viernes. 30.09.2022
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FOTO: MARÍA DÍAZ VALDERRAMA

El problema de la industria textil. Después de la industria del petróleo, la industria textil es la más contaminante del planeta. El sobreconsumismo a nivel mundial, los métodos de producción, la deslocalización... todo son factores asociados a la industria textil y que reman contracorriente al desarrollo sostenible del Planeta. Cada año, se venden en el mundo aproximadamente 80.000 millones de prendas. Atentos al número, 10 ceros. Sobrecogedor… Como comentamos en el artículo anterior, hace unos años las cosas duraban más, incluso la ropa. Pasaba de hermanos mayores a menores, a primos, vecinos… Ahora, es bastante difícil, tanto porque los tejidos no tienen la vejez que tenían hace años, como porque en la sociedad circula el convencimiento de que la ropa es tan barata, que no nos planteamos la posibilidad de reutilizar, automáticamente elegimos estrenar.

Tradicionalmente las marcas de moda siempre lanzaban dos colecciones anuales, coincidiendo con la llegada del invierno y el verano. En la década de los 90, las grandes marcas de pronto moda del momento, gigantes como Inditex o H&M empezaron a lanzar campañas publicitarias con colecciones mensuales e incluso semanales, inculcando sobre todo a las generaciones más jóvenes la necesidad imperiosa de estrenar prendas de forma continua. Las redes sociales, con influencers contratadas por grandes y pequeñas marcas, siguen con esa intención, potenciar el sobreconsumismo desmedido para no «quedarse atrás». ¿Cuál es la consecuencia de todo este tinglado que tenemos montado?

Un desgaste bestial del Planeta desde varios puntos de vista. La mayoría de las prendas que vestimos, se producen en países del mal denominado «tercer mundo», utilizando técnicas de agricultura, fertilización, cosido y tinte nada respetuosas con el planeta, valiéndose de la falta de legislación limitante en estos territorios. Por ejemplo, solo para fabricar un único pantalón vaquero, hacen falta más de 3.000 litros de agua en todo el proceso productivo. En un solo pantalón vaquero. Multipliquemos estos litros de agua por cada montón de vaqueros que podemos encontrar en cualquier tienda del gigante Inditex… Además, la ropa que vamos desechando en nuestras casas, acaba en enormes montones de vertederos o simplemente abandonada en el Medio, con el grave problema que esto implica, tanto a nivel visual como a largo plazo, ya que estos tejidos acabaran degradándose y produciendo lixiviados cargados de contaminantes que llegarán a las aguas subterráneas y, así, incorporándose a la cadena trófica.

En resumen, todas esas sustancias químicas contaminantes que contienen los tejidos, acabaran de una forma u otra en nuestra dieta. Así que, aunque solo sea por egoísmo, por no querer tragar todo lo que se nos viene de forma individual, seamos responsables. Volvemos a repetir la regla de las 3Rs: Reduzcamos (compremos lo que necesitamos, en productores locales y responsables, en países que dispongan de legislación medioambiental aplicable), Reutilicemos (démosle otra oportunidad a nuestras prendas, intercambiemos prendas con amigos y familiares, recurramos al mercado de segunda mano) y finalmente Reciclemos (aquello que ya no podamos utilizar, depositémoslo en contenedores habilitados). Desde la ventana a Babia, lo tenemos claro, apostamos por un consumo responsable.

El planeta y la industria textil
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