jueves 17.10.2019

«Salvar a las niñas de la mutilación genital no se olvida nunca»

La leonesa, Elena Luna, con niños y niñas en Tanzania. DL
La leonesa, Elena Luna, con niños y niñas en Tanzania. DL

Castilla y León es la segunda comunidad, después de Madrid, con más personas cooperantes en países en desarrollo. Las 357 personas que trabajan fuera de nuestras fronteras para construir un mundo más justo suponen el 14% de los cooperantes españoles. Por delante solo está Madrid, con 547 personas. En la actualidad hay 2.808 personas como profesionales que trabajan en sectores con criterios definidos por el Comité de Ayuda al Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (Ocde). Lo hacen en sectores que abarcan desde el desarrollo económico inclusivo y la gobernabilidad democrática hasta la acción humanitaria y el trabajo en servicios básicos como salud, educación y acceso al agua y saneamiento. El 42 % son personal religioso. Los datos corresponden al informe presentado ayer por la Agencia Española de Cooperación coincidiendo con el Día del Cooperante que se celebra el domingo.


El perfil medio de los cooperantes españoles es el de una mujer, mayor de 35 años, que trabaja en una oenegé en África Subsahariana.

 

Ese es el perfil de la leonesa Elena Luna. Luna tuvo sus primeros contactos con la cooperación a los 28 años. «Aunque mis primeros contactos con la Cooperación Internacional fueron en 2002, fue realmente en 2016 cuando participé en primera persona en un proyecto de cooperación en Kenia, a través del programa de voluntariado para empleados de la Junta de Castilla y León en materia de cooperación al desarrollo».

 

Luna estuvo casi dos meses en Narok, puerta de entrada de la Reserva Natural del Masai Mara. Llegó allí gracias a un proyecto de la oenegé Mundo Cooperante, que tiene por bandera la lucha contra la mutilación genital femenina y los matrimonios forzosos de niñas. «La experiencia me hizo querer vincularme tanto a este tipo de proyectos que sigo colaborando con ellos, y con otras oenegés que trabajan en el mismo campo,c omo Wanawake. He pedido excedencias en mi trabajo para acudir a Kenia y Tanzania y trabajar en los proyectos que llevan a cabo».

 

Una media de cinco leoneses viaja a otros países para realizar trabajos de cooperación voluntaria, según la coordinadora de oenegés de León. «Este año no ha viajado ninguno», explica Tamara Cabezas. Los cooperantes leoneses viajan a estos países con el respaldo de las oenegés Inter Red, Sed y Jóvenes al Desarrollo que tienen proyectos en India, Honduras, Perú y Bolivia. «Son voluntarios en cooperación y tienen que pagarse el viaje y tener al menos un mes libre, esa puede ser la razón por la que no ha ido ningún leonés este año».

 

«Cuando ves que un proyecto funciona, que de verdad llega, es algo gratificante y aunque suene a tópico, te aporta muchísimo más de lo que tú puedes llegar a aportar», explica Elena Luna. «Poder ser partícipe en el rescate de niñas, fundamentalmente masais, y conseguir no sólo que no las casen, sino que no las mutilen, a veces con menos de 10 años, saber que esas niñas están en un lugar seguro y con la posibilidad de estudiar y que además, en un futuro, serán ellas las que ayudarán a salvar a otras niñas, es algo difícil de explicar con palabras».

 

El servicio de Cooperación al Desarrollo de Castilla y León destina este año 4,7 millones de euros a proyectos de diez países de intervención prioritarios para Castilla y León como Senegal, Tanzania, Mozambique, Burkina Faso, Guatemala, Nicaragua, Bolivia, Perú e India. África Subsahariana alcanza el 44,04% de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) de Castilla y León, seguido de América del Sur, con un 27,78%, América Central y Caribe, el 27,32%, y Asía con un 0,86%. «Las intervenciones de desarrollo llevadas a cabo en países empobrecidos se dirigen a garantizar los seis derechos económicos, sociales y culturales priorizados como el derecho al agua, el saneamiento, la salud, la educación, una alimentación adecuada, vivienda digna y medios adecuados y suficientes», explica la jefa del servicio de Cooperación para el Desarrollo de Castilla y León, Eva Mª Domínguez Sánchez.

 

La Diputación de León tiene consignados este años 230.000 euros para proyectos de cooperación internacional y el Ayuntamiento de León otros 20.000.

 

«Una niña salvada de la mutilación y que logra estudiar tiene un efecto multiplicador positivo en su comunidad, se tardará en erradicar esta práctica, pero con el trabajo de este tipo de organizaciones se conseguirá», desea Elena Luna. «Cooperantes y voluntarios en cooperación no vamos de vacaciones a los países en desarrollo, lo que se ve en la mayoría de los casos es durísimo, las condiciones en las que estás no son las de un resort. Sin agua, alimentación básica, con muchas carencias en muchos aspectos, pero es algo en lo que casi no se piensa, sobre todo si se consiguen resultados».

 

Más seguridad

 

El acto para celebrar el Día del Cooperante comenzó con un minuto de silencio ayer en Madrid. Dos miembros de Acción Contra el Hambre fueron asesinados ayer Sudán del Sur. Fueron emboscados por individuos armados, cuando ambos etíopes regresaban del campamento de refugiados de Nguenyyiel, donde viven más de 70.000 personas, y en la que la oenegé mantiene un centro de nutrición infantil. Para los cooperantes españoles reunidos en Madrid era un recordatorio del riesgo que asumen los que trabajan en el terreno en proyectos de desarrollo o humanitarios, informa Doménico Chiappe. «Los cooperantes se enfrentan con nobleza a un mundo despiadado», explica Aina Calvo, directora de la Agencia Española de Cooperación, Aecid. Gente altruista que, sin embargo, no está contenta con sus condiciones de trabajo. «Reivindicamos mejoras laborales», exigió Julián Egea, responsable de la Aecid en Panamá desde 2008.

«Salvar a las niñas de la mutilación genital no se olvida nunca»