martes. 29.11.2022

Mariano Sigman, neurocientífico: «La palabra forja el cerebro y lo cambia»

El neurocientífico y divulgador argentino Mariano Sigman defiende en su último libro el poder transformador de la conversación en la mente de cada persona, porque «la palabra forja el cerebro y lo cambia».

Referente mundial en neurociencia, Sigman (Buenos Aires, 1972) ha publicado recientemente El poder de las palabras (Penguin Random House), en el que desarrolla cómo conversando se puede modular el cerebro, la forma de vivir y la relación con uno mismo y con los otros.

«Es una herramienta potente y no la usamos suficiente», destaca en una entrevista con EFE este científico argentino, que obtuvo su doctorado en la Rockefeller University de Nueva York y reside desde hace unos años en Madrid.

Sin prescindir de los fármacos, imprescindibles en el tratamiento de las enfermedades mentales, Sigman considera que hay casos a priori más leves en los que se tiende a una «sobremedicación», sin intentar resolverlo antes por otras vías aprovechando que el cerebro es modulable a todas las edades, según el experto. De hecho, los fármacos «producen cambios en el cerebro porque allí tenemos unos receptores que casi siempre los produce el mismo cuerpo» y algo similar pasa con la conversación. «La palabra funciona porque cambia la dinámica y la química del cerebro; la palabra forja el cerebro, lo cambia», remarca Sigman, con una extensa carrera de divulgación científica en medios de comunicación y autor del éxito de ventas La vida secreta de la mente (2016). Pone como ejemplo los niños rescatados de los orfanatos de la Rumanía del dictador Nicolae Ceausescu, que estaban «desnutridos afectivamente porque no tenían cuentos ni abrazos», y que en consecuencia presentaban un «déficit de desarrollo general».

Así, la conversación es un recurso que «haríamos bien en aprovechar» y que tiene todas ventajas, como no siempre ocurre con los fármacos: «Es potente, sencillo, inocuo y gratis», resalta. Pero la conversación por sí misma no es transformadora si previamente el individuo no ha hecho un trabajo introspectivo para romper sus propios moldes, darse la oportunidad de cambiar y acoger la discrepancia.

Mariano Sigman, neurocientífico: «La palabra forja el cerebro y lo cambia»
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