Diario de León

NUEVAS TECNOLOGÍAS

«Hay niños que ya ven pornografía con nueve años»

Marta Beranuy Fargues abrió las ponencias técnicas con una charla sobre apuestas, videojuegos y porno como un reto educativo para las familias. RAMIRO

Marta Beranuy Fargues abrió las ponencias técnicas con una charla sobre apuestas, videojuegos y porno como un reto educativo para las familias. RAMIRO

León

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Las bondades de las tecnologías de la información y la comunicación son incuestionables. «Nos han abierto un nuevo mundo de comunicaciones y negocios, pero también de más peligros», como señaló ayer el alcalde de León, José Antonio Díez, en la apertura de las jornadas ‘Uso y abuso de las nuevas tecnologías’ de Proyecto Hombre que se celebran hasta hoy en la obra social de Unicaja.

Además de «los engaños de abusadores y pederestas a menores», el riesgo de adicción a videojuegos, pornografía, apuestas online y redes sociales es uno de los problemas emergentes. Los primeros estudios aseguran que el 21% de menores ya presentan adicciones sin sustancias, señaló la directora general de Familia y comisionada regional de Drogas, Esperanza Fernández Boyero.  

Abrió las ponencias con la charla Apuestas, videojuegos y porno: tres hándicaps educativos para los padres de hoy. La pornografía no sólo tiene el riesgo de adicción. Se ha convertido en el patrón de educación sexual de la Generación Z. Los jóvenes se sienten solos, internet es su principal fuente de información y la pornografía se convierte en la educación sexual del siglo XXI. Son algunas de las ideas que lanzó ayer la profesora Marta Beranuy Fargues. La profesora de la Universidad Internacional de La Rioja y miembro del Grupo de Investigación en Ciber Psicología subrayó que «nunca antes había sido tan fácil acceder a la pornografía». Los controles de edad no funcionan en internet y «hay niños de 9 o 10 años que ya ven pornografía», añadió.  

Y es que las TIC facilitan la comunicación, el trabajo a distancia, la inmediatez... Pero también son desinhibidores y favorecen la impulsividad. Conductas que antes incomodaban, ahora son más fáciles a través de internet. El 16% de jóvenes de 15 a 25 años la consumen una vez al día y un 38% de forma ocasional, según un estudio reciente  

Los hombres destacan por encima de las mujeres en el pornoconsumo y los contenidos responden a un patrón de macho dominante y mujer «bonita» «para que el hombre tenga placer». La pornografía proporciona la posibilidad de encontrar «estímulos más fuertes» a base de violencia y agresividad.  

La relación de la «pornocultura» con las violaciones en grupo es uno de los aspectos en los que hacen hincapié los expertos. «Los adolescentes no ven la pornografía como una ficción, sino como una realidad», explicó Beranuy. En la consulta de una sexóloga con la que trabaja han llegado casos de jóvenes pidiendo ayuda porque «no aguanto más de 15 minutos» de coito y chicas que manifiestan ser anorgásmicas porque no tienen los orgamos espectaculares que se ven en el porno. Las nuevas generaciones, nativas digitales, ignoran que hubo un mundo sin internet. Y les cuesta distinguir entre la realidad y la ficción.  

«Es necesario trabajar en la educación afectivo-sexual y ofrecer alternativas a patrones de la pornografía», concluyó. Beranuy aconsejó: «No desconectéis». Muchas veces lo que pasa on line no es real, como ocurre con los excesos del porno, pero lo que pasa en lo virtual se llega a convertir en real por imitación.  

«A veces confundimos el mundo real y virtual», como les sucede a estos adolescentes; pero otras veces «pensamos que lo que pasa on line se queda on line». Esto es habitual con el sexting. «Hay parejas que van a consulta porque él ha sido infiel (podría haber sido ella) y va absolutamente convencido de que no lo ha sido», apuntó. «El cibersexo on line ella lo vivió como una infidelidad y él no, pero ella sí», precisó.  

Los jóvenes se mueven como peces en el agua con la tecnología, pero los expertos en la vida son los adultos. «No se trata de prohibir el móvil hasta los 12 años, tenemos que favorecer la autonomía de manera paulatina», subrayó la experta.  

Dialogar, transmitir valores y ser explícitos, aprender a educar en el aburrimiento, ofrecer alternativas de ocio y, fundamental, «hablemos de sexo, sexualidad y afectividad. Más vale pronto que tarde», aconsejó.  

Hay que empezar a los dos años. Cuando se le explica el cuerpo al niño o a la niña, hay que nombrar todas las partes, también los órganos sexuales y «no contarles mentiras» sobre cómo vienen al mundo los bebés.  

Marta Beranuy recordó que en internet no existe comprobación de la edad y señaló también algunos factores de riesgo que pueden favorecer la adicción a estas drogas sin sustancia. Estrés, preocupaciones, depresión, e incluso tdah pueden estar detrás de la adicción al juego; en los videojuegos están estudiados los desórdenes de ciertos tipos como los MMORPG o los MOB. Pero no todas personas que juegan tienen problemas.  

Los adolescentes empiezan a jugar con 12 años y la edad predominante es de 16 a 18 años. Pero hay estudios que señalan que el 60% de los videojugadores de juegos famosos como Fortnite tienen menos de 12 años. «Son juegos que crean mundos infinitos», no tienen final y la presión del grupo incita a seguir. Los hay en los que participan miles de personas a la vez. Señales preocupantes son dormir poco, demasiado tiempo jugando, que el videojuego ocupe la mayor parte del tiempo de ocio o menor rendimiento escolar.

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