viernes. 19.08.2022
RADIOGRAFÍA DE LA VIDA

En León se vive el doble de años que hace siglo y medio

El médico José Luis Olcoz Goñi ofrece hoy una charla en la que desvela que en 1865 se moría con 42 años La palabra cáncer aparece en 1845 como causa de muerte . Una persona que nace hoy tiene el 50% de probabilidad de llegar a 105 años.
José Luis Olcoz Goñi, a la derecha, con su director de tesis, el catedrático de la ULE, Santiago Domínguez. FERNANDO OTERO

«El envejecimiento cambia el espectro de enfermedades y es una oportunidad para las nuevas generaciones», afirma el doctor en Medicina y doctorando en Historia, José Luis Olcoz Goñi. Este médico jubilado del Caule, en la especialidad de Digestivo, predica con el ejemplo.

Quería dedicar su tesis doctoral a un tema histórico y su director, el catedrático de Paleografía de la ULE, Santiago Domínguez, le sugirió investigar de qué se moría en León en el siglo XIX y principios del XX. Para averiguarlo ha buceado en los archivos del hospital San Antonio Abad, cuyos orígenes se remontan al siglo XI, desde 1834 hasta 1922, cuando es trasladado a los Altos de Nava.

«A lo largo de casi todo el siglo XIX las enfermedades infecciosas eran la principal causa de mortalidad intrahospitalaria», asegura. La gente fallecía a edades muy tempranas, entre los 19 y los 30 años. «En la medida en que mejoran las condiciones higiénicas y sanitarias la edad de mortalidad aumenta hasta 29-35 hacia 1865», aclara.

A principios del siglo XX la edad ya roza los 50 años y las enfermedades neurológicas, como el reblandecimiento cerebral, que puede ser el alzhéimer y otras demencias, adelanta a las enfermedades infecciosas», apunta. Entre 1895 y 1922, las enfermedades neurológicas «igualan a las infecciosas».

De la investigación del doctor Olcoz Goñi se desprende que en León se vive ahora —84 años por término medio— el dible de años que hace siglo y medio. «En 1865 la edad media de fallecimiento era de 42 años, y curiosamente bajaba a 38 entre la población general y ascendía a 54,3 años entre los etiquetados como pordioseros», apunta.

La edad de mortalidad era mucho más baja para quienes fallecían fuera del hospital. Así en 1845, la edad media de los fallecidos en el hospital era de 43,90 años y de los que fallecían fuera de 29. En 1918, el año de la gripe española, la edad media de fallecimiento se situó en 52 años y 54,6 en las mujeres.

El investigador ha constatado que la tuberculosis era la enfermedad infecciosa que más mataba. Eso sí, «si no te mataba antes de los 40 podías vivir más, bien porque se adquiría inmunidad, bien porque no era importante», explica.

Otra curiosidad que ha encontrado en los archivos es la mención a la palabra en cáncer en 1845 entre las causas de muerte. También ha visto que la mortalidad extrahospitalaria era de diez años menos por término medio.

Entre 10.000 fichas de mortalidad, desde 1845 a 1871, sólo 1.700 eran de muertes intrahospitalarias. Encontró 49 casos de muertes de mujeres por parto o enfermedades relacionadas con el parto, de las cuales sólo tres estuvieron en el hospital. El resto murieron en casa. La edad media de estas mujeres era de 31 años.

Además, resulta «impresionante» que el 51% de los fallecimientos son de personas entre 0 y 15 años. Del estado civil de 288 personas se desprende que había 9 casados y 4 viudos menores de 15 años.

Por parroquias, en 1845 la que presenta una edad más alta de mortalidad es la de San Pedro con 35,27 años, seguida de la de Renueva, con 35,01 y la de San Martín, que es la que cuenta con más parroquianos, con 21,07. La persona más longeva fallecida en el registro de defunciones de esta iglesia es una monja de 61 años.

También ha documentado la existencia de fiebres terciarias o paludismo en la ciudad de León. En 1865, más del 70% de los procesos infecciosos fueron por esta enfermedad de la que «poca gente fallecía», apostilla. Quedan extinguidas en 1897, se cree que por las medidas higiénicas dictadas ya en 1834 por el gobernador civil. José Luis Olcoz Goñi ofrece hoy una conferencia en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la ULE a las 12.00 horas, dentro del ciclo de divulgación científica organizada por el Grupo de Investigación consolidado de la ULE, INDETEHI (Temas Históricos), donde José Luis Olcoz Goñi, doctor en Medicina y doctorando en Historia, hablará de Evolución del envejecimiento en León, siglos XVIII-XX’

«El mundo occidental está muy interesado en que el aumento de la edad de su población sea lo más saludable posible, lo que se ha dado en llamar «envejecimiento activo y saludable», en ocasiones por el importante costo económico que suponen las enfermedades crónicas», explica José Luis Olcoz.

El médico resalta la importancia que cobran hoy algunos aspectos como el ejercicio físico, la restricción dietética y la dieta mediterránea abundante en frutas y verduras, así como la actividad intelectual (música, ajedrez, estudio de nuevas disciplinas etc), «al igual que es importante favorecer la sociabilidad del individuo mayor y evitar situaciones de riesgo en personas con mayor fragilidad que predispongan a caídas, fracturas, etc… en definitiva, el envejecimiento es una gran oportunidad para el individuo y para la sociedad, siempre que se sepa utilizar adecuadamente».

La Organización Mundial de la Salud (OMS) determinó en 2013 que el envejecimiento es un acontecimiento sin precedentes en la historia de la humanidad. El incremento de la edad ha sido de 2,5 años por década en los últimos 200 años, en todo el mundo. Se ha considerado que en el 2015 el número de personas mayores de 60 años ha sido del 12,3%, y en el 2050 esta cifra llegará al 21,5%.

Con estas cifras, José Luis Olcoz, concreta cómo si una persona nace en Occidente hoy, «la probabilidad de llegar a los 105 años será de un 50%, y, si tiene 40 años, tendrá asimismo un 50% de posibilidad de vivir hasta los 95 años».

Una mujer de 122 años, de nacionalidad francesa, es la persona que hasta la fecha tiene el récord registrado de longevidad en el mundo. Jeanne Calment practicó esgrima hasta los 85 años, bicicleta hasta los 100 años y a lo largo de su vida hizo también natación y patinaje. Hasta los 110 años tuvo las capacidades cognitivas completas. Cuando murió pesaba tan solo 45 kilos.

En León se vive el doble de años que hace siglo y medio
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