jueves. 11.08.2022

Tomasa Fernández Ferrero tiene 58 años, pero desde los 14 soporta brotes de dolor y cansancio extremo. «Al principio lo achacaba al trabajo en el campo, que es duro. Era normal estar cansada con ese ritmo. Empecé con brotes intermitentes. Cuando iba al gimnasio no me recuperaba del cansancio del ejercicio». Ahora tiene un tratamiento psiquiátrico. «Quieras no acabas pasando por la consulta del psiquiatra porque si no nadie te hace caso. El psiquiatra es el único especialista que me ha dado apoyo». El análisis lógico es pensar que con dolor, cansancio, problemas para conciliar el sueño y pocas opciones de planificar una vida social, por temor a un brote «no acabes deprimida. Vivo intranquila, no puedo hacer planes. Cuando tengo brotes me tienen que ayudar a levantarme y me duele hasta si me tocan. Mis nietos no pueden besarme porque siento dolor. Por muy buena voluntad que tengas, te afecta».

«Quieras o no pasas por el psiquiatra o no te hacen caso»