viernes 21/1/22

Lo que ha ocurrido esta semana en España no ha ocurrido en ningún país occidental durante el casi año y medio que dura ya la pandemia: una auténtica rebelión de las masas ‘no negacionistas’ contra una decisión con supuesta base científica de sus propias autoridades sanitarias. Las cifras de las últimas horas dan cuenta de que la insumisión ciudadana ya es masiva a la orden del Ministerio de Sanidad de imponer el cóctel de vacunas a los casi dos millones de trabajadores esenciales a los que se negó a partir de marzo el segundo pinchazo de Vaxzevria (nombre técnico de la profilaxis de AstraZeneca) a cuenta de los trombos.

En Cataluña y Galicia, un 87%, en Murcia, un 90%, y en Andalucía, hasta un 99% de esos trabajadores, están optando por desoír las recomendaciones del departamento que dirige Carolina Darias de inocularse la segunda dosis con Pfizer y están siguiendo las instrucciones de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y del propio laboratorio de no mezclar. Las imágenes de las últimas horas en los vacunódromos son más que elocuentes: largas filas para repetir con AstraZeneca y nadie en las colas para pincharse con Pfizer. En León, el 96% de los profesionales menores de 60 años que han recibido la segunda dosis (casi 2.000) han elegido Astra Zeneca.

La única opción que ha encontrado alguna de las comunidades más próximas a las tesis del Gobierno central de mezclar profilaxis —como es el caso de Extremadura— es amagar a partir del lunes con retrasar todavía más el segundo pinchazo a aquellos que se decidan por Vaxzevria.

La rebelión ha cogido totalmente por sorpresa a los responsables de Sanidad y del Gobierno central, que en ningún momento esperaban que la decisión de abrir la puerta a que se pudiera repetir con Astra Zeneca se convirtiera en la regla. En las últimas horas, desde Sanidad han hablado de un «gran problema de comunicación» porque desde el principio -alegan- se dejó claro que la pauta decidida el miércoles 19 de mayo en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (Cisns) era recibir la segunda inoculación de Pfizer y que solo de «forma excepcional» y en «casos puntuales» se repetiría con Astra Zeneca. El jueves 20 de mayo, solo 24 horas de ordenar el cóctel de vacunas, fue la propia Darias la que, tras un nuevo volantazo exprés en el plan de vacunación, dio luz verde a la elección de Vaxzevria a quienes rechazaran Pfizer.

La rebelión popular al cóctel vacunal de Darias
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