jueves 15/4/21
Primer día sin fallecidos

¡Lo conseguimos!

Libertad tras la vacuna. Las residencias permiten salidas tras un año de confinamiento. Ya no necesitan reservar un 5 % de las plazas para posibles brotes. Ningún centro registró ayer fallecidos.
Jorge acompaña a su madre, Estefanía Doncel. FERNANDO OTERO

«La vacuna nos ha abierto una luz». Un sol radiante recibió ayer a los mayores de las residencias de la provincia, que durante esta semana regulan las salidas de forma habitual tras meses de confinamiento. «¡Por fin ponemos el pie en la tierra. Lo hemos conseguido!», exclama Encarna Blanco, de 93 años, al traspasar las puertas de la residencia Orpea, donde ha permanecido confinada el último año. A las puertas esperan algunos familiares, que reciben a los paseantes con aplausos y saludos de alegría. «Estábamos deseando que llegara este día», asegura Gabriel Olías, el primer residente de este centro en recibir la vacuna de Pfizer. Todos los mayores de los centros sociosanitarios de León están inmunizados con las dos dosis de la vacuna, excepto cuatro residencias que retrasaron el proceso por la aparición de positivos. «Quedan cuatro residencias por completar, pero ya tienen la primera dosis. Dentro diez días estarán todas», explica el gerente de Atención Primaria de León, José Pedro Fernández.

Las residencias de León empezaron a tomar medidas contra el coronavirus a primeros de marzo de 2020, pero no fue hasta el 12 de ese mes cuando la Consejería de Familia decidió restringir las entradas a una visita al día y con un máximo de una hora de duración. Pocos días después llegó el confinamiento general y las puertas se cerraron a cal y canto. En esa primera ola, los mayores quedaron confinados no sólo dentro de las residencias sino en sus habitaciones, sin poder salir ni relacionarse con nadie más en el centro. «Durante el primer confinamiento pasaron mucho miedo, fue muy doloroso, no podían salir de sus habitaciones y vivimos momentos muy complicados», asegura la psicóloga Esther de Abajo. Tras el dolor de los primeras jornadas llegó la resignación. «Ya podían salir de sus habitaciones, pero no a la calle y nos volcamos para animarlos, a que vieran que todo pasaría pronto». Pero todo se prolongó durante un año. Ayer, por primera vez en varios meses, la Consejería de Familia de Castilla y León no comunicó ningún fallecido por coronavirus en los centros sociosanitarios de la Comunidad. Pero el virus ya se ha cobrado la vida de 527 personas mayores con infección confirmada y otras 190 con síntomas compatibles.

Pese a la esperanza de este momento no se puede bajar la guardia. El gerente de Atención Primaria recuerda que hay que mantener todas las medidas de higiene y distanciamiento. «Una persona vacunada, aunque no tenga síntomas puede contagiar a otras personas», recuerda.


María Gutiérrez y Rosario Gutiérrez, de la residencia Buen Suceso. DL

La Consejería de Familia acaba de actualizar la guía de actuación en los centros. Las personas mayores pueden recibir visitas sin limitación específica ni de número de visitantes ni del tiempo de duración de los encuentros. «Cada centro, en todo caso, en función de sus posibilidades organizativas, deberá gestionar y coordinar esos encuentros para que puedan ser realizadas con todas las medidas de seguridad necesarias», explican desde la Gerencia de Servicios Sociales de León. De hecho. hay residencias que todavía no permiten las salidas al exterior, salvo para asuntos puntuales para arreglar trámites en el banco, en la administración o acudir al médico.

Con la nueva situación, la Consejería de Familia suprime la obligación impuesta a las residencias de reservar el 5 % de las plazas para alojar a posibles residentes que precisen una vigilancia especial. «En la situación actual de pandemia y el nivel de alerta actual, se hace imprescindible que tanto las personas residentes como los trabajadores continúen con todas las medidas de protección y prevención».

«La vacuna ha supuesto un revulsivo tanto para familiares como para residentes», afirma el presidente de Lares.


Alfonso Galvez Luque lee el periódico en la calle en La Pola. DL

En la residencia Nuestra Señora del Buen Suceso, en La Pola de Gordón, los residentes pueden salir a un amplio jardín exterior. Marina Gutiérrez Miranda aprovechó ayer el buen día para tomar el sol, ayudada por un andador. «Lo mío es estar en la calle. Lo echaba de menos, una experiencia similar a la de Rosario Gutiérrez Fernández. «Después de casi un año, fíjate si estoy contenta, más que si me hubiera tocado la lotería». Alfonso Galvez Luque aprovecha para leer el periódico en la calle. «Tenía muchas ganas de salir, y si el tiempo acompaña mucho mejor».

Manuel Llamazares tiene 79 años y lleva casi cinco viviendo en la residencia Orpea. «Estaba deseando salir como espera la primavera la lluvia. Lo que más he echado de menos es poder ir a mi casa, que la tengo en León y puedo ir cuando quiera».En esta residencia organizarán salidas en grupo para acompañar a las personas con menos movilidad o que tengan menos familiares que les acompañen en sus paseos.

A Jerónides Lozano, de 84 años, la tercera ola le pilló recién llegado a la residencia. «Esto es libertad», dice nada más poner los pies en la calle. «He salido al jardín y no he tenido nunca la sensación de estar encerrado».

A Estefanía Doncel tiene 91 años. Para esta primera salida la espera uno de sus dos hijos, Jorge, que la acompaña en el paseo. «Me parece que estoy en otro mundo», asegura Estefanía agarrada del brazo de su hijo y una enfermera, que recuerda que las manualidades y las llamadas diarias de su hijo eran lo que más la tranquilizaban durante el confinamiento. «A ver si se acaba todo esto», espera Miguel Estrada, hijo de Lola García, que salió a pasear ayer.

«Las visitas y las medidas de seguridad se van a mantener. No podemos bajar la guardia, pero ya pueden dar paseos y salir poco a poco a la calle», dice Ana Belén González, directora de la residencia Buen Suceso de La Pola de Gordón.


Encarna Blanco, con una de sus hijas. FERNANDO OTERO


Miguel Estrada pasea a su madre, Lola García. FERNANDO OTERO

¡Lo conseguimos!