jueves. 09.02.2023
El Papa Juan Pablo II se declaró ayer dispuesto a discutir acerca de sus poderes, con el fin de favorecer la reunificación de las Iglesias cristianas. «Me ha parecido oportuno proponer una reflexión conjunta sobre el ministerio del obispo de Roma con el fin de encontrar una forma de ejercicio que, sin renunciar en nada a lo esencial de su misión, permita abrirse a una situación nueva», declaró el Pontífice, ante cerca de 4.000 fieles durante su audiencia semanal. La primacía y la infalibilidad son los dos poderes del Papa, obispo de Roma, contestadas por la Iglesia ortodoxa y son consideradas como importantes obstáculos para la unidad de las Iglesias. Juan Pablo II lanzó esta oferta con motivo de la semana de oración para la unidad de los cristianos y se la ha dirigido a los ortodoxos y a los protestantes. «El Señor fundó la Iglesia, una y única. Pero muchas comunidades se presentan como las verdaderas herederas de Jesucristo. Todos aseguran ser discípulos del Señor, pero tienen opiniones divergentes y toman caminos diferentes, como si el propio Cristo se hubiera dividido», declaró el Sumo Pontífice. «La semana de oración para la unidad de los cristianos es a un tiempo favorable para implorar con nuestros hermanos ortodoxos y protestantes el don de la unidad», afirmó. «Portada en frágiles vasos de arcilla, este don precioso supone hacer crecer el amor entre los cristianos a pesar de las divergencias, superar los obstáculos por una oración incesante, por un diálogo perseverante y por una cooperación fraternal en el servicio de los pobres», añadió. Los obispos son considerados en todas las Iglesias como los sucesores de los Apóstoles. Pero la primacía pontificia dada al obispo de Roma, al mismo tiempo miembro y jefe del colegio pontificio, es contestada por la Iglesia ortodoxa y las Iglesias protestantes.

El Papa, dispuesto a rebajarse para lograr la unión de las iglesias
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