lunes 09.12.2019
Cumbre Mundial del Clima

Prohibido aumentar 1,5º C la ‘fiebre’ del planeta

León mide el calentamiento global. El Instituto de Medio Ambiente de la ULE es uno de los informantes del calentamiento global. El catedrático de Física José Luis Sánchez explica por qué sería catastrófico alcanzar 1,5 grados de temperatura más en la Tierra en 2050.
José Luis Sánchez, catedrático de Física de la ULE, con placas de medir granizo.
José Luis Sánchez, catedrático de Física de la ULE, con placas de medir granizo.

La última glaciación en el Pirineo se produjo en pleno calentamiento global hace 12.000 años. Esto que, parece una paradoja, se explica por el deshielo de lo que hoy es Canadá y el aumento de la corriente marina que trajo a Europa un aire frío desde el Golfo de México.

 

El catedrático de Física de la Universidad de León, José Luis Sánchez, recurre a este ejemplo histórico para hacer más comprensible el panorama que se dibuja si en el 2050 el calentamiento global supera el límite de 1,5 grados centígrados más que se ha marcado como línea roja del cambio climático.

 

«Si no pasamos de ese grado y medio a mayores en 2050 empezaríamos a notar la disminución del efecto invernadero a finales del siglo XXI», explica Sánchez. El Instituto de Medio Ambiente que dirige en la Universidad de León es una de las entidades que colabora a escala mundial en la medición del aumento de la temperatura del globo terráqueo.

 

«Lo que se plantea en la COP 25 de Madrid es un compromiso para no llegar a superar ese grado y medio al final del siglo XXI, pues al paso que vamos es posible llegar a 2, 3 e incluso 4 grados centígrados más», advierte este científico leonés que es vicepresidente de la Asociación Meteorológica Española y vicepresidente de la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Meteorología. En este escenario, «desaparecerán los glaciares, habrá huracanes muy potentes, nos llegarán mosquitos tropicales y tendremos toda una colección de catástrofes», añade.

 

El calentamiento global es un hecho que se constata por la medición de las temperaturas de forma constante desde finales del siglo XIX. De estos datos se desprende que «el 98% del mundo está notando un incremento de la temperatura, incluido el mar», explica Sánchez.

 

Lupa

COP25 Chile - Madrid en la Universidad de León

 

A lo largo del siglo XX se registró un aumento del termómetro global entre 0,8ºC y 0,9ºC. «En princpio fue un incremento lento, pero es a partir de los años 60 y 70 cuando se empieza a notar y se acelera en los 90», añade.

 

El catedrático de Física de la Universidad de León subraya que en la última década del siglo XX la comunidad científica señala que «no es un cambio de ciclo, sino un aumento de la temperatura influido por la acción del ser humano», indica Sánchez.

 

De esta preocupación nació en 1997 el protocolo de Kyoto. Se trata de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), y un acuerdo internacional cuyo objetivo era reducir las emisiones de seis gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global.

 

Sin embargo, entre 2000 y 2019 el aumento global de la ‘fiebre’ del planeta aumentó 0,2 grados más, apunta José Luis Sánchez. Este dato justifica que se hayan «despertado muchas alarmas», apostilla. Para hacerse una idea de lo que significa el aumento de un grado, el científico pone un ejemplo doméstico: «Si subimos la temperatura de casa un grado gastaremos entre un 8 y 10% más de combustible».

 

A escala planetaria, un grado supone «5.300 billones de toneladas las que hemos calentado en la atmósfera más la superficie del agua marina». En otras palabras: «Estamos emitiendo una cantidad de energía brutal cuyo efecto inmediato es el aumento de los gases de efecto invernadero».

 

El fenómeno que se produce cuando se acristala un lugar para recoger calor es que el sol que entra tiene dificultades para salir. «El efecto invernadero natural es buenísimo, de lo contrario tendríamos siempre temperaturas por debajo de 15ºC, pero con el exceso de emisiones «lo que hacemos es poner como un doble acristalamiento».

 

No sólo los gases producen este efecto invernadero negativo. «Las emisiones de CO2 producen el efecto invernadero, pero también viene del vapor de agua. El efecto del calentamiento es una mayor evaporación», aclara el catedrático de Física.

 

La atmósfera ha recibido el mensaje de que «haga lo que quiera» y el resultado es la «aceleración de muchos procesos y una ‘colección’ de frentes atlánticos» que tienen como efecto el desdibujamiento de las estaciones y los cambios extremos.

 

A escala global las zonas más afectadas por el calentamiento son las árticas. En España, «las más afectadas son las zonas del Mediterráneo», apostilla. En la provincia de León, aparte del salto del «veroño al invierno de golpe como consecuencia de las entradas atlánticas». El proceso de calentamiento y el efecto invernadero, señaló, cambian cómo funcionan las nubes y se modifican los procesos de las precipitaciones. Las tormentas de granizo se prevé que se sean menos en número pero más en cantidad de pedrisco. Los incendios y las tormentas también aumentarán.

 

José Luis Sánchez ha participado en TEDx para explicar el calentamiento global. En estas charlas siempre lleva una piedra para concienciar sobre los efectos del calentamiento global. La piedra por sí sola no hace nada. «Pero si le metemos velocidad y nos colocamos debajo de ella nos va a caer encima», apunta.

 

Ayer dio una conferencia en la sala Gordón Ordás de El Albéitar dentro de los actos que la Universidad de León ha organizado de forma paralela a la 25ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25).

 

La ULE ha organizado una quincena de actividades hasta el día 12 de diciembre para concienciar a la comunidad universitaria y a la sociedad leonesa sobre el impacto global en la vida cotidiana del cambio climático.

Prohibido aumentar 1,5º C la ‘fiebre’ del planeta