viernes 21/1/22

«Que no vuelva a repetirse el horror y la incertidumbre» vivida en los primeros compases de la pandemia por el personal sanitario, que tuvo que hacer frente sin recursos al virus de la covid, es el ruego que los profesionales sanitarios y sociosanitarios han elevado en las Cortes en el día en el que el Parlamento autonómico les ha concedido su Medalla de Oro.

Un homenaje y recuerdo a los 122 profesionales de la salud que han perdido la vida por la covid en España, 15 de Castilla y León, que las Cortes autonómicas han escenificado con la entrega su máxima distinción a título póstumo a ocho de ellos: Isabel Muñoz, el leonés Antonio Gutiérrez, Luis Fernando Mateos, María Soledad Sacristán, Celsa Rafael, Félix Pinedo, Juan Sánchez y José María Esteban.

A ellos, se suman, aunque no han participado en el acto, José Antón, Felisa Gallego, Quintín Grande, Yolanda Hernando, Belén Mato, María Isabel Río y María Amor Román. En representación de los homenajeados, Ana Gutiérrez y María del Pilar Mateos, hijas de dos sanitarios fallecidos por la covid, han agradecido la distinción concedida a sus familiares no sin lamentar las carencias de un sistema sanitario que «ha sido incapaz de velar por la salud de su principal activo», sus trabajadores, ha expuesto la hija del sanitario fallecido Antonio Gutiérrez.

«Detrás de cada una de las embestidas de este virus no hay héroes, sino trabajadores de carne y hueso», manifestó por su parte Mateos, que subrayó que «perder la vida mientras se ayuda a los demás es el acto más grandioso de solidaridad que alguien puede tener».

Por ello, el deseo unánime de los homenajeados es que esta pandemia haya servido para aprender de los errores cometidos, de manera que han pedido a las administraciones que realicen «autocrítica» para «evitar que esto vuelva a ocurrir», indicó Gutiérrez.

«Que el horror no se repita», el ruego de los sanitarios
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