jueves. 09.02.2023
El obispo de Civitavecchia, Girolamo Grillo, en cuyas manos lloró sangre hace diez años una estatuilla en yeso de la Virgen, afirmó ayer que no le corresponde proclamar que se trata de un milagro, «pero los hechos hablan por sí solos». «No, no hemos proclamado la lacrimación milagrosa de la Virgen de Pantano (el barrio de Civitavecchia donde lloró sangre la estatua y en cuya parroquia se custodia). No es nuestra función. Pero los hechos hablan por sí solos», dijo Grillo tras conocerse hoy que en los próximos días la diócesis de esta localidad romana hará público un amplio informe que demuestra que se trata de algo sobrenatural. Grillo insistió en que no tiene «dudas» de la naturaleza de los hechos ocurridos el 15 de marzo de 1995, cuando tenía en sus manos la estatua y de los ojos comenzó a salir sangre. El obispo contó que junto a él estaba su hermana, su cuñado y una monja rumana y que todos vieron lo mismo. El prelado sufrió una impresión fortísima y tuvo que ser hospitalizado. Respecto al informe, el prelado manifestó que contiene, entre otros, un millar de documentos sobre familias que lograron recomponerse gracias a la intervención de la Virgen, testimonios de personas que lograron diferentes gracias por intervención de la Madonnia de Civitavecchia -como ya es conocida- y un gran número de conversiones. También incluye el testimonio del obispo, que recordó ayer que si bien al principio era muy escéptico acerca de este caso, cambió de opinión tras los hechos del 15 de marzo de 1995.

El milagro de las lágrimas de la Virgen
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