sábado. 04.02.2023

Cuando más parecía haberse enfriado el ánimo opositor de los rusos, el Kremlin dio un nuevo motivo para que vuelvan a salir a las calles, y eso hicieron ayer miles de ciudadanos que protestaron contra la ley que prohíbe a los estadounidenses adoptar niños en Rusia.

Una ley denostada por la mayoría de los intelectuales, periodistas y columnistas, organizaciones sociales y otros representantes activos de la sociedad civil rusa, aprobada en represalia por la decisión de Washington de sancionar a funcionarios rusos responsables de graves violaciones a los derechos humanos.

Los 11 grados bajo cero de temperatura en Moscú no frenaron a los descontentos, que recorrieron ayer el centro de las dos principales ciudades del país, Moscú y San Petersburgo. En la marcha que recorrió Moscú desde el Bulevar Strastnói hasta la Avenida Sájarov, donde se celebró un mitin, hubo 9.500 manifestantes, según la policía, mientras que Serguéi Udaltsov, uno de los líderes de la oposición no parlamentaria que convocó la protesta, dijo que eran 30.000, y la mayoría de expertos, unos 15.000.

El habitual «misterio» sobre el número real de personas que participan en las protestas contra el Kremlin en Moscú podría ser resuelto gracias al ingenio de algunos activistas, que aseguraron a la agencia Interfax no pertenecer a la organización.

Apostados al lado de los detectores de metales que tienen que atravesar todos los manifestantes, los activistas se valen de un contador electrónico que gracias a un botón contabiliza a todas las personas que se suman a la marcha. En cualquier caso, fueron más de 100.000 los que firmaron a favor de disolver la Duma (cámara baja del Parlamento ruso) en el marco de una campaña iniciada por el periódico opositor Nóvaya Gazeta después de la aprobación de la ley.

En la capital rusa, la mayoría de los manifestantes portaron pancartas contra la denominada Ley de Dima Yákovlev, un bebé ruso adoptado por una familia estadounidense que se asfixió en un coche donde fue olvidado por su padre adoptivo, hecho que sirvió de pretexto para sacar adelante la norma.

Muchos enarbolaron los retratos de los diputados que votaron a favor de lo que los manifestantes, en oposición a los legisladores, han llamado como Ley de los Huérfanos.

Miles de rusos protestan contra la ley que prohíbe adoptar a familias de EE.UU.
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