jueves 15/4/21

«Si no llega a ser por Cáritas, yo muero»

Mari Luz Álvarez con su bebé recién nacido en el economato de Cáritas. MARCIANO PÉREZ

Mari Luz Álvarez acaba de dar a luz a su séptimo hijo. Con el bebé, de cinco días, una pequeña que se siente desplazada por el hermanito, acudió al economato social de Cáritas el viernes. «No tengo no tengo derecho a ninguna ayuda teniendo los siete hijos que tengo porque mi anterior marido no me quiere dar el divorcio. Si no llega a ser por Cáritas, ahora mismo, yo muero», asegura esta mujer de 33 años.

Hasta que se quedó embarazada, en el mes de julio, realizaba contratos de sustitución en una residencia de personas mayores. Pasó todo el confinamiento en uno de los geriátricos donde el virus castigó con más virulencia a los mayores: «El coche de la funeraria estaba a la puerta permanentemente», comenta.

Cuando se quedó embarazada no volvieron a contratarle y le quedan 17 días para cobrar la prestación, que, de haberla obtenido, le daría derecho a una baja por maternidad como madre en paro. «No tengo derecho a la renta garantizada de ciudadanía ni al ingreso mínimo vital», comenta, debido a la situación civil. Lleva tres años pidiendo el divorcio a su marido.

El economato social ofrece los productos al 25% de su valor. Algunas personas como es el caso de Mari Luz reciben vales para hacer la compra debido a la situación de extrema necesidad, pero por regla general tienen que pagar esa pequeña parte del valor de los productos. Seis cajas de leche valen noventa céntimos.

El economato cuenta con productos alimenticios, congelados, higiene personal, para adultos y bebés y limpieza. Está atendido por un grupo de personas voluntarias y a partir del lunes abrirá una mañana más para dar respuesta a la creciente demanda de este servicio debido a la crisis de la pandemia.

Unas doscientas personas acuden a este servicio que a partir de ahora abrirá los lunes por la mañana, los martes por la tarde y los viernes por la mañana. El economato social se encuentra situado en la calle Hermanos Machado del Crucero, muy cerca del Centro Cívico León Oeste. A causa del covid las personas entregan su lista y el voluntariado les da la compra.

«Si no llega a ser por Cáritas, yo muero»