sábado 21/5/22

Han pasado ya más de dos años desde que la población mundial fuera golpeada por un nuevo y desconocido patógeno descubierto en la ciudad china de Wuhan que se propagaba a una velocidad vertiginosa. A nivel global, esta amenaza vírica ha infectado a más de 510 millones de personas y ha causado la muerte de otros 6,22 millones. Han sido dos años con las mascarillas y el gel hidroalcohólico como protagonistas. Y justo cuando la comunidad internacional daba sus primeros pasos hacia la normalidad desde el inicio de la pandemia del coronavirus, vuelven a saltar las alarmas en China, donde tras confinar a los 26 millones de habitantes de Shanghái, el rebrote en el gigante asiático amenaza con el cerrojazo de Pekín. A pesar de llevar semanas de confinamiento desde principios de abril, la ciudad más grande de China reportó el pasado domingo 39 fallecimientos, su cifra más alta. La política de ‘covid cero’ para erradicar su peor brote desde 2020 ha impulsado a llevar a cabo confinamientos severos y pruebas masivas. El virus se ha «extendido en forma invisible, afectando escuelas, grupos de turistas y muchas familias», afirma el funcionario de Salud, Pang Xinghuo. Las autoridades han impuesto estrictos controles de entrada en Pekín. Txige a los viajeros un test negativo de menos de 48 horas y se prohíbe el acceso a viajeros de ciudades de riesgo.

Pekín está al borde del confinamiento por rebrote
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