miércoles 2/12/20
Mujeres

La lucha de las policías por quitarse el tacón

Se cumplen 50 años de las primeras agentes de Policía Local
Delfi y Lola Tapia, pioneras de la Policía Local. EFE
Delfi y Lola Tapia, pioneras de la Policía Local. EFE

Los conductores se estampaban cuando nos veían, creían que éramos azafatas en mitad de la calle». Pero no. Eran las diez primeras mujeres que, con tacón y falda, comenzaron a regular el tráfico en Córdoba, el primer municipio español que hace 50 años se atrevió a convocar plazas para mujeres en la Policía Local.

27 de abril de 1970. Delfina Tapia, su hermana Lola y otras ocho mujeres más se incorporan a la Policía Local de Córdoba. Habían superado las pruebas de la convocatoria del Ayuntamiento de la ciudad, destinada solo a mujeres. Las plazas para hombres se convocaban aparte. Eran otros tiempos.

Han pasado 50 años y aunque parezca mucho, lo cierto es que la mujer se incorporó tarde a estos cuerpos, sobre todo si se tiene en cuenta que algunas policías locales se crearon hace ya dos siglos.

Con un techo de cristal aún sin resquebrajar del todo, las mujeres en esas policías apenas representan hoy entre un 10 y un 15 por ciento del total de las plantillas.

«Me mareaba»

Embarazada de cinco meses, regulaba el tráfico en uno de los cruces más conflictivos

A la iniciativa pionera de Córdoba le siguieron Madrid y Valladolid. En la capital, las mujeres se hicieron hueco en su Policía Municipal en 1971. Desde esa fecha y hasta 1980, hubo cinco promociones separadas por género, para después pasar a mixtas. Según datos facilitados a Efe por este cuerpo, la plantilla actual es de unos 5.600 agentes, de los que un 12,4 por ciento son mujeres. Una proporción similar a la de Valladolid, una ciudad que vio patrullar a la mujer en sus calles en 1972. Con sus más de 400 agentes desplegados en la actualidad, hay un 13% de mujeres. En León, las primeras policías locales se incorporaron en 1982. Seis mujeres en una oposición de 25 plazas mixtas. Delfi, como la conoce todo el mundo, y Lola son hijas de un guardia civil. Desde pequeñas vieron uniformes en casa y no se lo pensaron dos veces cuando se enteraron de que se convocaban plazas para mujeres en la Policía Local de Córdoba. Tenían 21 y 25 años, respectivamente. «Fue una época muy bonita», recuerda Delfi en conversación con Efe. Sus primeras funciones tenían que ver con la vigilancia del cumplimiento de las ordenanzas municipales, desde el tráfico a los mercados. Al principio, los ciudadanos se sorprendían al verlas. Con su indumentaria —falda y tacón—, más de uno creyó que eran azafatas y más de uno, sorprendido por su presencia en las calles, «se estampó» con el coche, relata Delfi.

Precisamente, esta policía, ya jubilada, hizo de modelo y desfiló ante el Pleno del Ayuntamiento con tres uniformes distintos —uno de falda pantalón, otro de falda recta— para que decidieran cuál sería el oficial de las mujeres. Delfi lamenta que no se haya conservado ninguno. Embarazada de cinco meses, esta agente regulaba el tráfico en un punto entonces conflictivo de esta ciudad andaluza. «Era un caos. Me mareaba con tanto coche confluyendo desde distintas calles», relata Delfi.

Ya con dos hijos, se fue de excedencia y cuando quiso volver la «política», como ella dice, le puso problemas. Palos en las ruedas que finalmente resolvió la justicia. Mientras, las mujeres del cuerpo lucharon por desterrar del uniforme el tacón y la falda, pero también por poder realizar las mismas funciones que sus compañeros: subirse en las motos y en los coches patrulla. Delfi patrulló en uno durante 11 años, hasta su jubilación, y atendió a mujeres maltratadas.

La lucha de las policías por quitarse el tacón