiero», para lo cual parece ser que el partido A y el partido B y hasta el partido C se disponen a establecer con carácter urgente la Ley Reguladora del Sistema Financiero. Fiados en el actual presidente de la susomentada Caja, el benemérito señor Santos Llamas, esperamos que la iniciativa a la cual se han apresurado a acogerse Sociedades, Partidos y Centros fiduciarios, obtenga su correspondiente apoyo popular para evitar que sus acciones se deriven hacia especulaciones más bien privadas. Y León, aparece, en el enclave financiero, como una de las partes más débiles, más amenazadas, más en trance de derribo. Y si las finanzas que fue siempre el fuerte del capitalismo local se quebrante, lo más seguro es que nos vayamos a pique. León, pues, según las sugestiones emanadas del municipio, «debe mantener la condición de sede de la primera y principal entidad financiera de Castilla y León». Sí, pero ¿qué dice Valladolid y Zapatero y Solbes y Herrera? ¡A lo mejor nos permiten abrir una sucursal¿

León, centro financiero
Comentarios