domingo 25/10/20
Un debate pendiente

La patata caliente de los prostíbulos: No hay quien los toque

Una veintena de burdeles permanecen abiertos en León bajo licencias de bares y hoteles y un número ignoto de de pisos funcionan como burdeles. El virus ha puesto el foco sobre estos negocios que ocultan la prostitución y en muchos casos la trata de personas. Más de medio millar de mujeres han sido atendidas este año en los programas de Aclad y la Cáritas de Astorga.
Una mujer que ejerce la prostitución se perfila los labios antes de empezar una nueva jornada. JESÚS F. SALVADORES

Un cartel que indica el uso obligatorio de la mascarilla es la única señal de actividad, un anuncio en una emisora local que publicita su apertura a partir de las cinco de la tarde... Todo el mundo sabe lo que se vende en ese local pero nadie parece tener competencias sobre la materia.

La prostitución que encubren los llamados clubes de alterne es como una patata caliente que casi nadie quiere tocar. Las fuerzas de seguridad del Estado los investigan por cuestiones relacionadas con Extranjería, en el caso del Cuerpo Nacional de Policía, o por redes de trata con fines de explotación sexual.

Hace dos años había 30 activos en la provincia de León y se calcula que un 20% han cerrado, pero el resto recuperaron la actividad después del confinamiento. Las alertas sobre posibles focos de infección por Covid-19 han puesto el foco sobre estos locales en los que se ofrecen mujeres para sexo de pago que van cambiando periódicamente por el territorio nacional. Lo mismo sucede con los cada vez más numerosos pisos que en la práctica funcionan como burdeles y buscan los contactos a través de internet y anuncios en prensa.

Cinismo y fariseísmo
Igea carga contra el PSOE por pretender que sean las comunidades las que abolan la prostitución

Las instituciones no los ven. El vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, lo dejó claro en su polémica intervención a raíz de la oferta de colaboración del Ministerio de Igualdad para cerrar los prostíbulos. «No está regulada. No puede prohibirse lo que no existe». Ayer volvió a la carga para atacar al PSOE de Castilla y León por pedir el cierre de los 300 prostíbulos que contabiliza en la Comunidad. El PSOE actúa con «cinismo» y «fariseísmo» al pretender que sean las autonomías las que «decreten la abolición de la prostitución».

Lo cierto es que ni la Guardia Civil ni la Policía cuentan con un registro, aunque están al día de su actividad por sus labores de inspección y persecución de delitos. Haberlos, haylos. Los ubican perfectamente los puteros que acuden a estos establecimientos o pisos. Y lo saben, de primera mano, las entidades que como Aclad y Cáritas de Astorga, en el caso de la provincia de León, trabajan con estas mujeres con el fin de proporcionarles apoyo sanitario y de paso intentar darles apoyo para abandonar de la prostitución. «El 90% quieren salir, pero muchas son extranjeras, tienen que mandar dinero a sus familias y saldar una deuda que crece y crece», comenta Sonia Martín Escudero, trabajadora social y responsable técnico de Aclad en Palencia, Valladolid y León.

Desde el 1 de enero de 2019 hasta el 26 de agosto han atendido a 507 mujeres en el programa Lua en la provincia de León. De ellas, un total de 238 corresponden al periodo del 1 de enero de 2020 hasta ahora. Las atendidas en estos primeros ocho meses del año son el 46% del total y eso teniendo en cuenta que ha habido más de tres meses de confinamiento da una idea del nivel de vigencia de la prostitución.

Un total de 95 de las mujeres atendidas en 2020 son nuevas, un dato que recoge el programa como relevante porque refleja la alta movilidad que existe en estos clubes y pisos. El programa Lua tiene como objetivo proteger la salud de las mujeres en situación de prostitución. Se proporciona asistencia sanitaria a mujeres extranjeras que, por carecer de papeles, no tienen derecho a la atención en la sanidad pública. Otras acuden porque se sienten en un entorno de confianza.

A partir de la atención sanitaria se proporciona atención psicosocial y se trabaja con ellas la empleabilidad a fin de que puedan dejar la prostitución si lo desean. Es bastante difícil. «Algunas son víctimas de trata, otras sabían a lo que venían pero pensaban que sería cosa de un año», explican en Aclad.

Muchas desaparecen un día sin más. Cambian de establecimiento y de piso y ya no las vuelven a ver. Otras regresan al cabo del tiempo. Cuando se declaró la pandemia no fueron pocas las que quedaron abandonadas a su suerte en los burdeles. Aclad recibió peticiones de ayuda de mujeres que no tenía para comer ni para comprar siquiera productos de higiene de primera necesidad como compresas. La Junta de Castilla y León complementó el programa Lua con una medida de emergencia que se tradujo en el programa Atrapadas.

Financiado por la Consejería de Familia, el programa ha proporcionado alimentos, medicinas, productos de higiene y asesoramiento legal a 88 mujeres en la provincia de León, según datos de la consejería. La mayoría eran mujeres sin la situación regularizada como residentes y no podían acudir a los Ceas, como sí las mujeres que tienen los papeles en regla. Este programa está previsto, en principio, para septiembre. Sin embargo, vuelven a tener demanda de mujeres que echan al dar positivo en covid.

La patata caliente de los prostíbulos: No hay quien los toque