lunes. 03.10.2022
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MARCIANO PÉREZ

La socióloga Ana Isabel Blanco García destaca el aumento de las desigualdades, especialmente de los grupos más vulnerables como minorías étnicas, migrantes, mayores, personas con diversidad funcional o movilidad reducida, sin hogar o prostituidas. «Además, las desigualdades existentes entre géneros se agudizan e interseccionan con las vulnerabilidades propias de los colectivos citados. El impacto negativo en materia de género de este tipo de emergencias es especialmente notable, recurrente y complejo». Aunque los datos reflejan una tasa de mortalidad mayor en hombres «se estima que el impacto económico y social es mayor en ellas. En primer lugar, las mujeres constituyen más del 70% de las trabajadoras del sistema sanitario y social, por lo que están más expuestas a infección. Por otra parte, las mujeres están mayoritariamente empleadas en un mercado laboral segregado».

Un trabajo más precario, en el que los roles de género les reservan a ellas la tarea de los cuidados «tanto en los trabajos formales en salud, limpieza, trabajo social y sector servicios, como los informales en las tareas domésticas y cuidados de personas dependientes. La responsabilidad recae mayoritariamente en las mujeres». Y a la vez, «la consecuencia más devastadora del confinamiento ha sido el aumento del número de casos (reportados o no) y la intensidad de los episodios de violencia sexual, física y psicológica».

Desequilibrio de liderazgos

Ana Isabel Blanco ve un desequilibrio claro de roles de liderazgo en la respuesta a la pandemia. «A pesar de trabajar en primera línea del sistema de cuidados, las mujeres están infrarrepresentadas en las posiciones de toma de decisión. Un ejemplo es el comité de emergencia de la OMS para covid-19, que cuenta con un 2’ % de representación femenina, como en el resto del ámbito político».

Mayor impacto negativo en las mujeres
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