lunes 1/3/21

«Se tiraba al río antes de entregarse a los fascistas»

MANUELA IGLESIAS / VECINA DE VEGA DE GORDÓN

Manuela Iglesias Prieto fue detenida cuando cayó el frente norte en León. Era el otoño de 1937. Estuvo en la cárcel junto con su marido Pedro Gutiérrez y su hijo Carlos Gutiérrez Iglesias. Acusada y procesada en consejo de guerra por un delito de adhesión a la rebelión con agravantes.

Natural de Vega de Gordón tenía 47 años y le atribuyeron como principales hechos haber pateado «los cadáveres de dos falangistas asesinados después de haberles hecho prisioneros en Caldas de Luna a los que sorprendieron cuando se querían pasar a la zona nacional».

Varios testigos declararon en su contra en el consejo de guerra que estaba reunido de forma permanente en la Diputación provincial, como dejan constancia los expedientes de responsabilidades políticas, ventilados con posterioridad a su ejecución en el campo de tiro de Puente Castro el 12 de marzo de 1938.

«De pésimos antecedentes y también de ideas marxistas», concluye el tribunal militar. «Hijos de puta, para vosotros ya tenéis bastante, queréis pasar para los fascistas a luchar en contra nuestra», es una de las frases que le atribuyen en el expediente.

Su declaración apenas ocupa unas líneas entre los numerosos folios del expediente: «Que es incierto que la declarante haya salido de su casa para asistir a reuniores de matiz político y también es incierto que haya arrastrado los cadáveres de falangistas ni sabe que nadie haya matado a falangistas. Que tampoco ha saqueado ninguna casa y que por eso cuando fue registrada por la Guardia Civil nada encontraron».

También dijo en su descargo que «de su conducta en el pueblo puede informar doña Consuelo, maestra nacional y don Fermín Miguélez, vecinos ambos de Vega, y Epifanio Cimadevilla. Que no tiene más que decir». Los que sí dijeron y mucho fueron testigos como Plácido López, detenido enVillamanín. La acusaba de que había afirmado que «había que picarle a él y a toda la familia por haber votado a las derechas». También la señalaron por lo que supuestamente decía en las reuniones que asistía, «que prefería perder a su marido e hijos que la revolución» y la acusaban de saquear unos chalés en Pola de Gordón. «El presidente de la junta del pueblo considera a esta procesada como instigadora de su marido y de su hijo que también están procesados en esta causa», aunque el finalmente el hijo no pasó por el consejo de guerra en el que fueron condenados a la pena capital su padre y su madre.

Fermín Miguélez declaró que había oído decir a Manuela «que antes de entregarse a los fascistas se tiraba al río». A su marido los mismos testigos le acusaban de ser muy extremista y de ser el autor, junto con Manuela, de la pintada ¡Viva Rusia! que apareció en La Pola de Gordón en sustitución de las de ¡Viva España! que se habían realizado con la toma del pueblo por los franquistas.

«Se tiraba al río antes de entregarse a los fascistas»