miércoles. 01.02.2023
YA LO ADVIRTIÓ León Felipe, que era un leonés de la provincia de Zamora: «Ser en la vida romero». Y a ello estamos dispuestos los leoneses durante este año singular de 2004, en el cual, no se sabe todavía por qué fenómeno ecológico, se funden dos acontecimientos de la más singular importancia. Primero, la declaración de León, a través de su municipio, de Ciudad Jacobea, con un programa que no se le salta un gitano canastero y jacobeo. Durante este año feliz, según nos aseguran, se celebrarán en las plazas, calles, callejas y centros de cultura al aire libre, no menos de 263 actuaciones, incluyendo entre los actos conmemorativos, la presencia del Dalai Lama -que ya me dirán ustedes lo que el señor tibetano puede añadir a la prosa y a la poesía que ya los leoneses nos hemos encargado de acumular -. Ya, aprovechando la baratura de los trenes, dentro del original programa municipal y espeso los leoneses celebraremos la festividad de Santo Tomás de Canterbury, nombre que me hace pensar en un santo varón tan inglés como Churchill y lo mismo que el estadista inscrito ya felizmente en la historia, completamente desconocido por los leoneses, a los cuales, si se les quita de Santo Martino y de la Virgen del Mercado se pierden... El segundo de los acontecimientos dignos de especial mención, es la convocatoria de las elecciones de marzo -¡líbrate de los idus de marzo!, que le dijeron al César- en las cuales se piensa y se teme que dejaremos la piel y el páncreas, porque dato lo enconado de los preparativos para el fatal encuentro, de su resultado dependerá el futuro total de la España una grande libre y jacobea. Los leoneses, en su tremenda pelea contra el frío, ha decidido echarse a la calle para expresar lo que León debe a esta demostración de fidelidad al santo romero, que como muy bien se cuenta, y se canta, «sin León no hubiera reyes». Convencidos pues nuestros ínclitos varones del municipio de que este es un momento crucial para descubrir al fin nuestra identidad, absolutamente jacobea, durante un calendario, que se abrirá o mejor dicho que ya se habrá abierto, en el día de San Silvestre para terminar cuando Dios quiera, y que durará no ya hasta que San Juan baje el dedo, sino hasta que se nos agote el presupuesto, nada menos que trescientos sesenta y ocho días, con sus noches respectivas. León se convertirá en la verdadera capital del jacobeo 2004 y lo que cuelgue. Será un acontecimiento en el cual se espera una asistencia turística de no menos de trescientos mil romeros, de a pie, con su calabaza, con su bordón y en su chambergo tan emblemáticos. La presentación de tan sensacional programa de festejos a lo divino, tendrá lugar en las vísperas, conscientes de que por las vísperas se conocerán las fiestas y veinte alcaldes, veinte, llamados los alcaldes del Camino, se reunirán en una comida, que no hay como una andorga llena para hacer caminatas. Con emoción, gratitud y esperanza, saludamos la feliz iniciativa peregrina de la municipalidad, deseando que como resultado trascendente de esta vocación jacobea del municipio leonés, éste consiga que nos bajen los impuestos, las tasas y las subvenciones. Y desde el campo de estrellas de Compostela, los gaiteros de Fraga nos contemplan.

León, centro jacobeo universal
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