domingo. 05.02.2023

Una segunda vida lejos de la cocaína

El consumo de estupefacientes ha sufrido una exponencial subida en los últimos años. La pandemia ha derivado una ola de nuevos consumidores entre los más jóvenes. Una trabajadora de Proyecto Hombre y personas que han pasado por tratamiento relatan sus experiencias y las consecuencias de las adicciones a la droga
Charo Gonzáles, trabajadora de Proyecto Hombre en el centro de Ponferrada. LUIS DE LA MATA
Charo Gonzáles, trabajadora de Proyecto Hombre en el centro de Ponferrada. LUIS DE LA MATA

El consumo de sustancias estupefacientes en los jóvenes es un problema de larga trayectoria que no parece tener fin a corto plazo. Generar una adicción en etapas tempranas de la madurez es una situación que preocupa a la sociedad y, por desgracia debido a la pandemia las personas drogodependientes han aumentado exponencialmente, en particular, el consumo de cocaína ha aumentado un 44% en los últimos ocho años según el Observatorio de Proyecto Hombre.

Pero desde la asociación se promueven terapias y apoyos para sortear el conflicto y, que un bache en el camino no suponga: «Un túnel sin salida». Esta frase es el testimonio de una persona rehabilitada y así es como describe él la realidad que supone generar una adicción a las drogas.

Charo González es una trabajadora de Proyecto Hombre en el centro de Ponferrada. Lleva desde 1989 como voluntaria y en los últimos años trabaja como terapeuta.

La vocación de Charo viene desde su infancia pero fue en una charla que dio en la facultad de Magisterio, Isaac, antiguo presidente de la asociación, cuando esta mujer decidió cual iba a ser su futuro laboral. A través de una formación especializada como educadora social experta en drogodependencia consiguió finalmente alcanzar su trabajo soñado.

El abuso de la cocaína

Esta sustancia es la más común en el mundo, en los últimos años ha aumentado en un 40%

«Enfrentarse a los problemas y no buscar evadirse para generar otros es un primer paso», comenta Charo. El consumo de cocaína mayoritariamente se centra en la población concurrida entre los 21 y los 30 años, pero debido a que es la sustancia tóxica más extendida en nuestra sociedad abarca a todas las franjas de edades.

Los programas de Proyecto Hombre se centran principalmente en dos etapas del proceso: «Prevención y tratamiento», explica Charo.

El proceso una vez los usuarios deciden entrar en el programa consiste primero en una evaluación de diagnóstico para derivar a la persona a los diferentes especialistas. Después se inicia un itinerario de reinserción social que concluye con la total independencia del usuario.

Proyecto Hombre establece esta pauta de actuación en los diferentes tipo de adicciones más comunes en la sociedad, como sustancias estupefacientes, juegos de azar o las nuevas tecnologías.

El consumo

«Te vas hundiendo y solo quieres vivir en esa nube», comenta el usuario sobre el consumo de cocaína

Los usuarios acceden principalmente al programa de manera voluntaria pero en algunas ocasiones se entra por sentencias judiciales mínimas. El proceso de reinserción suele durar de cuatro a ocho semanas y los servicios del centro se pueden conjugar con otros del mismo, también existen programas ambulatorios y diversas charlas preventivas dirigidas a los más jóvenes, un sector de edad complicado ya que en esta etapa se suelen concentrar las primeras tomas de contacto con las sustancias.

El inicio de la adicción

Las causas de comenzar en el mundo de las drogas varían mucho en función de la persona y las circunstancias, pero mayoritariamente son los jóvenes en el ámbito de la fiesta dónde establecen ese primer contacto. «Para ellos puede ayudar a desinhibirse de su crecimiento donde la realidad es esquiva», menciona Charo como una de las consecuencias de comenzar a desarrollar una dependencia a las drogas. «La sensación de valentía hablar con soltura o romper la timidez es uno de las sensaciones que buscan los jóvenes consumidores», comenta la terapeuta. Otra de las formas de iniciación en los ritos de consumo son: «Las jornadas laborales abusivas», «la gente consume para poder aguantar el día en el trabajo», esclarece Charo González. La cocaína siempre arrastra consecuencias negativas tras un primer acercamiento, en un alto número de casos ese primer contacto se hace reincidente en la mayoría de personas.

«A nivel de consumo las primeras veces no hay un efecto perjudicial», comenta la terapeuta sobre los primeros consumos. «La problemática es cuando se ha generado una dependencia a la sustancia», esta fase del proceso suele derivar en un consumo compulsivo el cual suele afectar a las actividades diarias. «Dependiente es la persona que basa su día a día en función del consumo de la sustancia y basa toda su vida personal, laboral y social en eso», comenta Charo.

El desencadenante

«Hubo un tope en casa y no había forma de tapar los problemas», esta es una de las consecuencias

Los factores de consumo según un estudio de Proyecto Hombre muestran que la cocaína es la principal droga de consumo, esta adicción se triplica en los hombres, esta dependencia suele venir acompañada de consumo de alcohol. Charo menciona como principal forma de prevención: «La educación y la prevención». Unas normas claras sobre el consumo es la principal barrera contra el abuso de las sustancias, «No hay que prohibir, hay que marcar unas reglas en cuanto a las consecuencias», dice la terapeuta, «dentro de la familia hay que empezar a hablar de este tema fundamental y no mantenerlo oculto».

El perfil de un consumidor

Pepe, es un nombre ficticio del testimonio de un antiguo consumidor y usuario de Proyecto Hombre. Este hombre está casado y tiene una hija, por eso prefiere mantener el anonimato: «Mi entorno no tiene por qué saberlo», comenta Pepe.

Sobre Proyecto Hombre

«El programa es lo mejor que me ha pasado en la vida después de mi hija», explica 'Pepe'

El antiguo consumidor

«Cuando ves la realidad te das cuenta de lo que has hecho», menciona el hombre del testimonio

«Nunca tuve problemas económicos. Empecé por la fiesta. No sabía afrontar los hechos», «te vas hundiendo y solo quieres vivir en esa nube, te agarras a ello», Pepe cuenta este testimonio propio mientras menciona que su pico de consumo fue a los 32 años debido a una serie de problemas personales, pero este hombre rectificó y se dio cuenta del daño que le estaba ocasionando a su familia: «Hubo un tope en casa y no había forma de tapar los problemas», a raíz de esto Pepe se puso en contacto con Proyecto Hombre y tras la rehabilitación agradece al programa: «El programa es lo mejor que me ha pasado en la vida después de mi hija», menciona el hombre, «empiezas a apreciar la vida diaria», «el programa te enseña a tener unas armas para afrontar esos pensamientos». Pepe tras su rehabilitación y tras a ver terminado el ciclo del programa comenta: «Cuando ves la realidad te das cuenta de lo que has hecho». Pepe recuerda sobre esos momentos que vivió, «todo mi mundo era un globo», y como las veces en los que se construye sobre algo frágil, el final suele ser el estallido de esa realidad etérea.

Una segunda vida lejos de la cocaína
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