jueves. 26.01.2023

En los templos de Mesopotamia se utilizaba para aplacar la ira de los dioses. En el año 1899 en Lahun, Egipto, se hallaron unos papiros médicos sobre ginecología y obstetricia, que datan del año 1.800 a C, los primeros escritos con referencias terapéuticas de la música.

En la antigua Grecia de Platón y Aristóteles se dio gran importancia a la música para prevenir y curar enfermedades, sin atribuirle elementos mágicos, pero sí religiosos.

En la Edad media, el Teólogo e Historiador San Isidoro de Sevilla, expone en sus Etimologías que la música provoca emociones, y que nuestros ritmos internos se conectan con los ritmos musicales.

En el siglo XVI, el doctor Ambroise Paré (1509), padre de la cirugía moderna, atribuye a la música el poder de aliviar el dolor en diversas enfermedades.

En España, en la obra Directorio de Enfermeros, del español Simón López, escrita en el año 1651, aparece reflejada claramente la utilización de la música como terapia, y su importancia en su aplicación sobre el estado de ánimo y en la relajación de los enfermos.

En España, en año 1882, el médico y catedrático de la Universidad de Central de Madrid, Francisco Vidal y Careta, realiza la primera tesis que compagina la música y la medicina: La música en sus relaciones con la medicina.

A mediados del siglo XIX, durante la Guerra de Crimea, Florence Nightingale también reconoció el papel de la música en el proceso de curación.

Será a partir de 1891 cuando realmente se empiezan a realizar estudios científicos con observaciones de la práctica.

En 1891, un grupo de músicos liderados por Frederick Kill Harford, inauguraron la Hermandad de Santa Cecilia para ofrecer música en vivo a los pacientes de los hospitales de Londres.

A principios del siglo XX destaca en España la figura del Candela Ardid, con la obra La música como medio curativo de las enfermedades nerviosas.

La creación de la Asociación Nacional para la Música en los Hospitales fue establecida en 1926 por la enfermera y música Isa Maud Ilsen, que contribuyó a la incorporación de la música en la asistencia sanitaria.

El primer compromiso con la música hospitalaria se hizo en 1929 con la construcción del Duke University Hospital, Carolina del Norte (EEUU). Todos los pacientes de cama; adultos, niños y bebés, podían escuchar música través de auriculares o de altavoces, facilitando la práctica con la música grabada.

Serafina Poch, Daniel Terán, Francisco Blasco, Aitor Logroño y Patxi del Campo y otros más recientes como Melissa Mercadal, Mariano Betés de Toro, Alicia Lorenzo, María Jesús del Olmo dieron un impulso a la musicoterapia en el siglo XX en España

La doctora Poch fue pionera en la materia y realizó una amplia tarea de divulgación e investigación en diferentes centros educativos y psiquiátricos.

La doctora Serafina Poch, fue la primera persona en realizar una Tesis Doctoral sobre Musicoterapia en 1973 bajo el título Musicoterapia para Niños Autistas.

En el año 1977 se crea la Asociación Española de Musicoterapia, y en 1983 la Asociación Catalana de Musicoterapia.

En 1983, Aitor Loroño y Patxi del Campo fundan el Centro de Investigación Musicoterapéutica (CIM) en Vitoria.

Religiosa, filosófica, científica y mágica, así es la terapéutica musical
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