domingo 17/10/21
La lucha contra la pandemia

El miedo al virus pone en jaque la ayuda a domicilio municipal

Un año después del inicio de la pandemia 140 personas, de 587, mantienen suspendida la prestación de ayuda a domicilio en la capital leonesa. Sin lista de espera apenas entran nuevos usuarios y las trabajadoras denuncian la merma de sus contratos. El Ayuntamiento asegura que no hay lista de espera. Quedan 89 trabajadoras de 104 que había y temen por diecisiete puestos más.
Varias trabajadoras del servicio municipal de ayuda a domicilio de León con entre 15 y 19 de años de experiencia en el cuidado a dependientes. RAMIRO

En marzo de 2020 un total de 587 personas usaban de la ayuda a domicilio municipal como un servicio de atención a la dependencia y apoyo a la autonomía personal. Con la explosión de la pandemia hasta 307 se dieron de baja. El miedo al virus primó sobre los beneficios de la ayuda que precisaban.

En las primeras semanas de la pandemia escaseaba el conocimiento sobre el covid-19 y las medidas de protección eran muy precarias. Los servicios sociales municipales ofrecieron la suspensión temporal del servicio. «En condiciones normales está previsto que se pueda suspender la prestación durante medio», comenta Sonsoles Fernández, presidenta del comité de empresa de la contrata, que en febrero fue adjudicada a Sacyr.

Ha pasado más de un año desde el inicio de la pandemia y hasta un total de 140 personas siguen sin reanudar la ayuda a domicilio. El Ayuntamiento de León señala que «están esperando a completar el ciclo de vacunación». La Concejalía de Bienestar Social asegura que no hay lista de espera.

El peor momento fue marzo. En abril de 2020 las suspensiones de servicio bajaron a 287, en mayo a 254 y en junio a 223. Desde entonces se han ido incorporando hasta sumar ahora 397 personas usuarias en activo, según datos facilitados por el Ayuntamiento de León.

En el último año

Las prestaciones vinculadas a servicio han aumentado mientras cae la ayuda a domicilio

«Tienen mucho miedo al virus», comenta Lidia, una de las 89 trabajadoras que quedan en el servicio, de las 104 que estaban empleadas antes de la pandemia. Ahora están en el aire otros 17 empleos, según el comité de empresa, «debido a la pérdida de horas provocada por los usuarios en suspensión».

¿Cómo se han arreglado estas personas sin el apoyo de la ayuda a domicilio que tenían? En parte, las familias asumieron la carga para proteger a sus dependientes de males mayores. Es el caso de una mujer de 104 años, el año pasado, atada a una bombona de oxígeno y que precisaba ayuda para levantarse, ducharse, vestirse, desayunar, tomar los medicamentos... Cada mes, un hijo se trasladaba a la residencia de la madre para ocuparse de su atención. La auxiliar de ayuda a domicilio acudía tres veces por semana hasta que llegó la pandemia. Suspendieron el servicio y la familia asumió todos los cuidados.

A otras usuarias les han ayudado los vecinos con la compra o incluso el servicio de atención a personas vulnerables que puso en Protección Civil en los meses del confinamiento. Otras tenían algún apoyo a mayores y prescindieron de la ayuda a domicilio.

La atención a la dependencia ha sido afectada por el virus. DL

Las trabajadoras alegan que, aparte del impacto de la pandemia, el servicio de ayuda a domicilio está menguando de año en año debido a que las personas que entran en el sistema de la dependencia optan por prestaciones vinculadas a servicios en lugar de por la ayuda a domicilio. Se quejan de que los servicios sociales orientan a las personas que entran en el sistema de la dependencia a prestaciones vinculadas a servicios privados.

Sonsoles Fernández lo vivió en primera persona. «Tenía unas usuarias a las que les aumentaron las horas por su dependencia y me quitaron ese servicio para dárselo a una empresa, a pesar de que yo podía estaba en disposición de empezar al día siguiente», denuncia.

Asegura que en su presencia, señalaron a las usuarias que «si quería que fuera al día siguiente tendría que ser prestación vinculada y, si no, tendría que esperar tres meses». Otra compañera se encontró ante la misma situación, «pero la hija dijo que no, que prefería seguir con la ayuda a domicilio» municipal.

Los datos de la Junta de Castilla y León corroboran el aumento de las prestaciones vinculadas sobre la ayuda a domicilio en este año de pandemia en toda la provincia. En febrero de 2020 había un total de 3.946 personas usuarias de los servicios de ayuda a domicilio de los ayuntamientos de León, San Andrés, Ponferrada y Diputación. En marzo de 2021 son 3.342. La cifra de prestaciones vinculadas a servicios ha pasado de 7.635 a 8.405.

Mientras hay 604 personas dependientes menos que usan los servicios de ayuda a domicilio, son 770 más las que resuelven los apoyos a la dependencia y a la autonomía personal con prestaciones vinculadas. Son el 33% de todas las ayudas reconocidas en el sistema de atención a la dependencia. Las familias reciben una cuantía para pagar un servicio privado, que contratan por su cuenta. Es el tipo de prestación que más ha aumentado en este último, pese a que el número personas con derecho a una ayuda ha disminuido. Las prestaciones por atención residencial también han disminuido. Han pasado de 1.414 en febrero de 2020 a 1.314 en marzo de 2021, un centenar menos.

Las trabajadoras de ayuda a domicilio de León señalan que la pandemia ha supuesto cambios notables en sus condiciones laborales. «A mí me cambiaron a Armunia porque tenía coche y los autobuses no funcionaban», comenta Isabel.

Ana Begoña señala que «he estado rodando» por el municipio desde que se incorporó tras una baja en las primeras semanas porque «mis padres enfermaron con el covid». Después de 15 años en el barrio de La Palomera ha pasado por todas las zonas de la capital.

Estrella cambió de Eras de Renueva al centro de la capital. Actualmente atiende una casa con una mujer y su hijo, ambos dependientes, cuatro horas y media diarias y otros tres usuarios. «Entre más casas tengas, más trabajo es», comenta Ana Begoña.

Hay servicios de hasta media hora diaria. «Los usuarios más antiguos tienen más horas, los nuevos usuarios son de dos o una hora a la semana», comenta Sonsoles Fernández, convencida de que «los grandes dependientes se han ido a las prestaciones vinculadas». El servicio de ayuda a domicilio comenzó en León en 1998.

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