domingo. 03.07.2022

Con su política de ‘covid 0’, basada en el cierre de fronteras y en confinamientos y pruebas masivas cada vez que surge un rebrote, China ha mantenido a raya al coronavirus. Pero se halla en un callejón sin salida por la irrupción de la contagiosa variante ómicron, que ha provocado la peor ola desde el cierre de Wuhan y el resto de la provincia de Hubeia a finales de enero de 2020. Sin una estrategia para salir de la emergencia sanitaria, Pekín sigue aferrándose a medidas draconianas mientras el resto del mundo se ha adaptado a convivir con el virus. Shanghái ha sido confinada nueve días para hacer la prueba del coronavirus a sus 25 millones de habitantes y la provincia nororiental de Jilin, con otros 24 millones, lleva dos semanas cerrada. Los encierros domiciliarios afectan a millones de personas.

El peor brote en China desde 2020
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